LECTORES SIN REMEDIO

Este blog tiene su origen en la página semanal de libros de "Diario de Jerez", "lectores sin remedio", que llevamos escribiendo desde el año 2007. Aunque el blog no es necesariamente una copia de la mencionada página, en él se podrán leer artículos que aparecen en ella. Pero el blog, por supuesto, pretende ser algo más... Los responsables son los dos lectores sin remedio, de los que facilitamos la siguiente información: Ramón Clavijo es Licenciado en Historia por la Universidad de Sevilla y es actualmente Técnico Superior Bibliotecario del Ayto. de Jerez de la Frontera. Está especializado en fondos bibliográficos patrimoniales. José López Romero es Doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla y actualmente es Catedrático de Lengua y Literatura en el I.E.S. Padre Luis Coloma de Jerez de la Frontera. Especializado en la literatura dialógica del s. XVI y en la novela del s. XIX.

viernes, 22 de mayo de 2026

LORCA, UN INTERÉS QUE NO CESA

Sobre Federico García Lorca se podría tener la sensación a estas alturas de que sobre él se ha escrito todo, pero sucede que pese a la infinidad de testimonios escudriñando tanto su persona como el legado creativo que dejó, esa afirmación parece una y otra vez puesta en entredicho por las continuas novedades que sobre su corta vida siguen desvelándose.  García Lorca siempre fue un creador querido por público y crítica y ello lo saboreó en vida pero, además, tras su asesinato el interés y admiración por su figura lejos de decaer siguió creciendo. Llama la atención en relación a esto último, que incluso en los primeros y más duros tiempos del franquismo la obra de Lorca no fuera prohibida pese a la dura normativa que el Régimen promulgó sobre el mundo del libro. Es cierto que algunas de sus creaciones tardaron más que otras en publicarse, y de las que se editaron la censura nos privó en ocasiones de sus versiones originales, pero es incuestionable que Lorca siempre estuvo presente entre nosotros de una manera u otra. En mi caso empecé a sentir admiración por su obra leyendo ‘Poeta en Nueva York’ en una edición de Lumen de finales de los años sesenta del siglo pasado que siempre lamenté perder, aunque aún conservo el ‘Libro de poemas’ publicado por Espasa-Calpe en su mítica colección Austral de 1972, algo es algo. En esa línea argumental  de la que hablábamos al principio, de que aún son muchos los vacíos sobre la vida y muerte del granadino que nos quedan por  conocer, estaría la aparición de unas imágenes hasta ahora desconocidas de Federico viajando en un auto, seguramente en los tiempos de su gira teatral con La Barraca, y que fueron encontradas (2025) por el cineasta Manuel Menchón investigando en el archivo privado de la familia Menéndez Pidal y que se incluirán en el documental ‘La Voz quebrada’ que se estrenara este año; o la muy reciente aparición de una composición musical de su autoría, ‘Canción de invierno’, cuando adolescente firmaba como Federico García, y no había comenzado a utilizar el apellido materno. Por último, y entre otros muchos ejemplos que se podrían poner, queremos destacar la reciente aparición de un libro, ‘Lorca en Vermont’ (Taurus), de Patricia A. Billinggsley que profundiza con rigor en la estancia de Lorca en Estados Unidos (en la imagen la famosa foto en el edificio de la Universidad de Columbia. Nueva York, 1929) y su intensa relación con el norteamericano Philip Cummings, estudiando la influencia que esta relación pudo tener en el resultado final del mítico y ya mencionado libro ‘Poeta en Nueva York’, algo que ya se había intuido en el poema incluido en él ‘Poema doble del lago Edén’. Ramón Clavijo Provencio

  

A BAJO PRECIO

“¡Ya no le doy más oportunidades a este autor!”, me decía el otro día un amigo lector sin remedio. Y en el fragor del cabreo, añadía en ese monólogo que todos hemos entonado alguna vez cuando leemos gato por liebre: “¡Y es que no escarmiento! Y caemos en ese prestigio del escritor consagrado… Pero esta última novela que he leído está llena de pequeños trucos narrativos, esas fullerías de estilo que delatan no precisamente el buen profesional, sino al marrullero. Que si unas largas enumeraciones sin sentido, que si unos cambios temporales un tanto pretenciosos… Y lo peor, las opiniones que se leen en blogs y las críticas de supuestos especialistas: “una novela intimista… en la que el autor desnuda su infancia…” y otras sandeces de la misma especie. Nada. Autor a la agenda de los proscritos”, sentenció finalmente. Pero se había calentado. Le había tomado gusto al bombardeo y prosiguió en su soliloquio enrabietado: “¡¿Y qué me dices de esa literatura salida de talleres de creación, como si fueran de repostería?! Muy bonito todo, muy reivindicativo, pero nos quieren hacer pasar por literatura para adultos lo que no dejan de ser novelas para adolescentes. Me podrás decir que las editoriales tienen que vender y los críticos tiene que comer todos los días, pero están haciendo nuevos lectores poco exigentes, acomodados a narraciones esquemáticas, llenas de tópicos y muy superficiales...”. Aproveché que le daba un buen sorbo al refresco que tenía delante, para meter baza. “Y si esta es la literatura de ahora, ¿qué vas a hacer?”. “Pues refugiarme en los clásicos. Nunca defraudan”. José López Romero.

viernes, 8 de mayo de 2026

FRAUDE

La lista de fraudes, engaños y supercherías en la historia de la literatura no es para contarla por no inacabable. Si ya en pleno siglo XVI fray Antonio de Guevara consiguió fama de inventarse citas que atribuía a autores clásicos para así dotar de mayor prestigio a sus escritos, no menor superchería resultó ser el opúsculo ‘El buscapié’ que el ingenioso historiador gaditano Adolfo de Castro se inventó y que atribuyó al mismísimo don Miguel de Cervantes, quien supuestamente lo escribió a modo de defensa de la primera parte de su obra inmortal. La primera edición de esta obrita se publicó en 1848 (en la Imprenta, librería y litografía de la Revista Médica, a cargo de D. Juan B. de Gaona, Plaza de la Constitución. 11 de Cádiz), profusamente, hasta el cansancio, anotada por el supuesto descubridor, con el vanidoso afán de mostrar y demostrar su erudición a aquellos círculos literarios gaditanos y españoles, en general, algunos de los cuales se tragaron el fraude de Castro con todos sus engañosos y aparatosos avíos. Y en pleno siglo XVIII, como ya se ha encargado de estudiar Joaquín Álvarez Barrientos, en su artículo “Apuntes sobre falsificación y plagio en la República Literaria española del siglo XVIII”, un escritor como Cándido Mª Trigueros se sacó de la manga un tal Melchor Díaz de Toledo, cuya supuesta obra poética se encargó de editar como contribución al canon clásico que debía imperar en la República de las Letras patrias. Una superchería que bien supo descubrir el poeta Meléndez Valdés que denunció los errores léxicos cometidos por Trigueros en su fallido intento de “anticuar” la lengua al uso del XVI. Fraudes y engaños que ocultaban una intención que trascendía la anécdota literaria: la imposición de un canon para “apoyar el modelo estético gubernamental”, es decir, “al servicio de una ideología”. ¿Les suena? El ayer del siglo XVIII no es más fraudulento que el hoy. Quizá no tengan que inventarse escritores para configurar e imponer el canon, para eso ya se encargan de dar premios, subvenciones y otras regalías a los que están en ejercicio, pero está claro que las editoriales y, sobre todo, los medios de comunicación al servicio de las distintas ideologías, van imponiendo una serie de autores y unos gustos literarios que nada tienen que ver con la cultura como ámbito de libertad e independencia. Álvarez Barrientos señala: “Las famosas «dos Españas» tienen su origen aquí… Y a los dos «bandos» se les adjudicó además conductas, valores, gustos e indumentaria que los caracterizaba e identificaba. De manera que el canon literario-cultural… se ramificaba y completaba en otros ámbitos, que lo justificaban desde la política, como aval necesario para tener vigencia y legitimidad”. ¡A que les suena! José López Romero.

MÁS ALLÁ DEL "RATÓN PÉREZ"

Estos días pasados se ha estado hablando mucho en torno a la idea de levantar una “Casa del Ratón Pérez” en esta ciudad, proyecto a imagen del que ya lleva años funcionando en Madrid. Más allá de esta iniciativa planteada desde el Instituto Padre Luis Coloma, a mí me interesa más saber si se están dando pasos en recuperar en dicho Instituto la biblioteca pública que, fruto de un convenio entre Ayuntamiento de Jerez y Consejería de Educación de la Junta de Andalucía, estuvo dando excelentes servicios a la ciudadanía hasta el año 2020. Ese año, ante la aparición de la COVID-19, y atendiéndose a una petición del instituto para cumplir la normativa excepcional que se decretó por razones sanitarias, se cedió dicha biblioteca para ser usada como aula. Pero el tiempo ha pasado, y la normativa que rigió en espacios públicos por la COVID decayó hace tiempo, aunque la biblioteca sigue sin ser abierta pese a la necesidad, ante la falta de estos equipamientos públicos, de propiciar otro convenio como aquel de los años 90 del siglo pasado. También, y más allá de la “Casa del Ratón Pérez”, habría que recordar la existencia en nuestra ciudad de la biblioteca privada del escritor Luis Coloma. Una colección bibliográfica de gran valor sobre la que se hizo una primera aproximación a sus fondos en la exposición que se inauguró en la Sala Compañía en 2009, y en la que colaboraron conmigo el profesor José López Romero, Jesús M. Zulueta (UCA) y el conservador de la biblioteca privada de Coloma y especialista en su obra, Adolfo Carmona Luque (exposición que se acompañaba con un catálogo libro). Posteriormente en 2015, año en el que se conmemoraba el centenario de la muerte de Coloma, se inauguraba otra Muestra, esta vez en la Biblioteca Municipal de Jerez, y que contó con la presencia del heredero de la biblioteca privada del escritor, José Manuel García Pelayo-Coloma. Ramón Clavijo Provencio