LECTORES SIN REMEDIO

Este blog tiene su origen en la página semanal de libros de "Diario de Jerez", "lectores sin remedio", que llevamos escribiendo desde el año 2007. Aunque el blog no es necesariamente una copia de la mencionada página, en él se podrán leer artículos que aparecen en ella. Pero el blog, por supuesto, pretende ser algo más... Los responsables son los dos lectores sin remedio, de los que facilitamos la siguiente información: Ramón Clavijo es Licenciado en Historia por la Universidad de Sevilla y es actualmente Técnico Superior Bibliotecario del Ayto. de Jerez de la Frontera. Está especializado en fondos bibliográficos patrimoniales. José López Romero es Doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla y actualmente es Catedrático de Lengua y Literatura en el I.E.S. Padre Luis Coloma de Jerez de la Frontera. Especializado en la literatura dialógica del s. XVI y en la novela del s. XIX.
Mostrando entradas con la etiqueta el 27 de enero de 2017.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta el 27 de enero de 2017.. Mostrar todas las entradas

sábado, 28 de enero de 2017

LA POLÉMICA TORRE DE MATRERA

Subí a la Torre Pajarete en marzo de 1986 con un compañero de estudios para documentar nuestro trabajo de Arqueología Medieval, asignatura que impartía en la Facultad de Filosofía y Letras de Cádiz don Luis de Mora Figueroa Dingwall Williams, el inolvidable “barón”. Pocos llamaban entonces Castillo de Matrera a aquel empinado cerro, y si salvamos su dificultoso ascenso indemnes fue sin duda con la inestimable colaboración de los generosos caldos del cercano pueblo de Prado del Rey, que tanto a Juan Carlos como a mí nos proporcionaron las energías suficientes para alcanzar la cima por su lado sur, el más accesible de la fortificación. Al llegar, y cumplido el rito de la fotografía de rigor, el panorama resulta algo desolador. Quedaba poco en pie, y costaba mucho imaginar que aquello había sido uno de los baluartes del rebelde Umar ibn Hafsum, que en pleno siglo IX mantuvo en jaque al emir cordobés desde su plaza fuerte en Bobastro. De hecho, para Hernández Parrales (1960), eligió el emplazamiento por estar situado en un lugar estratégico entre sus posesiones y las de su oponente. Un recinto más o menos rectangular con una cerca perimetral de más de quinientos metros de muralla, que en algunos tramos no es más que un simple escalón, y dos puertas flanqueadas, custodian un patio de armas con más de ciento ochenta y cinco metros de lado a lado. En la cara norte, la parte más inaccesible del cerro, la Torre del Homenaje, una mole de dos plantas y muros de tres metros de espesor, el último refugio defensivo cuando el enemigo ya había asaltado el poblado fortificado. Aparicio Guitart (1961) encuadraba  Matrera dentro  de  los “castillejos de finalidad puramente militar”. Lo cierto es que salvo algunos trabajos publicados en revistas especializadas, varios estudios locales y de algún que otro aficionado de esos que se autotitulan “historiadores”, la Torre Pajarete pasó desapercibida hasta marzo del pasado año, cuando otorgaron el prestigioso “Archivizer A+” en la categoría de preservación a la obra de su restauración, dirigida por el estudio gaditano de Carlos Quevedo y costeada por el dueño de la finca. Y empezó la polémica. Tanto la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía como los arqueólogos del lugar han dado su visto bueno, en base a que se distingue claramente la parte original de la restaurada, extremo que exige la Ley. No está tan contento Carlos Morenés, vicepresidente de “Hispania Nostra”, una asociación para la defensa del Patrimonio, que ha llegado a compararla con la que hizo Cecilia Giménez con el “Ecce Homo” de Borja en 2012. Somos historiadores, no arqueólogos ni urbanistas, y podrá gustarnos más o menos “esa enorme cosa blanca”, tal como Morenés define la obra, pero por fin alguien se ha acordado de aquel risco asilvestrado entre los pintorescos pueblos de Villamartín y Prado del Rey, recordándonos de paso la palpitante historia de los territorios que nos circundan. De algo ha servido la polémica.  NATALIO BENÍTEZ RAGEL

PAREJAS

“Father, father –mi hija con una noticia calentita-. En “first dates” un muchacho le acaba de confesar a su pareja que habrá leído como mucho un libro en su vida; a lo que la muchacha le ha respondido que ella en cambio sí ha leído ‘Cuarenta sombras de Gray’ y ‘Crepúsculo’”. De inmediato conecté con este programa para ver a dos prototipos de lo que podríamos llamar “bultos humanos”: el macho que entre los méritos que lo adornan se encuentra la alergia a la lectura, lo que esgrime como arma de seducción, y la hembra, por el contrario, que tiene en su casa la envidia de la biblioteca de Alejandría. La pinta de ambos, por supuesto, acorde era con su talla intelectual. Lo dicho: perfectos ejemplares de lo que es hoy la llamada de la selva, reconvertida en un plató de televisión en el que, en un alarde de inconsciente sinceridad, a sus participantes no les importa poner sus vergüenzas a la pública exposición. Y lo grave de esta desgracia es que estos especímenes son más numerosos de lo que queremos o nos engañamos en creer. La situación no será tan alarmante, nos decimos confiados en que se lee más de lo que las estadísticas desvelan, o pensando que la juventud (que ya empieza también a tener sus años) de nuestro país no puede verse reflejada en dos espontáneos que han acudido a un programa de televisión con el fin de ligar. Y sin embargo, las estadísticas no engañan y muchos jóvenes pueden perfectamente identificarse con esa pareja de “first dates”, en todos sus aspectos, hasta en los feromonales, quizá el único por el que destacarían y por el que participan en estos programas. En realidad, alguien debería abrirles los ojos y decirles que detrás de sus ignorancias se esconde la desesperada necesidad del otro, de un igual a ellos porque a no otra cosa pueden aspirar, si no es al fracaso que algunos ya han sufrido. Alguien debería decirles que un libro, que la lectura les devolverá la autoestima que hace tiempo seguro que perdieron. José López Romero.