LECTORES SIN REMEDIO

Este blog tiene su origen en la página semanal de libros de "Diario de Jerez", "lectores sin remedio", que llevamos escribiendo desde el año 2007. Aunque el blog no es necesariamente una copia de la mencionada página, en él se podrán leer artículos que aparecen en ella. Pero el blog, por supuesto, pretende ser algo más... Los responsables son los dos lectores sin remedio, de los que facilitamos la siguiente información: Ramón Clavijo es Licenciado en Historia por la Universidad de Sevilla y es actualmente Técnico Superior Bibliotecario del Ayto. de Jerez de la Frontera. Está especializado en fondos bibliográficos patrimoniales. José López Romero es Doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla y actualmente es Catedrático de Lengua y Literatura en el I.E.S. Padre Luis Coloma de Jerez de la Frontera. Especializado en la literatura dialógica del s. XVI y en la novela del s. XIX.
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jueves, 17 de junio de 2010

CUESTIÓN DE SALUD


Se echa uno a temblar cada vez que pasea la mirada por el periódico de toda la vida, me refiero al formato papel, aunque no es que vaya la cosa a mejor si repaso los titulares en las ediciones digitales. Me temo pues, que algunos vamos a tener que pedirle al médico de cabecera algún fármaco para que no nos suba en exceso la tensión, y es que el precio por estar bien informado hoy es estar el resto del día en permanente estado de excitación. Hoy mi intento diario de estar bien informado, no parece ir mejor que de un tiempo a esta parte…. Que si nos van a subir no sé cuánto el recibo de la luz, que si el Banco Mundial califica la situación de nuestro país de muy grave…No crean, intento saltar a páginas más “amables” pero en la sección de ecología hoy traen una serie de fotos del desastre del vertido en el golfo de Méjico. Deportes: Iniesta se rompe y no podrá jugar con Suiza…Nadal exhibe en Roland Garros un reloj de medio millón de euros (está la cosa para gracietas de este calibre). Tomo aire. En fin, cuando la cosa se pone tan imposible como hoy, y cada vez suele suceder con más frecuencia, yo lo tengo claro desde hace tiempo, doy por finalizado el momento dedicado a la información para pasarme a la literatura. Lo primero que se logra es no seguir alterando vilmente el ritmo cardíaco. Lo segundo es evidente, lo paso mejor. Además, en el estante de las próximas lecturas me aguardan varios libros, ahora que ya finalicé este “Mejillones del Parnaso”. Bueno, si les soy sincero, con él también verán como página tras página se les altera el ritmo cardíaco. Claro que no es lo mismo perecer ante los bellos dibujos de voluptuosas vestales fruto de los pinceles del artista Pepe Yáñez, o disfrutar de ese recetario en verso del siempre brillante Rafa Benítez, pícaro cantor de un muy particular Parnaso literario, en la línea de la mejor poesía erótica, que nos dé un síncope leyendo las últimas noticias sobre la peligrosa deriva a la que va abocado este puñetero mundo. Ramón Clavijo Provencio

LA VERDAD


“El periodismo, viejo o nuevo, debe atenerse ante todo a la verdad”, nos venía a decir Gay Talese, considerado como el padre del “Nuevo Periodismo”, en una entrevista. Y hace unos días un famoso director de un periódico nacional se dejaba caer con este titular: “Viviremos una nueva era de esplendor periodístico” en referencia a las incalculables aplicaciones de las nuevas tecnologías en esta sociedad de la información y la comunicación. Y en realidad, el periodismo, sea viejo o nuevo pero que sea bueno, no ha hecho otra cosa que exponer la verdad desde que nació como hojas volanderas o panfletillos, para alcanzar una primera época de esplendor en el siglo XIX (magnífico el libro de Mª Cruz Seoane ‘Historia del periodismo en España. Siglo XIX’, Alianza Universidad), y terminar con su consolidación definitiva como ese cuarto poder a lo largo del XX. ¿Nuevo esplendor? Yo más bien diría que el periodismo nunca ha pasado por momentos críticos y siempre ha gozado de buena salud, porque unos u otros le han dado a la sociedad lo que ésta en su diversidad les ha demandado. En España son incontables los grandes nombres que han contribuido a ese esplendor de la prensa escrita, desde Larra, pasando por José Mª Pemán (mejor periodista que poeta o dramaturgo), González Ruano o el mismo Umbral (al que también podemos aplicar lo dicho a Pemán); hoy los nombres de excelentes profesionales del periodismo no cabrían en las páginas de este Diario, muchos de los cuales han marcado estilo en la profesión, han sido reconocidos pero, sobre todo, y quizá esto sea lo más importante para un periodista, gozan del prestigio de la verdad. Porque al margen de nombres y tiempos, la sociedad, o parte de ella, seguimos queriendo del periodismo ante todo la verdad, lo que se ha llamado de toda la vida “información”, sin perjuicio de la opinión que forma también, si se sabe utilizar, ciudadanos libres y comprometidos. Por eso, en un mundo en el que la información llega tan deprisa y a tantos sitios, en que sin duda “viviremos una nueva era de esplendor periodístico” con el uso de las nuevas tecnologías, el ciudadano cada vez exige más que el periodista responda a la verdad y no a los intereses del grupo mediático al que pertenece. El daño que a la sociedad le están haciendo algunos medios de comunicación, algunos periodistas que en otro tiempo gozaron de prestigio, hoy convertidos en la voz de su amo (que ya murió, por cierto), la ocultación de la verdad, la defensa de lo indefendible por salvar la subvención, ya no es periodismo, sino fraude, mentira y mezquindad. José López Romero.