LECTORES SIN REMEDIO

Este blog tiene su origen en la página semanal de libros de "Diario de Jerez", "lectores sin remedio", que llevamos escribiendo desde el año 2007. Aunque el blog no es necesariamente una copia de la mencionada página, en él se podrán leer artículos que aparecen en ella. Pero el blog, por supuesto, pretende ser algo más... Los responsables son los dos lectores sin remedio, de los que facilitamos la siguiente información: Ramón Clavijo es Licenciado en Historia por la Universidad de Sevilla y es actualmente Técnico Superior Bibliotecario del Ayto. de Jerez de la Frontera. Está especializado en fondos bibliográficos patrimoniales. José López Romero es Doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla y actualmente es Catedrático de Lengua y Literatura en el I.E.S. Padre Luis Coloma de Jerez de la Frontera. Especializado en la literatura dialógica del s. XVI y en la novela del s. XIX.

domingo, 8 de diciembre de 2019

RESEÑAS LITERARIAS


El último pirata del Mediterráneo

Manuel D. Benavides. Renacimiento, 2017.

Precisamente Manuel D. Benavides es uno de los escritores-periodistas que cita y reseña Trapiello en el libro antes comentado. Nacido en Ponteareas en 1895 y fallecido en México en 1947, Benavides es uno de los escritores que con mayor fortuna cultivó la llamada literatura social durante la Segunda República. Un excelente ejemplo de ello es este estudio novelado sobre las andanzas criminales o delictivas de Juan March, el que fuera una de las grandes fortunas de nuestro país, que le sirvió para apoyar económicamente la sublevación militar del general Franco. Benavides en su relato relaciona a March con la delincuencia a gran escala, empezando por el tabaco, en una España convertida en un nido de ladrones y de asesinos impunes en plena dictadura de Primo de Rivera. Sin olvidar la situación política que tiene en el libro como protagonista al radical Lerroux. Este libro le valió la cárcel a su autor y estuvo prohibido durante muchos años. Muy interesante. J.L.R.

El juicio de Adolf Hitler

David King. Seix Barral, 2019.


Se aborda en este libro un hecho histórico protagonizado por Adolf Hitler, y al que quizás no se ha prestado  la importancia que tuvo a la vista de los acontecimientos posteriores. No es pues, en muchos aspectos, uno más sobre el oscuro personaje que por una serie de circunstancias acabó con la República de Weimar y llevó al Mundo a una de las etapas más terribles de su historia. En este estudio en definitiva, se ahonda con rigor en un acontecimiento  sobre el que quizás la historiografía no había calibrado lo suficiente, lo decisivo que sería para el devenir de Alemania y de Europa. Se hurga aquí en la letra pequeña de aquel juicio al que se sometió a Hitler, tras el golpe de estado en Múnich de 1923. Un juicio que en palabras del autor fue "una catástrofe" pues de él salió un Hitler más peligroso que el que entró. Rigurosidad en estas páginas sustentadas en una importante base documental, y que van provocando en el lector un interés creciente. R.C.P.

sábado, 26 de octubre de 2019

EL DOCUMENTO


Hace unos días me topé con un documento que pese a ser testimonio de un acontecimiento de relevancia en la historia cultural de la ciudad, permanecía olvidado en un viejo archivador del año 1975. El documento en cuestión describía el estado en que se encontraba la Biblioteca Municipal y el Museo Arqueológico un 26 de julio del mencionado año en el que Manuel Esteve Guerrero, hasta ese momento su director, ponía fin a su carrera profesional por jubilación tras 42 años al frente de ambas instituciones. Al pie del papel las firmas del secretario general del Ayuntamiento, del que sería su sustituto D. Manuel Antonio García Paz, y de él mismo. La sensación que me produjo la lectura de aquel documento oficial y de apenas un folio de extensión, fue de sorpresa no exenta de amargura. ¿En aquel folio de un papel que ya amarilleaba por el paso del tiempo se podía condensar una vida profesional tan rica como la de Esteve? Lo cierto es que tras aquellas líneas mecanografiadas, tan detallistas como frías, donde se daba cuenta del número de obras que conservaba la biblioteca y su organización, o de las piezas más representativas del Museo y su procedencia, era muy difícil encontrar al Esteve que entre las lomas de Asta se convertiría con el paso del tiempo en recordatorio de lo que aún queda por hacer en pro del conocimiento de nuestra historia, o del bibliotecario que durante décadas luchó contra los imponderables, poniendo los cimientos de un servicio bibliotecario útil para los ciudadanos y garante de su patrimonio bibliográfico. A propósito de todo esto me viene a la mente una de las tantas anécdotas que nos han llegado en torno a Esteve. Transcurría 1952 y se editaba por el Instituto General Franco de estudios e investigación Hispano Árabe (Editora Marroquí. Tetuán) el libro de Juan José Jáuregui ‘Posible localización del mítico Tartessos’ donde se defendía la ubicación del legendario reino en la desembocadura del Guadiana, en Castromarín. Dos años antes Manuel Esteve había concluido su tercera campaña de excavaciones en Asta (en la imagen) con muy escasa financiación y buscaba editar los resultados de las mismas. La publicación de aquel libro de Jáuregui por el Instituto General Franco a la sazón dirigido por Tomás García Figueras, mientras el arqueólogo municipal mendigaba ayuda institucional para publicar el resultado de su última campaña en Asta y encontrar financiación para la siguiente, que sería finalmente la última, provocó un poco conocido desencuentro entre estos referentes de la cultura  de nuestra ciudad. Sin duda  aquel documento  transmitía en su brevedad y concreción más de lo que a simple vista se leía. Lo devolví al archivador y medité sobre si alguna vez alguien volvería a posar su mirada sobre él. Ramón Clavijo Provencio.

AQUÍ NO LEE NADIE


“Al final va a tener razón el protagonista de ‘Intento de escapada’, una excelente novela de Miguel Ángel Hernández, cuando asegura que nadie lee nada”, se me lamentaba el otro día un compañero de profesión y amigo. Y añadía en un monólogo que más tenía de resignación que de rebeldía: “¡pues no se me ocurre preguntar en los primeros días de clase a los alumnos qué han leído en verano y apenas me levantan la mano unos cinco! Pero lo más grave, con serlo, no es esto, lo peor vino después… Me voy a tomar un café y me encuentro con algunos compañeros, entre ellos una profesora de Lengua y por empezar una conversación se me ocurre la dichosa preguntita, y cáete al suelo: ¡no había leído nada!”. Hay personas como este mi compañero que siguen manteniendo una cierta capacidad, cada vez más menguada, de sorpresa y, lo que es peor, una, cada vez también más disminuida, confianza en el ser humano y, en particular, en los compañeros de profesión. Eso de que la lectura se le presupone al profesor de Lengua es una afirmación de otro tiempo, del mismo en que también el valor se le presuponía al soldado. Hoy las cosas han cambiado mucho en todos los órdenes y disciplinas. Hoy basta con saber lo que pone el libro de texto o manual para dar una clase, porque nadie te exige que sepas más que eso. Hoy, basta con tener unos índices de aprobado acordes con lo esperado por el sistema para que se enmascare el fracaso escolar, unas estadísticas que de ninguna manera representan lo que sabe un alumno o alumna, sino un aprobado bajo el que se esconde a veces la mediocridad del profesor. “Esa profesora –concluía mi amigo- terminará por saber a lo largo de toda su carrera profesional como mucho el manual de la asignatura, ayudada claro está por el solucionario de las actividades, y con eso se pasará años y años”. No pude por menos que darle la razón, aunque le aclaré acudiendo al refranero que esa golondrina no hace verano. No sé si le sirvió como consuelo a su desolación profesional. José López Romero.

sábado, 5 de octubre de 2019

MÁS SORPRESAS


El año pasado casi por estas mismas fechas publicaba, a modo de inicio del curso y cierre del periodo veraniego y vacacional, un artículo en el que confesaba una de las sorpresas que me habían deparado las lecturas de aquel ya lejano verano: el retraso con que a veces llega uno a ciertos libros. Y ponía como ejemplo ‘El azar y viceversa’ de Felipe Benítez Reyes y, sobre todo, ‘Galíndez’ de Manuel Vázquez Montalbán (lecturas que sigo considerando muy recomendables). Al menos me consolaba con el socorrido refrán “más vale tarde que nunca”. Pues bien, esa misma sensación he experimentado con otro libro este verano: ‘Las armas y las letras’ de Andrés Trapiello. Quizá sea por una tan subjetiva como absurda prevención contra este escritor (a veces demasiado oportunista en sus publicaciones), o porque lo primero que leí de él fue uno de sus infinitos en número volúmenes de sus diarios (todos bajo el título genérico de ‘El salón de los pasos perdidos’), lo cierto es que no le tenía yo mucha afición ni ganas de seguir leyéndolo; sin embargo, ‘Las armas y las letras’ ha sido sin duda mi gran descubrimiento, tardío ya lo sé, de este verano y que no me he resistido a reseñar en esta misma página. Pero estos últimos meses han dado para mucho más, hasta el punto de que he descubierto otra sensación con las lecturas (¡a mi edad!, como decía el año pasado): la inutilidad de ciertos libros. Tan interiorizada tenía la máxima de Plinio el Joven de que no hay libro tan malo que no tenga algo bueno, que nunca me he parado a pensar en que pudiera haber libros prescindibles, inútiles, que si no se hubieran escrito no habría pasado nada, incluso el mundo sería algo mejor (exagero, porque esto no hay quien lo arregle). Esa sensación, aunque no logré entenderla del todo, ya la tuve hace unos años con ‘Zonas húmedas’ de Charlotte Roche, una novela ordinaria y de mal gusto, propia de esa literatura que se publicita bajo el calificativo de “transgresora” ¿Y con qué libro he tenido este verano esa sensación? Pues lo voy a decir aunque ello me cueste alguna reprimenda: la novela ‘Lejos de Veracruz’ de Enrique Vila-Matas. De este escritor me gustaron y mucho dos obras: ‘Bartleby y compañía’ e ‘Historia abreviada de la literatura portátil’; pero no me gustó nada ‘Aire de Dylan’ y esta última incursión en su novelística me ha resultado decepcionante. Quizá el comienzo de la novela atrape al lector, pero después resulta insulsa, con poca gracia y apenas interés. Ya sé que Vila-Matas es para muchos un escritor de los llamados “de culto” (otra denominación que hay que poner en cuarentena o bajo sospecha) y quizá yo me tenga que aplicar la variante de Óscar Wilde a la frase de Plinio: “La verdad es que no hay libros malos, lo que hay son malos lectores” y yo sea un mal lector de Vila-Matas. Pero ‘Lejos de Veracruz’, se pongan como se pongan Plinio y Wilde, es un pestiño. José López Romero.

CÓMICS


Durante la guerra de Cuba el potentado americano William Randolph Hearts, dueño de un imperio empresarial  que incluía  28 periódicos, y que sirvió de modelo  para el genial Ciudadano Kane de Orson Welles, fue un elemento decisivo para mover la opinión pública de su país a favor de una guerra contra España. Una opinión pública en principio bastante tibia y despreocupada por lo que acontecía en la mayor de las Antillas. En esa campaña propagandística contra los españoles, en la que también tuvo mucho que ver otro magnate americano Joseph Pulitzer, alcanzó mucho éxito el personaje de “The Yellow Kid” (El Chico amarillo), unas tiras protagonizadas por Mickey Dugan y donde se manipulaba la realidad, lo que fue el origen de lo que andando el tiempo se denominó despectivamente “prensa amarilla”, por el color del personaje de aquellas tiras. Desde entonces el atractivo pero también el poder de los cómics o historietas no paró de crecer, primero como un elemento más de la prensa para criticar o caricaturizar, en lo que conocemos como prensa satírica, la realidad política o social de un país, luego independizándose con publicaciones propias y de temática muy variada, muchas de ellas orientadas al público infantil pero sin desdeñar al adulto para el que fueron andando los años ofertándose cada vez más publicaciones. Durante el largo tiempo trascurrido desde la aparición de aquel “Chico amarillo” estadounidense, o las tiras que aparecían en la británica “Punch”, pasando por la española “La Flaca” o el jerezano Don Fastidio, hasta hoy han ido calando en la memoria colectiva nombres ya míticos de cabeceras de revistas de cómics como “Pilote”, “Cimoc”, “Madriz”, y una interminable lista de superhéroes o aventureros surcando los más diversos escenarios y épocas hasta llegar a la eclosión de la novela gráfica. La novela gráfica  en la actualidad  con la edición de títulos como ‘Persepolis’, ‘Maüs’ o, entre los españoles, ‘Los surcos del azar’, ha llevado al género a sus cotas más altas. A partir del 24 de octubre, la Biblioteca Municipal de Jerez recorrerá en una pequeña pero muy interesante exposición, los principales hitos de esta historia. Ramón Clavijo Provencio

viernes, 16 de agosto de 2019

LECTURAS DE VERANO III


Una hermosa doncella

Joyce Carol Oates. Debolsillo, 2015.
Joyce Carol Oates (Lockport, Nueva York. 1938) forma parte de esa estirpe de excelentes escritoras norteamericanas que con sus obras llenan las páginas más ilustres de la literatura del siglo XX, entre las que se encuentran Margaret Atwood, Alice Munro o la poeta Sylvia Plath. ‘Una hermosa doncella’ es un relato de esos que desde su comienzo ya empieza a inquietar al lector. El encuentro del viejo Marcus Kidder con la joven niñera, solo dieciséis años, Katya Spivak, da lugar a toda una historia en la que se mezclan el latente erotismo, las diferencias de clase, una educación familiar deficiente y falta de valores… Es decir, todos los ingredientes para que esa relación entre el rico, esteta y manipulador Marcus y la interesada y falta de cariño Katya se vaya desarrollando por unos caminos tortuosos sin que el lector sepa claramente cuál es la meta hasta el final. Un relato en el que Oates nos da una lección de análisis de los personajes. J.L.R.

La oficina de estanques y jardines

Didier Decoin. Alfaguara, 2017


A veces hay que volver sobre determinados libros.  No importa que el tiempo nos aleje de su fecha de edición, pues lo hacemos con la convicción de que hay historias que no pueden o deben pasar al olvido, para dejar paso a la marabunta de  nuevas ediciones, la mayoría de una mediocridad hiriente. Este es uno de esos raros libros con los que a veces nos topamos, y nos convencen de que la literatura es un país para ser transitado por pocos. Didier Decoin no es un desconocido, premio Goncourt en 2017, es toda una institución en las letras francesas que ahora se adentra con especial maestría   en   un   mundo   singular,   el   del   Japón   del   siglo   XII.   El   viaje   de   la protagonista   Miyuki,   la   viuda   que   sorteando   inconvenientes   y   peligros   se aventura   en   un   largo   viaje   a   llevar   las   carpas   cultivadas   con   mimo   por   su difunto marido al estanque real, me ha recordando relatos como   ‘El rumor del Oleaje’  de Mishima. Una bella historia  sustentada en  un estilo fruto de la más elevada literatura. R.C.P.

jueves, 1 de agosto de 2019

LECTURAS DE VERANO II


El primer asesinato de Franco

Ángel Viñas. Crítica, 2018
Por una u otra cosa la figura del general Franco sigue gravitando sobre nuestra historia reciente, y a ello también contribuyen los innumerables estudios que tratan de explicar el porqué controló los destinos de nuestro país con puño de hierro durante casi cuarenta años. Uno de esos estudios es este fruto de una meticulosa investigación de un grupo multidisciplinar dirigido   por el historiador Ángel Viñas. En algunos aspectos nos recuerda el estilo de ese otro historiador Max Gallo en “La noche de los cuchillos largos”,  y en todo caso la de aquellos investigadores –Antony Beevor es uno de sus máximos representantes- que logran ese difícil equilibrio entre rigor, pulso narrativo y amenidad. Ya trató Viñas en un libro anterior  -“La conspiración del General Franco”- la muerte del general Balmes en un oscuro accidente días antes de la sublevación militar del 36. Pero  lo que antes era una hipótesis ahora se convierte en certeza. R.C.P.



Galíndez

Manuel Vázquez Montalbán. Debolsillo, 2004.

Más tiempo del que debería ha pasado esta novela en la estantería siempre expectante a ver si un día me daba por cogerla y leerla. Hasta que hace unos días me decidí a ello, y desde la primera página hasta la última no he dejado de alegrarme de esta decisión. Conocía al Vázquez Montalbán, al margen de su Carvalho, a través de una novela que me impresionó en su momento y de la que guardo un excelente recuerdo, Los alegres muchachos de Atzavara, y esta de Galíndez me ha terminado por confirmar que Vázquez Montalbán es mucho más y mejor escritor que aquel reconocido por sus novelas negras. La reconstrucción de la muerte de Jesús Galíndez, personaje real que vivió en la República Dominicana del general Trujillo y que fue secuestrado por un comando en su piso de la Quinta Avenida de Nueva York, torturado y asesinado por los esbirros de Trujillo, es sencillamente impecable y narrativamente de una gran intensidad. Muy buena. J.L.R.

martes, 16 de julio de 2019

LECTURAS DE VERANO I


Miedo


Stefan Zweig. Acantilado, 2018.

Ya a estas alturas hablar de la maestría de Stefan Zweig se nos antoja un tanto ocioso; maestría en todo y cada uno de los géneros que a lo largo de su dilatada carrera como escritor tocó, y a los que engrandeció como muy pocos escritores han logrado: ensayos, biografías y, en este caso, en la novela corta, un género en el que siempre descubrimos algo más de Zweig. Si enormes son la “Partida de ajedrez”, o “Cartas a una desconocida”, o “Mendel el de los libros”, por citar solo tres, esta que reseñamos “Miedo” nos ofrece un análisis psicológico de la protagonista que pocas veces, si no es en los grandes maestros, podemos leer. Irene Wagner empieza a ser chantajeada por la que dice ser novia de su amante; chantaje al que accede para no perder su privilegiada posición social, pero que la hace caer en la angustia y la desesperación. Otra obra maestra de Zweig. J.L.R.


El Dolor de los demás

Miguel Ángel Hernández. Anagrama, 2018.


Han pasado algunos meses desde la presentación de esta novela. Con algunos libros pienso hay que mantener alguna distancia temporal, sobre todo con aquellos en los que hay una  fuerte reacción -positiva o negativa- de crítica y lectores como es el caso. Hay que tratar de no verse excesivamente contaminado de lo que otros han encontrado o dejado de encontrar en una historia, lo que a veces no es fácil.  Pero entre tantas opiniones sobre este libro, yo he llegado tras su lectura a mis propias conclusiones. Y la primera es la de haberme topado con una historia excepcionalmente contada. Y es ese estilo singular el que dota de mayor fuerza de la que ya tenían de por sí,  a unos hechos trágicos perdidos en la memoria del autor: aquel viejo  amigo que se había suicidado tras asesinar a su hermana. La búsqueda del por qué, tras veinte años, de aquel suceso, es un viaje  en el que el autor logra la compañía entusiasta del lector. R.C.P.