LECTORES SIN REMEDIO

Este blog tiene su origen en la página semanal de libros de "Diario de Jerez", "lectores sin remedio", que llevamos escribiendo desde el año 2007. Aunque el blog no es necesariamente una copia de la mencionada página, en él se podrán leer artículos que aparecen en ella. Pero el blog, por supuesto, pretende ser algo más... Los responsables son los dos lectores sin remedio, de los que facilitamos la siguiente información: Ramón Clavijo es Licenciado en Historia por la Universidad de Sevilla y es actualmente Técnico Superior Bibliotecario del Ayto. de Jerez de la Frontera. Está especializado en fondos bibliográficos patrimoniales. José López Romero es Doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla y actualmente es Catedrático de Lengua y Literatura en el I.E.S. Padre Luis Coloma de Jerez de la Frontera. Especializado en la literatura dialógica del s. XVI y en la novela del s. XIX.
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sábado, 28 de mayo de 2016

MAURICIO WIESENTHAL

Aunque ya pertenece a esos lugares comunes de la literatura y, por ello mismo, en permanente estado de cuarentena de que los poetas, la mayoría, son los peores lectores o declamadores de sus propios versos, no podemos decir lo mismo (pero tampoco debemos generalizarlo) de la capacidad de la mayoría de los escritores para la conversación amena, la conferencia interesante, para, en definitiva, la dialéctica cuerpo a cuerpo con sus lectores o curiosos de su obra. En nuestro recuerdo perduran aquellos programas dirigidos por Joaquín Soler Serrano titulados “A fondo”, que pueden aún recuperarse en Internet, programas por los que pasaron los mejores escritores del siglo XX, y a los que añadiríamos “Biblioteca Nacional”, dirigido por Fernando Sánchez Dragó, por el que conocí a figuras internacionales ya consagradas como Umberto Eco, o el actual “Página 2” que mantiene la misma calidad que los citados. Pues bien, de todos ellos lo que más me sigue sorprendiendo es el poder de encantamiento que casi todos (lo dicho: no podemos generalizar) los escritores entrevistados tienen a través de la palabra, ya no escrita, sino enunciada oralmente, un dominio de la dicción que a uno le lleva a atribuirles la frase que podría perfectamente enunciarse también a la inversa: “hablan como escriben”. El poder de seducción de la palabra hablada en  ocasiones supera incluso a la escrita, y seguramente más de una obra  habremos leído por haber visto o escuchado a su autor en los medios de comunicación. Todo esto viene a cuento porque el otro día tuve la suerte y el privilegio de conocer y escuchar a Mauricio Wiesenthal. Conocía de referencia sus obras, especialmente las dedicadas a sus viajes por las reseñas que mi compañero Ramón, especialista en estos temas, les ha dedicado en esta página; sabía además de su devoción (compartida) por el gran Stefan Zweig, y tenía mucho interés en leer su reciente biografía sobre Rainer María Rilke, publicada por la prestigiosa Acantilado. Sobre este libro, me comentaba Manolo Ramos, el heroico librero, junto a Mauricio Gil Cano, de aquella maravillosa aventura que fue “La llave de cristal”, que en la presentación del libro en Sevilla al escuchar a Wiesenthal cerraba los ojos y es como si estuviese leyéndolo. Doy fe por aquella breve pero inolvidable conversación que mantuve con Mauricio Wiesenthal de que es un hombre de aquellos que nacieron para el esplendor de la cultura renacentista; en torno a la figura siempre presente e iluminadora de Stefan Zweig, fue hilvanando un monólogo con varias anécdotas, como su viaje invitación a la feria del libro de Bogotá con todo lujo de datos (memoria prodigiosa), que encandiló a sus oyentes. Y desde este encuentro estoy deseando habérmelas con esa biografía de Rilke, o con su “El esnobismo de las golondrinas” para volver a escuchar la palabra encantadora, seductora de Mauricio Wiesenthal. José López Romero.


DE AVENTUREROS Y ACTRICES

Aún conservo el número uno de una vieja publicación titulada Los aventureros, donde por vez primera comencé a conocer al recientemente fallecido Miguel de la Quadra Salcedo.  A comienzos de los años setenta del pasados siglo Miguel ya había participado como reportero en  reportajes impactantes para TVE que habían dado la vuelta al mundo, como la revolución en Etiopía con la destitución del emperador Haile Selassie, o la muerte del Che Guevara en la selva boliviana. Fueron los primeros de una larga cadena de trabajos para la televisión pública a cual más arriesgado, y donde comenzamos a tener conciencia de la crucial labor de este tipo de periodismo de riesgo, para que la  información en los lugares donde no interesa que esta fluya, llegue a todos. Miguel fue un pionero  en una época donde los medios eran muy precarios y no siempre se tenía la seguridad de que aquel trabajo en el que materialmente arriesgaba la vida, finalmente viera la luz, como su alabado y peligroso papel incrustado en un batallón de marines en plena guerra del Vietnam o las entrevistas en las calles de Santiago de Chile los días del golpe militar. Miguel fue sin embargo mucho más, y ya tenemos noticias de trabajos que pondrán pronto en las librerías los perfiles más destacados de este gran aventurero. Y si en el caso del periodista no parece peligrar ni que se difumine su legado, no sucede lo mismo con tantos otros, donde el tiempo pertinaz parece querer borrar de la memoria el que alguna vez existieron. Es el caso de la actriz sanluqueña Porfiria Sanchiz, destacada de la escena española el pasado siglo y que un entusiasta e interesante escritor como es Juan Carlos Palma, se ha propuesto no olvidemos. Hace unos días en la biblioteca Municipal asistí con creciente interés a la charla que Juan Carlos dio sobre el porqué de su interés por ese personaje, y el proceso apasionante - una vez decidió recomponer una biografía en trance de olvido definitivo- en el que se embarcó. En fechas próximas presentará ese libro sobre Porfiria Sanchiz que muchos ya esperamos con impaciencia. RAMÓN CLAVIJO PROVENCIO