LECTORES SIN REMEDIO

Este blog tiene su origen en la página semanal de libros de "Diario de Jerez", "lectores sin remedio", que llevamos escribiendo desde el año 2007. Aunque el blog no es necesariamente una copia de la mencionada página, en él se podrán leer artículos que aparecen en ella. Pero el blog, por supuesto, pretende ser algo más... Los responsables son los dos lectores sin remedio, de los que facilitamos la siguiente información: Ramón Clavijo es Licenciado en Historia por la Universidad de Sevilla y es actualmente Técnico Superior Bibliotecario del Ayto. de Jerez de la Frontera. Está especializado en fondos bibliográficos patrimoniales. José López Romero es Doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla y actualmente es Catedrático de Lengua y Literatura en el I.E.S. Padre Luis Coloma de Jerez de la Frontera. Especializado en la literatura dialógica del s. XVI y en la novela del s. XIX.
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sábado, 24 de noviembre de 2012

EL CHICO DE LA ESTRELLA


Cuando cayó en mis manos el último poemario de José Lupiáñez titulado ‘La edad ligera’ (además, tuve la enorme satisfacción de presentarlo en la Escuela de Hostelería de Jerez), después de la lectura atenta llegué a la conclusión de que el cambio que ya había anunciado la poesía de Pepe Lupiáñez en sus libros anteriores, llegaba a su consolidación y expresión última en aquellos poemas. El juvenil ‘Ladrón de fuego’ había dejado paso a la madurez nostálgica de un poeta que prefería el intimismo, la experiencia personal, la evocación de paisajes soñados y vividos para expresar unos sentimientos que miraban más hacia el pasado interior que a un futuro lleno de incertidumbres. Hace unos días mi encuentro con el primer libro de relatos de Lupiáñez, ‘El chico de la estrella’, y después de su lectura, de los seis cuentos de que consta el volumen, la conclusión a la que llegué con su poesía, la he confirmado y certificado en su prosa. El denominador común que les da la unidad intrínseca no es otro que la nostalgia, esta vez de una infancia y una adolescencia, en las que todos los que las vivimos, las sufrimos y hasta las disfrutamos en aquellos duros pero emotivos años 60 nos vemos reflejados. Porque hay mucho de autobiográfico en los relatos de Pepe Lupiáñez, muchos recuerdos con los que nos identificamos y en los que reconocemos un tiempo en el que fuimos niños a pesar de las circunstancias. ¿Quién no se verá en el espejo de la vida escolar que nos retrata en ‘Don Siro’ con su tinta a granel, su goma Milán y la ceremonia de forrar los libros al inicio de cada curso?  ¿Quién no reconocerá a alguno de sus mejores amigos de  pandilla en los personajes de ‘El chico de la estrella’, o incluso el barrio del Carmen en su propio barrio? ¿O quién no recordará su primer amor en la niña de ‘El secreto’ o la imagen idealizada y siempre imposible de Nuri en el relato que le da título al libro? Relatos intimistas y festivos como ‘El milagro de los peces’, esperanzadores y llenos de futuro como ‘Regina y el vértigo de la eternidad’, que contrastan con la dureza áspera e inhumana, pero tan real, de ‘El imperio de César’. Relatos en los que Lupiáñez ha sabido, y esto es uno de los valores más llamativos del libro, imprimir el estilo justo a cada escena. La maestría de un escritor se manifiesta precisamente en esto: en adecuar el estilo a la situación narrativa: pausado cuando de evocar la infancia se trata, más ligero cuando los acontecimientos alcanzan un cierto dramatismo, y pocas veces trepidante, porque el estilo de Lupiáñez se remansa, no suele acelerarse, se recrea en la nostalgia de lo vivido a través de la mirada poética que nunca le abandona: el adjetivo preciso y brillante, las metáforas elegantes, y hasta las sensaciones, sobre todo los olores que se respiran, tan familiares algunos, en todos los relatos. Y como elegante es todo el libro para rememorar un tiempo con el que me he reencontrado gracias a Pepe Lupiáñez. ‘El chico de la estrella’, Port-Royal, Granada, 2012. José López Romero

EL BICENTENARIO: EPÍLOGO BIBLIOGRÁFICO


La semana ha estado marcada en nuestra provincia por los actos centrales de la conmemoración del bicentenario de la Constitución de 1812. No sólo Cádiz ha sido protagonista de ellos, también algunas ciudades de la provincia, principalmente Jerez, han sido marco para algunos de sus actos. Pero ciñéndonos a lo que bibliográficamente hablando ha significado el bicentenario, diremos a modo de advertencia que sería imposible abarcar la infinidad de publicaciones que desde hace unos años han fructificado al cobijo de su sombra. En la provincia de Cádiz concretamente en el año 2009 se presentaba el primero de una serie de Congresos sobre lo que aquellos hechos habían significado en la historia local, y que bajo el lema De la Invasión y la guerra a la Constitución,  era dirigido por los profesores Alberto Ramos Santana y Diego Caro Cancela. Finalmente la tan traída crisis  solo permitió la celebración de dos de los cuatro previstos, y nos dejó una interesante monografía que recoge las actas del primero de ellos (Invasión y Guerra: mayo 1808-febrero 1810). También  destacar el excelente ‘La verdadera historia del asedio napoleónico de Cádiz’ del profesor de la Universidad de Sevilla Manuel Moreno Alonso, editada por Silex. En nuestra ciudad una de  las propuestas más interesantes fue la auspiciada por el Centro de Estudios Históricos Jerezanos y el Centro de Profesores de Jerez, que dedicaron las XXV Jornadas de Historia de Jerez a este tema, desfilando por la sede donde se celebró historiadores tan relevantes como el ya nombrado Diego Caro, Fernando Durán López, Juan Luis Sánchez o incluso el novelista  Jesús Maeso, estando pendiente de publicar sus actas. Hablando de literatura también el “12” ha sido inspirador de algunas novelas, pero especialmente dos han tenido el beneplácito de los lectores. ‘En una tierra libre’, una muy entretenida novela del ya mencionado Jesús Maeso y ‘El asedio’, la incursión de Arturo Pérez Reverte en el Cádiz sitiado. Aquí la excusa de unos extraños asesinatos sirve para hacernos pasear por una ciudad retratada con gran acierto, fruto de una ardua labor de documentación, quizás lo único realmente reseñable de  este libro, lo que no es poco. Ramón Clavijo Provencio