“Los ejemplos nos enseñan…que el estudio de las ciencias reblandece y afemina los ánimos en lugar de afirmarlos y aguerrirlos. El más fuerte Estado que aparece en este momento en el mundo es el de los turcos, pueblos igualmente adiestrados en el aprecio de las armas y el desdén de las letras… Las naciones más belicosas de nuestros días son las más toscas e ignorantes.” Así afirma Michel de Montaigne en su Libro I, capítulo XXIV de sus ‘Ensayos’ (Acantilado). Compagnon (quien hace además el prólogo a esta edición) comenta en su magnífico librito ‘Un verano con Montaigne’ (reseñado en esta misma página) que “no busquemos en Montaigne ninguna complacencia excesiva por las letras, sino la defensa aristocrática de la superioridad de las armas, de «la ciencia de obedecer y mandar». El arte de la paz no es la retórica sino la fuerza, que disuade más que persuade.” Después de tantas guerras que a lo largo de la historia de la humanidad el hombre ha sido capaz de librar en su afán de autodestrucción, el mundo de hoy no ha aprendido la lección y seguimos abriendo frentes y matándonos los unos a los otros con total impunidad. Aunque familiarizado con Erasmo, como argumenta Compagnon, el gran humanista que creía en la superioridad de la pluma sobre la espada (‘Querella pacis’), Montaigne no era del parecer ni compartía las esperanzas ilusorias del roterodamés. Hoy, la fuerza de las armas se impone a sangre y fuego y sin contemplaciones a la diplomacia. De nada sirven los esfuerzos de la pluma, las capacidades de los negociadores para acabar con conflictos que destruyen ciudades y vidas de inocentes. A estas alturas identificar nación fuerte con aquella que está adiestrada en el aprecio de las armas y desdeña las letras no creo que tenga mucho sentido. No creo que Rusia, por ejemplo, cuya historia (hasta la más reciente del siglo XX) está marcada por los rigores y las terribles consecuencias de las guerras, sea una nación amante de la fuerza que menosprecia su enorme y rica cultura. Como tampoco lo puedo pensar de los EE.UU. Son sus líderes, sus gobernantes los que imponen la política del enfrentamiento con el único fin de aniquilar al enemigo. Son personajes como Putin, Trump o Netanyahu, los que deciden por sus ciudadanos que más vale la disuasión de una bomba que el diálogo y las conversaciones de paz. Sin embargo, una de las grandes y más famosas sentencias clásicas reza: si vis pacem para bellum (“si quieres la paz, prepara la guerra”), toda una advertencia de nuestros clásicos que deberíamos aplicar a los malos e inquietantes tiempos que se nos avecinan. ¿Tendrá razón Montaigne? Quiero creer que no, pero… José López Romero.
Una biblioteca es lo más parecido a un laberinto, un laberinto lleno de libros, de mundos por descubrir.En homenaje a las bibliotecas y a la lectura , preside la cabecera de este blog un dibujo del pintor jerezano Carlos Crespo Lainez: "Noche de lectura".
LECTORES SIN REMEDIO
Este blog tiene su origen en la página semanal de libros de "Diario de Jerez", "lectores sin remedio", que llevamos escribiendo desde el año 2007. Aunque el blog no es necesariamente una copia de la mencionada página, en él se podrán leer artículos que aparecen en ella. Pero el blog, por supuesto, pretende ser algo más... Los responsables son los dos lectores sin remedio, de los que facilitamos la siguiente información: Ramón Clavijo es Licenciado en Historia por la Universidad de Sevilla y es actualmente Técnico Superior Bibliotecario del Ayto. de Jerez de la Frontera. Está especializado en fondos bibliográficos patrimoniales. José López Romero es Doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla y actualmente es Catedrático de Lengua y Literatura en el I.E.S. Padre Luis Coloma de Jerez de la Frontera. Especializado en la literatura dialógica del s. XVI y en la novela del s. XIX.

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