Existe la percepción general de que el patrimonio bibliográfico y documental es algo secundario y, en todo caso, que un libro o documento por antiguo o raro que sea, no resiste la comparación con edificios, pinturas o esculturas que han resistido igualmente el paso del tiempo. Quizás por ello los medios destinados por la administración para su conservación, estudio y difusión no resistan tampoco la comparación con los destinados a otros fines patrimoniales, y eso que en la actualidad este patrimonio es protagonista de retos apasionantes. Uno de ellos es la recuperación y transcripción de miles de rollos encontrados hace años en la "villa de los papiros" de Herculano, y que con las nuevas tecnologías (especialmente con la utilización de IA en un proyecto que se denomina "Vesivius Challenge"), se está logrando lo que hace años era impensable, desentrañar su contenido. Ya Carl Sagan, el desaparecido astro físico, llegó a afirmar que no había nada equiparable a recuperar del pasado obras que sabemos que existieron pero de las que desconocemos su contenido pues o no han llegado materialmente a nosotros, o han llegado en tal estado de deterioro que, como las de Herculano, eran hasta ahora indescifrables. Algo de esto, de recuperar el conocimiento perdido a lo largo de la historia se está dilucidando en Herculano, y es una prueba más del valor del patrimonio bibliográfico y documental como base de todo conocimiento. En nuestra ciudad tenemos la fortuna de que ha llegado hasta nosotros un valioso patrimonio, basta con visitar los fondos conservados en el Obispado o las colecciones bibliográficas y documentales del Ayuntamiento de Jerez para comprobarlo. Incluso a lo largo de los últimos años han aflorado descubrimientos, como la de un códice medieval del siglo XIII en la biblioteca municipal en el año 2013, lo que nos volvió a recordar las palabras de Carl Sagan sobre lo inigualable que es la recuperación del conocimiento perdido. Por lo dicho no debería ser algo secundario, como decíamos al comienzo de estas líneas, invertir en patrimonio bibliográfico y documental, todo lo contrario, debería ser una prioridad cuando no una obligación. Ramón Clavijo Provencio

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