LECTORES SIN REMEDIO

Este blog tiene su origen en la página semanal de libros de "Diario de Jerez", "lectores sin remedio", que llevamos escribiendo desde el año 2007. Aunque el blog no es necesariamente una copia de la mencionada página, en él se podrán leer artículos que aparecen en ella. Pero el blog, por supuesto, pretende ser algo más... Los responsables son los dos lectores sin remedio, de los que facilitamos la siguiente información: Ramón Clavijo es Licenciado en Historia por la Universidad de Sevilla y es actualmente Técnico Superior Bibliotecario del Ayto. de Jerez de la Frontera. Está especializado en fondos bibliográficos patrimoniales. José López Romero es Doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla y actualmente es Catedrático de Lengua y Literatura en el I.E.S. Padre Luis Coloma de Jerez de la Frontera. Especializado en la literatura dialógica del s. XVI y en la novela del s. XIX.
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miércoles, 10 de marzo de 2010

EL ELEMENTO SORPRESA


Parece que la crisis agudiza el ingenio. Por ejemplo: hace unos días daban cuenta en un informativo de televisión cómo en una peluquería femenina, no recuerdo de qué ciudad española, las señoras que allí acudían para arreglarse el pelo, para distraer el tiempo tenían otra alternativa a la tradicional de repasar las manoseadas revistas del corazón, y esa alternativa no era otra que escuchar música en directo. No estaba mal pensada la idea: no ponían la radio, y por tanto, la SGAE no podría amenazar con fuertes multas por emitir canciones sin su permiso, y al mismo tiempo no se prescindía de algo tan connatural con una peluquería como la música, o las revistas, solo que ahora, en lo que atañe a la música, sería en vivo. Y así algunos grupos musicales noveles a cambio del local gratis y con público, interpretan algunas piezas al día, y con ello empiezan con el boca a boca a publicitarse. Bueno, como les decía al principio, el que no hace volar la fantasía en plena crisis puede estar abocado a perecer, y así, no sé si inspirados por esta iniciativa de la mencionada peluquería, en Valencia, Miguel Fuentes, un enamorado de la novela negra y propietario de una librería no ha dudado en darle un ligero toque al negocio, incorporando la posibilidad de que cuando los clientes, una vez felices tras adquirir el libro que fueron a buscar, o fracasados en su búsqueda y cansados de recorrer las calles que forman las estanterías atestadas de libros del local, puedan tomarse un café o una copa y relajarse. Hasta ahora lo común era que entráramos en algunos lugares de copas y la decoración incluyera alguna estantería o expositor donde sin orden ni concierto se amontonaran libros y, como decíamos antes, primase más lo decorativo que el interés para los potenciales lectores. Todos conocemos alguno de estos lugares, pero desengañémonos no están pensados para lectores, sin embargo la iniciativa que les comentaba antes parece dar una vuelta de tuerca más interesante que estas propuestas. Es una librería la que se adapta y trata de ofrecer algo más a sus visitantes, que sí son lectores. La librería Laine en Barcelona puede ser un buen ejemplo, sobre ella se ubica una primera planta donde se sitúa el café. Esta estela, como todas las ideas novedosas, prevemos empezará a tener seguidores, y así parece confirmarlo el propietario de otra librería, en este caso Slaughthouse, también de Valencia. La librería, ubicada en una antigua carnicería, suele tener una oferta variada, aunque ya generalizada en muchas librerías, como ser escenario también de exposiciones o presentaciones de libros, incluso de conciertos, pero ahora con la apertura de esa otra posibilidad cual es tomar una copa relajadamente mientras se lee una novela de actualidad, suele ser ese elemento sorpresa “ese algo diferente, en palabras de su propietario, que al fin y al cabo es lo que mucha gente busca”. RAMÓN CLAVIJO PROVENCIO

FÚTBOL


Juan Manuel Lillo es un entrenador de fútbol (ahora en el Almería) que consiguió su prestigio en aquel Salamanca de la década de los noventa y que después ha ido dando tumbos de un equipo a otro, aunque siempre precedido de esa aureola de entrenador que prefiere el buen juego al resultadismo. Para mi amigo Juan Luis no deja de ser un bluf. El otro día le leía una entrevista en la que se lamentaba de que por ser un gran lector tenía también fama entre la profesión o el mundo del fútbol de intelectual dicho en un tono peyorativo. “Insultan con piropos”, decía. Y es cierto que durante mucho tiempo, y hasta hoy en día se sigue viendo al futbolista como una persona inculta, dotada sólo para el deporte, pero no para los libros. Digamos que no sólo el fútbol, el deporte en general, y si se practica a nivel de élite, exige dedicación plena, tan plena que es de todo punto imposible compaginarlo con ninguna otra actividad, y menos aún si ésta es de carácter intelectual. Sin embargo, en las largas concentraciones o para distraerse conocemos la afición de muchos deportistas a las videoconsolas. Por eso también, que de algunos futbolistas sepamos que se hicieron sus carreras universitarias mientras estaban al más alto nivel competitivo (recuerdo ahora a vuelapluma a Butragueño, Alfaro, Miguel Pardeza, éste último ha hecho incluso su tesis doctoral sobre el periodista González Ruano), no deja de ser una excepción entre los muchos que alimentan el tópico de futbolista inculto, aunque, como todo tópico, expuesto a revisión, porque otros son los tiempos, otras las exigencias tanto personales como sociales. Lo peor de todo esto no es el tópico en sí sino, de lo que se lamentaba el propio Lillo, que los mismos deportistas menosprecien la lectura. Incluso la capacidad oratoria de Valdano que muchos de los llamados intelectuales para sí la querrían, ha sido también objeto de crítica; “Valdanágoras” le llama un famoso por polémico periodista. Afortunadamente para el fútbol, en particular, y para el deporte en general, los dos entrenadores de los equipos más importantes, R. Madrid y Barcelona, son dos caballeros que seguro tienen en la consideración que se merece a la lectura, y saben distinguir entre el trabajo y la pasión que despierta el deporte al que se dedican (Pellegrini es ingeniero civil por la Universidad Católica de Chile). Si viéramos a más deportistas con libros en las manos, muchas campañas de animación a la lectura sobrarían; y Lillo es en este aspecto, a pesar de mi amigo Juan Luis, un admirable ejemplo a seguir. José López Romero.