LECTORES SIN REMEDIO

Este blog tiene su origen en la página semanal de libros de "Diario de Jerez", "lectores sin remedio", que llevamos escribiendo desde el año 2007. Aunque el blog no es necesariamente una copia de la mencionada página, en él se podrán leer artículos que aparecen en ella. Pero el blog, por supuesto, pretende ser algo más... Los responsables son los dos lectores sin remedio, de los que facilitamos la siguiente información: Ramón Clavijo es Licenciado en Historia por la Universidad de Sevilla y es actualmente Técnico Superior Bibliotecario del Ayto. de Jerez de la Frontera. Está especializado en fondos bibliográficos patrimoniales. José López Romero es Doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla y actualmente es Catedrático de Lengua y Literatura en el I.E.S. Padre Luis Coloma de Jerez de la Frontera. Especializado en la literatura dialógica del s. XVI y en la novela del s. XIX.
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domingo, 15 de noviembre de 2015

LITERATURA SOBRE LITERATURA

“Un libro empieza y termina mucho antes y mucho después de su primera y de su última página”, dice Julio Cortázar en una conferencia titulada “La literatura latinoamericana de nuestro tiempo”, que se recoge como apéndice en su libro Clases de literatura. Berkeley, 1980 (ed. Punto de lectura, 2013). Y cuando terminé de leer este libro de Cortázar no pude por menos que recordar la frase cargada de razón. Los buenos libros, los que marcan al lector son realmente aquellos para los que estábamos preparados, consciente o inconscientemente, para leer y aquellos que no olvidamos durante toda nuestra vida, que nos hacen reflexionar, que nos producen un placer o nos provocan unas emociones que nos acompañarán para siempre. Clases de literatura es un libro sobre literatura porque en él se recoge el curso que Cortázar impartió en la Universidad de Berkeley en 1980; forma parte, por tanto, de ese género ensayístico del que aquí hemos reseñado algunos trabajos, por el interés que siempre tiene un libro sobre literatura escrito por los que a ella se dedican desde el lado de la creación y no de la crítica o la investigación. Y en esto, La verdad de las mentiras de Vargas Llosa o Diez grandes novelas y sus autores de Somerset Maugham (que hemos reseñado aquí en otro tiempo) son títulos muy recomendables. Pero el ensayo de Cortázar tiene el interés añadido, a diferencia de estos dos libros citados, de que el escritor argentino reflexiona sobre su propia obra, sobre las etapas que cree advertir en su carrera literaria y, sobre todo, las claves de creación de sus insuperables relatos, así como de sus dos grandes novelas: Rayuela  y Libro de Manuel. Una reflexión cargada de literatura, pero también de vivencias personales que nos acercan al escritor, pero aún más al hombre y sus circunstancias. Y en este sentido, aunque Cortázar hable de la importancia de la fantasía, de la música, del humor y del erotismo en la literatura latinoamericana, las páginas más sobrecogedoras son aquellas en las que reflexiona sobre la responsabilidad (prefiere esta palabra a “compromiso”) del escritor latinoamericano con la realidad de sus países de origen. La denuncia de las sangrientas dictaduras que asolaron buena parte del continente americano, y el papel que le corresponde al escritor en la recuperación de los derechos de los pueblos a decidir su futuro y enfrentarse al abuso de poder establecido ocupa la última parte del libro, en especial esas dos conferencias que se incluyen en el apéndice final y de las que destacábamos al comienzo una de las frases. Y si esa frase ya nos plantea la relación del escritor y del lector con los libros, tampoco debemos olvidar la cita inicial extraída de Unamuno: “… aborrezco a los hombres que hablan como libros, y amo los libros que hablan como hombres”. Las Clases de literatura  de Cortázar es, sin duda, un libro que habla como un hombre, con la imponente estatura del escritor argentino. José López Romero.



SAHARA

A  finales de 1975  el puerto de Cádiz fue lugar de atraque de muchos barcos de la Armada atestados de tropas y pertrechos procedentes del Sahara. Yo iniciaba por entonces mis estudios en el colegio universitario de Filosofía y Letras de la vecina ciudad, y algunas tardes gustaba de acercarme a los muelles y sumergirme en el bullicioso corazón y razón de ser de esa ciudad portuaria. Hoy el trasiego del puerto gaditano no es el mismo –salvo los días en que atraca algún mastodóntico crucero- y nada nos hace recordar hoy en estos muelles   aquellos meses del 75  en los que el país vivió acontecimientos decisivos para su historia. Uno de ellos, la nunca aclarada del todo  salida española del Sahara. La bibliografía existente sobre ello, parece darnos la razón en cuanto al desinterés sobre  aquellos acontecimientos, algo por otro lado tampoco novedoso, pues poco se ha escrito sobre  los procesos descolonizadores de España en  sus territorios africanos (Guinea, N. de Marruecos, Sahara…), y quizás algo tenga que ver en ello el hecho de que el papel de nuestro país en los mismos no fue ciertamente   airoso. Sobre el Sahara, Concha Molla escribía un interesante artículo buceando entre la escasa bibliografía a la que se puede remitir al lector interesado en el Sahara colonial y poscolonial, y curiosamente  nos señalaba como eran de destacar más obras de ficción que estudios históricos sobre el tema. El imperio del desierto de Ramón Mayrata,  El médico de Ifni de Javier Reverte o Mira si yo te querré de Luis Leante (premio Alfaguara, 2007), son ejemplos de ello. Entre los de no ficción quizás destacar La historia prohibida del Sahara (Destino) de Tomás Barbulo y poco más. Ahora la publicación del catedrático de Hª Contemporánea de la Universidad Juan Carlos I, José Luis Rodríguez Jiménez, Agonía, Traición, Huida: el final del Sahara español (Edit. Critica), intenta llenar el vacío y desconocimiento sobre lo sucedido en aquellos meses de finales de 1975, unos meses en los que  un joven universitario  observaba perplejo  en los muelles de Cádiz, el  incesante atraque de barcos de la Armada procedentes del Sahara. Ramón Clavijo Provencio.