LECTORES SIN REMEDIO

Este blog tiene su origen en la página semanal de libros de "Diario de Jerez", "lectores sin remedio", que llevamos escribiendo desde el año 2007. Aunque el blog no es necesariamente una copia de la mencionada página, en él se podrán leer artículos que aparecen en ella. Pero el blog, por supuesto, pretende ser algo más... Los responsables son los dos lectores sin remedio, de los que facilitamos la siguiente información: Ramón Clavijo es Licenciado en Historia por la Universidad de Sevilla y es actualmente Técnico Superior Bibliotecario del Ayto. de Jerez de la Frontera. Está especializado en fondos bibliográficos patrimoniales. José López Romero es Doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla y actualmente es Catedrático de Lengua y Literatura en el I.E.S. Padre Luis Coloma de Jerez de la Frontera. Especializado en la literatura dialógica del s. XVI y en la novela del s. XIX.
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sábado, 23 de junio de 2012

ORÍGENES


El fallecimiento de Carlos Fuentes el pasado 15 de mayo, viene a añadirse a la ya larga lista de pérdidas de aquella inigualable generación o promoción de narradores latinoamericanos que alguien dio en calificar de “boom”. Es la ley de la vida más inexorable cuanto más años se cumplen, porque si Ernesto Sábato contaba con casi un siglo de existencia cuando murió el pasado año, Carlos Fuentes se nos ha ido con 83 a sus espaldas. Por no citar a García Márquez que un día de éstos nos da un disgusto con sus 85, o su amigo Álvaro Mutis que camina veloz hacia los 90. Con 88 años murió el paraguayo Augusto Roa Bastos, y casi con la misma edad el gran Borges y el uruguayo Benedetti. Ante tales cifras prematuras se nos antojan las muertes de Alejo Carpentier, José Donoso o Julio Cortázar que se quedaron en septuagenarios, por no citar al mexicano Juan Rulfo, que se quedó en los 69. Nos dejamos para el final a Mario Vargas Llosa, quien a sus 76 años exhibe una exultante vitalidad, en plena madurez literaria. Pero no quería detenerme en la edad de estos grandes clásicos ya de la literatura contemporánea, sino en otro punto en común que la mayoría de ellos, no todos, tienen, al margen de la editorial Seix Barral y de la agente Carmen Balcells, que fueron sin duda fundamentales para darlos a conocer en Europa. Me refiero a sus orígenes, a las familias en cuyo seno se criaron y mamaron la cultura que después convirtieron en ese poso en el que hunden sus raíces literarias. Las frecuentes estancias en distintos países, especialmente europeos, de muchos de ellos (algunos nacieron incluso en Europa: Cortázar en el municipio de Ixelles (Bruselas), o Carpentier en Lausana, Suiza), como consecuencia de las profesiones de sus padres, dedicados a la diplomacia (casos de Álvaro Mutis, Cortázar o el mismo Fuentes), o a actividades liberales (médicos, como el padre de José Donoso, arquitecto como el de Carpentier), sin duda marcaron, propiciaron o facilitaron enormemente el acceso a una cultura que después, sin perder sus ascendencias, reflejaron en sus novelas. Literatura latinoamericana, sin duda, pero… José López Romero.

¿PLAYAS VÍRGENES?


 Leía hace unos días  una  noticia recogida por la prensa nacional, en torno a un vertido sobre una de las playas del sur de la provincia de Cádiz, concretamente la de Poniente. Parece inevitable que sobre estas fechas todos los años, tengamos noticias como esta o como las que nos dan cuenta de los movimientos populares en contra de  proyectos urbanísticos (El Palmar o Valdebaqueros en Tarifa, pueden servirnos de ejemplo). No creo que sea debido a una mayor sensibilización de la sociedad  por los temas medio ambientales, pero sí  explica que con la llegada del estío, con parte de la población de la zona mirando a la costa y otra foránea pensando en hacerse con un hueco en el litoral durante algunos días, esta se convierta en la protagonista y foco de atención de todos. Nos preocupamos poco por ella el resto del año, pero ahora nos mostramos hipersensibles sobre todo con lo que la pueda afectar. Lo cierto es que la costa de Cádiz  ha mantenido  extensas zonas  con pocas heridas provocadas especialmente por ese urbanismo al que Paul Theraux se refería en su libro “Las Columnas de Hércules” (Suma de Letras, 2002): “…la costa española había sufrido una poderosa colonización que la había privado de sus elementos naturales, sustituyendo cabos, barrancos y puertos por estructuras fútiles y mal hechas.” Si tratáramos de utilizar la literatura y comparar las descripciones que escritores y viajeros nos dejaron sobre gran parte de nuestro litoral con la realidad actual, nos llevaríamos sorpresas. Una de ellas constatar que la transformación ha sido constante y acelerada sobre la parte occidental y sólo la zona oriental aún conserva parajes por los que parece no hubiera pasado el tiempo. Pero esta zona a la que, entre otras razones, la servidumbre militar y el levante parecieran haber protegido como si hubiera estado cubierta por una capsula de cristal, parece empezar a resquebrajarse. El periodista José Bejarano publicaba, a raíz de un viaje por esta zona, un interesante artículo en El Magazine (26 de agosto de 2006)  que tituló  “El paraíso está en Cádiz” , pero en él  se transmite al lector  la  impresión de que nos encontramos en una zona semivirgen donde, mientras  el cemento va devorando la costa desde la desembocadura del Guadalquivir hasta Chiclana, sigue existiendo a partir de ahí, y hasta las mismas puertas de Algeciras, poco menos que una extensa zona por la que apenas ha pasado el tiempo. Pero ni el Levante, ni las cientos de hectáreas aún bajo jurisdicción militar, parecen ya garantizar nada. Sólo hace falta retrotraerse muy pocas décadas atrás, cuando Julio Caro Baroja alababa el paisaje que contemplaba comiendo pescado recién salido del mar, en un chozo de La Fontanilla, o Bruce Chatwin se bañaba en las aguas de Trafalgar, para captar la magnitud de lo perdido. RAMÓN CLAVIJO PROVENCIO