LECTORES SIN REMEDIO

Este blog tiene su origen en la página semanal de libros de "Diario de Jerez", "lectores sin remedio", que llevamos escribiendo desde el año 2007. Aunque el blog no es necesariamente una copia de la mencionada página, en él se podrán leer artículos que aparecen en ella. Pero el blog, por supuesto, pretende ser algo más... Los responsables son los dos lectores sin remedio, de los que facilitamos la siguiente información: Ramón Clavijo es Licenciado en Historia por la Universidad de Sevilla y es actualmente Técnico Superior Bibliotecario del Ayto. de Jerez de la Frontera. Está especializado en fondos bibliográficos patrimoniales. José López Romero es Doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla y actualmente es Catedrático de Lengua y Literatura en el I.E.S. Padre Luis Coloma de Jerez de la Frontera. Especializado en la literatura dialógica del s. XVI y en la novela del s. XIX.
Mostrando entradas con la etiqueta el 12 de febrero de 2021.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta el 12 de febrero de 2021.. Mostrar todas las entradas

sábado, 13 de febrero de 2021

¿QUIÉN ES EL ASESINO?

 

“Para que una novela tenga éxito debe incluir entre sus páginas un cadáver”, escribía alguien que ahora no recuerdo, pero al que a la vista del actual mercado editorial no le faltaba razón. Sin embargo, los inicios de la novela policiaca fueron más bien modestos si nos atenemos al seguimiento que tuvo por parte del público ‘Los casos de la calle Morgue’, publicada en 1841 por Edgar Allan Poe,  y donde nos presentaba al que hoy se considera primer detective literario: Auguste Dupin. Sin embargo, Dupin fue el modelo a seguir por otros personajes de ficción que tuvieron una popularidad arrolladora, como Sherlock Holmes de Conan Doyle o Hércules Poirot de Ágatha Christie. A principios de los años 30 del pasado siglo dos autores también norteamericanos, Dashiell Hammlet y Raymond Chandler, renovaron el género con una serie de excelentes novelas que dio lugar a lo que se denominó “novela negra”, por los escenarios sórdidos donde se desenvolvían sus protagonistas y donde la moralidad de los mismos entraba en un plano más ambiguo y realista. Sin duda la popularidad de esta literatura se acrecentó cuando algunas de estas novelas fueron llevadas al cine, y donde Humphrey Bogart  pondría un rostro imperecedero (en la imagen) a los  detectives Philip Marlowe o Sam Spade. Curioso fue el fenómeno que se dio en nuestro país en  la década de los 60, cuando la recién inaugurada televisión pública convirtió en un fenómeno de masas al detective Larose, protagonista de la serie ‘¿Es usted el asesino?’, basada en la novela del mismo nombre de Fernand Crommelyck. Con el paso del tiempo, y esto es historia conocida, van surgiendo nuevos nombres que mantienen el interés de cada vez más lectores. En España, Francisco González Ledesma, con su genial comisario Ricardo Méndez, es uno de los primeros grandes escritores de este género, al que seguirán Vázquez Montalbán, Juan Madrid, Alicia Jiménez Bartlett o Lorenzo Silva entre otros muchos. Fuera de nuestras fronteras Georges Simenon, Patricia Highsmith (que da otro giro al género al escribir desde la perspectiva del asesino, con la creación de su personaje Ripley), Henning Mankell, Donna Leon, Stieg Larsson, Markaris o Benjamin Black. Grandes escritores recreando con sus historias la cara menos grata de la realidad, aunque esas historias en alguna ocasión han tocado a sus autores más de lo que uno pudiera pensar. Es el caso de Anne Perry, una conocida escritora de novelas policiacas británica, cuyo verdadero nombre es el de Juliet Marion Hulme. Perry  fue protagonista real siendo una adolescente,  de un macabro suceso al ser cómplice de su mejor amiga, Pauline Parker, en el asesinato de la madre de esta última. Por cierto, este caso sería llevado al cine en la excelente ‘Criaturas celestiales’, dirigida por Peter Jackson y protagonizada por Kate Winslet. Ramón Clavijo Provencio.

CAMBEMBA

Los días finales del nefasto 2020 y los del comienzo del (des-)esperanzador 21 me cogieron en la revisión, por mis quehaceres académicos, de ‘Un enemigo del pueblo’, el drama de Ibsen. Y por las mismas fechas se produjeron dos sucesos que me confirmaron la vigencia, la rabiosa actualidad de la obra del gran dramaturgo noruego; me refiero al asalto de la masa al Capitolio de los EE.UU. y a la moda de un nutrido grupo de jóvenes que se citan por internet con el único fin de romperse unos a otros la cara (ambas noticias fueron recogidas en los medios de comunicación con todo lujo de imágenes). El doctor Stockmann, el protagonista del drama, al que declaran los habitantes de su propia ciudad como su enemigo, no puede por menos que denunciar ante quienes le condenan cómo ellos, el pueblo, esa masa amorfa y cambemba es precisamente el “enemigo más temible de la verdad y la libertad”. La juventud que se cita en un descampado para liarse a puñetazo limpio como única diversión es la misma que se pasa por el forro de su ignorancia y chulería todas las medidas higiénicas contra la pandemia, de la misma manera que el tío de los cuernos y sus secuaces que asaltaron el Capitolio no son más que los mismos perros  y con el mismo collar de la violencia y el desprecio hacia las normas; una masa que se deja manejar, manipular por cualquier charlatán de feria, llámese este Trump o pongan ustedes el nombre que quieran, pues en nuestro país tampoco andamos escasos de esos charlatanes del tres al cuarto. Leer en estos tiempos ‘Un enemigo del pueblo’ es un terrible ejercicio de hasta qué punto nada ha cambiado en la sociedad desde su estreno en Oslo en 1883. El doctor Stockmann (o Ibsen) ya nos avisó: el voto de esos jóvenes que se pegan por diversión vale lo mismo, o incluso más que el suyo, lector. José López Romero.