LECTORES SIN REMEDIO

Este blog tiene su origen en la página semanal de libros de "Diario de Jerez", "lectores sin remedio", que llevamos escribiendo desde el año 2007. Aunque el blog no es necesariamente una copia de la mencionada página, en él se podrán leer artículos que aparecen en ella. Pero el blog, por supuesto, pretende ser algo más... Los responsables son los dos lectores sin remedio, de los que facilitamos la siguiente información: Ramón Clavijo es Licenciado en Historia por la Universidad de Sevilla y es actualmente Técnico Superior Bibliotecario del Ayto. de Jerez de la Frontera. Está especializado en fondos bibliográficos patrimoniales. José López Romero es Doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla y actualmente es Catedrático de Lengua y Literatura en el I.E.S. Padre Luis Coloma de Jerez de la Frontera. Especializado en la literatura dialógica del s. XVI y en la novela del s. XIX.
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sábado, 18 de octubre de 2014

LA GRAN LITERATURA

La ya larga experiencia como lector si  algo me ha enseñado a lo largo de los años, es que la búsqueda premeditada de un buen libro nunca da los resultados esperados, y  que como las esquivas fuentes del Nilo para los exploradores europeos del XIX,  toparnos con un buen libro hoy en día es más producto de la casualidad o la suerte que de otra cosa. Es este el primer libro que leo de Pierre Lemaitre del que ignoraba hasta ahora todo,  y del que tras la lectura de su novela, me ha entrado un deseo irrefrenable de conocer  su desconocido recorrido literario, así como esperar con paciencia su nueva novela.  Y es que tras la lectura de esas casi quinientas páginas de este “Nos vemos allá arriba”, no puedo  sino confesar que he vuelto a tropezarme por casualidad con una gran historia. Una historia en la que la realidad y la ficción se mezclan con sabiduría presentándonos un relato coral, donde serán precisamente los personajes que la habitan los que finalmente hagan de esta novela del hasta ahora para mi desconocido escritor francés, un libro fascinante. Un hecho históricamente contrastado como fue el escándalo que estalló tras la Primera Guerra Mundial en Francia,  al descubrirse un oscuro negocio tras las exhumaciones de los militares caídos en la contienda en territorio galo, es el núcleo en torno al cual el autor va descubriéndonos las andanzas de tres  supervivientes de la misma en el París de la postguerra. El soldado Albert Maillard, pusilánime pero afortunado, al que otro soldado,  Edouard Péricot, salva la vida al precio de perder parte de su rostro, lo que a partir de ese momento, como se podrá suponer le cambia la vida, ocultando sus mutilaciones tras variadas máscaras que crea con la ayuda de una pequeña. Por fin  el teniente Aulnay-Pradelle, despiadado, corrupto y ansioso de recuperar el perdido esplendor del linaje familiar cueste lo que cueste, y cuyas acciones marcan el destino de Albert y Edouard.  Protagonistas estos últimos, rodeados de personajes secundarios no menos fascinantes, Joseph Merlin –todo un descubrimiento para el lector-, o Marcel Péricourt, padre de Edouard, difíciles de olvidar.  Un libro este, que como ya sucediera con otros no muy lejanos en el tiempo, como “El Mapa y el Territorio” de Houllebecq o  “Intemperie” de Jesús Carrasco,  desdicen a aquellos que opinan que hoy la gran literatura ya no existe. RAMÓN CLAVIJO PROVENCIO

GENERACIONES

Hace ya unos meses presentó Luis García Montero su última novela titulada “Alguien dice tu nombre” en nuestra ciudad. Y tanto la presentadora, Mamen Ramírez (magnífica su intervención), como después el propio poeta-novelista insistieron en las mismas claves e intención de la novela: un retrato de la España de la década de los años 60, en el que García Montero ha querido analizar y explicarse aquella sociedad que no lograba desembarazarse de la dictadura de Franco, pero que se enfrentaba a un futuro no muy lejano con ilusión y  expectativas renovadas porque algo estaba ya cambiando. Una época, los 60, marcada por la venta a plazos, los primeros televisores, los primeros coches pequeños pero familiares, acontecimientos todos estos que a muchos, incluido García Montero, nos cogió con una edad en la que no podíamos darnos cuenta de lo que ellos suponían, pero que veíamos en nuestros padres y en nuestras propias casas. De ahí que García Montero destacase en su intervención la figura paterna y la educación y respeto que las familias intentaban inculcar a sus hijos. Y con el correr de los años, y el paso de la infancia a la adolescencia, de la que también habló el escritor, las aficiones comunes, y sobre todo las inquietudes, las culturales, las sociales pero también las políticas, que se reflejan de forma tan trascendente en la novela. Todo el público que llenaba por completo el hermoso patio donde se celebraba la presentación se veía reflejado en las palabras de García Montero, porque a casi todos nos cogió por aquellos grises años de los 60 entre la infancia y la adolescencia y porque en la década siguiente vivimos con la intensidad que esa edad requiere aquellas inquietudes culturales y políticas. Las palabras de García Montero no hicieron más que recordarnos algo ya vivido. ¿Y la juventud de ahora? ¿qué hemos hecho mal cuando ni se acercan a escuchar a García Montero? José López Romero.