LECTORES SIN REMEDIO

Este blog tiene su origen en la página semanal de libros de "Diario de Jerez", "lectores sin remedio", que llevamos escribiendo desde el año 2007. Aunque el blog no es necesariamente una copia de la mencionada página, en él se podrán leer artículos que aparecen en ella. Pero el blog, por supuesto, pretende ser algo más... Los responsables son los dos lectores sin remedio, de los que facilitamos la siguiente información: Ramón Clavijo es Licenciado en Historia por la Universidad de Sevilla y es actualmente Técnico Superior Bibliotecario del Ayto. de Jerez de la Frontera. Está especializado en fondos bibliográficos patrimoniales. José López Romero es Doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla y actualmente es Catedrático de Lengua y Literatura en el I.E.S. Padre Luis Coloma de Jerez de la Frontera. Especializado en la literatura dialógica del s. XVI y en la novela del s. XIX.
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miércoles, 7 de octubre de 2009

YA ESTÁN AQUÍ


Me encontraba en mi librería de guardia disfrutando de las novedades editoriales, que como todos los años por estas fechas, empiezan a ocupar su espacio. Es curioso, pero si lo piensan es todo un ciclo de vida el que siguen estos libros: desde el privilegio (solo unos pocos) de exhibirse desde los escaparates del local cuando llegan recién salidos de la imprenta, para pasar luego a lugares más discretos, una vez que van cayendo los meses, hasta terminar en los depósitos de la librería, inaccesibles para el lector curioso, último lugar antes de ser definitivamente olvidados. Me hallaba en estos menesteres, como les decía, cuando un chico barbilampiño, con una pequeña mochila a sus espaldas, se dirigió con timidez a uno de los empleados de la librería, que buscaba algún pedido a través del ordenador: ¿Tenéis libros electrónicos? No pudo evitar el joven librero una primera expresión de sorpresa, para luego contestar con un no rotundo y sin matices, tras lo cual el chico barbilampiño, resignado, se perdió entre las calles de la librería para detenerse finalmente entre los estantes dedicados a la pedagogía y la psicología. El librero y yo nos miramos, y acto seguido éste me dejó caer resignado aquella frase “Ya están aquí, Ramón”. Y es cierto. Es ahora cuando el mundo del libro empieza a tomarse en serio la respuesta que la tecnología está dando como alternativa al formato papel. Y es que esa respuesta que, quizás, todavía no sea la definitiva, presentimos se acerca mucho a la que finalmente lo será. De los libros electrónicos ya teníamos noticias desde hace unos pocos años, pero hasta ahora los inconvenientes en cuanto a su portabilidad, manejo y escaso catálogo los habían hecho pasar casi desapercibidos. ¿Qué es lo que ha cambiado? Pues precisamente todo lo que anotábamos como inconvenientes para el usuario más arriba. Ahora los e-book que nos ofrecen las distintas casas fabricantes nos presentan productos muy manejables, con un peso inferior al de un libro de tapa dura, y perfectamente legibles, con pantallas que no cansan la vista al no estar, como en los ordenadores, retro iluminadas. En cuanto a los catálogos, es decir, a la oferta de libros que podemos leer a través de estos artilugios, es donde queda mucho camino por recorrer, pero como en todo, los intereses que están en juego harán que este escollo finalmente sea superado. Y es que cuando las editoriales empiecen a digitalizar obras actuales y de autores populares ¿quién podrá poner diques a esta propuesta tecnológica llámense Inves-Book 600, el PRS-300 de Sony, o el famoso Kindle? Cuando en un futuro cercano pase la novedad y las aguas vuelvan a su cauce, entonces veremos la parcela de mercado que ocuparán el formato tradicional en papel y el nuevo libro electrónico. Ramón Clavijo Provencio.

PENITENCIA


A diferencia de mi querido compañero de página, yo, lejos de sufrir de lumbalgia por el peso de las novelas de Stieg Larsson, en cuanto terminé de leer este verano el primer tomo (único de la trilogía que por ahora he leído), me apresuré a ir a la iglesia más cercana a ver si había un confesor-24 horas, que me pudiera absolver del pecado de lesa lectura que acababa de cometer. “Padre. Me acuso de haber leído un best-seller” –musité contrito-. “¿Cuál, hijo mío?” –me respondió entre comprensivo y bondadoso el cura. “Los hombres que no amaban a las mujeres, padre” –le respondí. “Eso no es un best-seller, hijo; con ese título más bien debería ser un clásico. Y si no, a los lamentables hechos de todos los días me remito”. “Pero, padre, es que es un best-seller”. “¡Ah! En ese caso, el pecado es realmente grave. Vete a tu casa y ponte, con los brazos extendidos, en cada mano un tomo de la trilogía, ya verás como se te quitan las ganas de leerlos”. Sin duda me había tocado un cura de la vieja escuela, ¡Vaya mala leche de penitencia! A pesar de voces como la de Donna Leon, experimentada escritora del género policíaco, que en varias ocasiones ha criticado con dureza las novelas de Larsson, e incluso el otro día le leí un artículo a José Mª Vaz de Soto, excelente profesor, que también en su análisis de la trilogía de “Millenium” encontraba errores y tildaba de facilón el estilo de Larsson, demasiado condescendiente con el lector, hay otros escritores, como Vargas Llosa, que a pesar de reconocer en la narrativa del escritor sueco algunos fallos tanto estructurales como estilísticos, augura que son novelas que perdurarán porque son amenas, entretiene a cualquier lector. Y eso es, aquí y en Suecia, sinónimo de éxito. “Pero, padre; es que no le he confesado lo peor. La novela me ha gustado, porque me ha entretenido”. “Pues entonces, con los brazos extendidos y de rodillas”. “Oiga, padre, ¿usted no lee novelas entretenidas? -le pregunté un tanto hostil- “Sí, hijo. Lo que pasa es que yo no me confieso. ¡Con la mala leche que tienen los curas!”. José López Romero.