LECTORES SIN REMEDIO

Este blog tiene su origen en la página semanal de libros de "Diario de Jerez", "lectores sin remedio", que llevamos escribiendo desde el año 2007. Aunque el blog no es necesariamente una copia de la mencionada página, en él se podrán leer artículos que aparecen en ella. Pero el blog, por supuesto, pretende ser algo más... Los responsables son los dos lectores sin remedio, de los que facilitamos la siguiente información: Ramón Clavijo es Licenciado en Historia por la Universidad de Sevilla y es actualmente Técnico Superior Bibliotecario del Ayto. de Jerez de la Frontera. Está especializado en fondos bibliográficos patrimoniales. José López Romero es Doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla y actualmente es Catedrático de Lengua y Literatura en el I.E.S. Padre Luis Coloma de Jerez de la Frontera. Especializado en la literatura dialógica del s. XVI y en la novela del s. XIX.
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viernes, 17 de marzo de 2023

LA CENICIENTA DEL PATRIMONIO BIBLIOGRÁFICO

En el año 1933 el Ateneo de Jerez puso en marcha una actividad novedosa por aquellas fechas que se denominó “Descubrimiento de Jerez por los jerezanos”, y que trataba de acercar a los ciudadanos su rico patrimonio histórico artístico. Aquellas visitas fueron dirigidas por el entonces joven bibliotecario municipal Manuel Esteve Guerrero. Curiosamente y al mismo tiempo, la Federación de Estudiantes Católicos encargaba al historiador Hipólito Sancho un proyecto similar que también se puso en práctica. Sobre aquellas primeras visitas guiadas a la ciudad, Manuel Esteve se lamentaba de que no hubieran tenido más proyección y eco entre la ciudadanía cuando escribía en El Guadalete de 22 de abril de 1933:   “Eran de esperar del propósito los mejores resultados. Sin embargo faltó sobre todo el elemento popular a quien este curso iba dirigido, y sobre el que había de ejercer la mejor acción; nadie dudará que quien conozca el interés artístico de un monumento, ni lo destruye ni lo quema. Pero ese elemento popular no se incorporará a la obra de la cultura más que por la escuela, y será preciso que en ella se tracen los maestros los primeros surcos sobre los que pueda arrojarse la semilla”. Pero don Manuel Esteve fue también pionero en la difusión del patrimonio bibliográfico a través de exposiciones de diversa temática y  de las cuales la que más repercusión tuvo quizás, fue aquella celebrada en mayo de 1954 con motivo de la semana del caballo y que estuvo precisamente dedicada a este tipo de bibliografía, con más de un centenar de  singulares y valiosas piezas procedente de la imprenta de los siglos XVI al XIX. El trato al Patrimonio sin embargo a lo largo de  los años en nuestra ciudad ha seguido suerte dispar, mientras la concienciación, difusión e incluso intervención  (aunque siempre sería deseable un mayor grado inversor) ha ido creciendo en torno al monumental y artístico (desde esas visitas guiadas que rememorábamos antes), otro gallo canta para el bibliográfico, cenicienta aún pese a la riqueza, singularidad e historia que este patrimonio atesora en nuestra ciudad. Por ello, cuando se ofertan muestras como la que desde hace unos días podemos contemplar en la Galería de exposiciones de la Biblioteca Municipal, nos inunda una gran satisfacción aunque también el convencimiento de que sigue siendo una rareza en el panorama cultural local. La Muestra a la que me refiero, nos descubre cerca de medio centenar de piezas procedentes de las bibliotecas  pertenecientes al Patronato de Misiones Pedagógicas del distrito de Jerez durante la Segunda República, libros incautados durante la Guerra Civil y que tras una ardua investigación del profesor y miembro del Centro de Estudios Históricos Jerezanos José García Cabrera, fueron localizados entre los fondos de la Biblioteca Municipal. Una muestra que trasciende pues no solo divulga nuestro patrimonio, sino que nos descubre una parcela de la historia de Jerez desconocida para la mayoría de sus habitantes. Ramón Clavijo Provencio

“¡Pá! ¿o mejor debo llamarte Pó o Pé o Parroba, o Pá/ó/é?”. Mi hijo, con su retranca habitual hurgando en las fibras más sensibles de mis herramientas de trabajo: el estudio de la lengua. “¿Hay algún libro? -sigue la sorna- que se haya escrito en ese lenguaje no sexista e inclusivo que tanto te gusta?”. “No me consta, pero seguro que ya habrá por librerías algún que otro espécimen de ello”, le respondo. “¡Lástima! Ahora que se va acercando tu santo, era el regalo ideal. Lo preguntaré en tu librería y así te lo cargo en tu cuenta” -mi hijo sin tregua; está claro que no hace prisioneros. Si por aburrimiento hacemos la pertinente consulta en Google, son cientos las páginas que abordan este asunto que, pese a la norma gramatical de la RAE y al tiempo ya transcurrido, sigue estando de actualidad y, a veces, con un inquietante control que recuerda a los peores y más sanguinarios cuerpos policiales de los regímenes totalitarios. La sensación de sentirse vigilado es estremecedora y angustiosa. Pero tampoco son escasas las páginas que muestran artículos, tanto de prensa como de revistas especializadas, en que se defiende el criterio de la RAE y para ejemplo de ello, una recomendación: el artículo titulado “Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer(se encuentra en Internet fácilmente), cuyo autor es uno de los grandes lingüistas de nuestro país: Ignacio Bosque, miembro de la Real Academia Española, Catedrático de Lengua Española de la Universidad Complutense de Madrid y Ponente de la Nueva Gramática de la Lengua Española; no hay voz más autorizada en la actualidad en lo referente a estas materias que Ignacio Bosque. “¡Pá! ¿a que te gustaría tener una edición en lenguaje inclusivo de ‘El Quijote’, o ‘La Celestina’ en adaptación LGTBI?”, mi hijo hurgando en las fibras más sensibles de mi paternidad. “Yo siempre he defendido que los clásicos hay que leerlos en versión original, nada de sucedáneos o versiones modernas”. “¡Tú siempre tan fanático de tus cosas!”. José López Romero.