LECTORES SIN REMEDIO

Este blog tiene su origen en la página semanal de libros de "Diario de Jerez", "lectores sin remedio", que llevamos escribiendo desde el año 2007. Aunque el blog no es necesariamente una copia de la mencionada página, en él se podrán leer artículos que aparecen en ella. Pero el blog, por supuesto, pretende ser algo más... Los responsables son los dos lectores sin remedio, de los que facilitamos la siguiente información: Ramón Clavijo es Licenciado en Historia por la Universidad de Sevilla y es actualmente Técnico Superior Bibliotecario del Ayto. de Jerez de la Frontera. Está especializado en fondos bibliográficos patrimoniales. José López Romero es Doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla y actualmente es Catedrático de Lengua y Literatura en el I.E.S. Padre Luis Coloma de Jerez de la Frontera. Especializado en la literatura dialógica del s. XVI y en la novela del s. XIX.
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sábado, 28 de noviembre de 2015

CURIOSIDADES BIBLIOGRÁFICAS EN LA II REPÚBLICA

Complicado ha sido siempre la crianza de los hijos. Más aún si el educador se empeña en inculcar un solo punto de vista de la vida al educando, el suyo. Suelen ser personas convencidas de la infalibilidad de sus opiniones y creencias. Y no proceden solo de un lado, pues tanto a la diestra como a la siniestra encontramos ejemplares de esta catadura. Fue el caso del padre Codinach, Superior General de la Orden del Carmen, que en 1934 publica en una imprenta cordobesa con el “provocativo” nombre de “La Española”, un librito de carácter moralista. Amplitud de miras de la imprenta, sin duda, pues ya había sacado a la luz el reglamento de “Germinal”, una sociedad de obreros de aquella ciudad. Nuestro carmelita se escandalizaba de la “inmoralidad pública por causa de las desnudeces también públicas”. En otras palabras, que los jóvenes cada vez se tapaban menos y enseñaban más. ¡En 1934! Si el sacerdote viviera hoy, creería que hemos sido invadidos por una nueva especie. Definía la educación filial, que así se llamaba la obra, como la dirección conveniente que los padres deben dar a los hijos para que todas sus facultades lleguen a su desarrollo y perfección. Arduo camino, pues según nos cuenta el cura, a los niños les subía la temperatura  por “los vestidos cortos de las niñas, y sobre todo por no llevar siempre calzones o bragas”. Aunque no siempre han tenido tan mala prensa como hoy, desaconsejaba la bebida y el tabaco para la juventud, “que tan funestas consecuencias morales y físicas acarrea”.  Afirma que las niñas deben dominar la costura, el bordado y el planchado, y ayudar en la casa con la faena doméstica. De los niños no habla. En lo referente al amor, hablar todo lo que se quiera, pero solitos ni a misa: “nunca se quedarán solos los novios, y siempre han de estar visibles a alguno de la casa”. No permitan nunca que se toquen y se besen, como no sea darse la mano al saludarse o despedirse”. En fin, todo esto no resulta extraño en un religioso de hace ochenta años, pero sorprende la libertad de imprenta respecto de estos escritos en una República laica, aún cuando el opúsculo viese la luz en el llamado “bienio negro”, cuando era la derecha la detentadora del poder. Pero eran los tiempos de las bibliotecas populares, del  Patronato de Misiones Pedagógicas –y sus entusiastas campañas educativas por las zonas rurales-, de la Junta de Intercambio y Adquisición de Libros, del Diccionario de uso del español de María Moliner... Un periodo fecundo, sin duda. Lástima que fuera malogrado por la intransigencia de aquellos que creyeron ser portadores de la verdad. De ambos bandos. Natalio Benítez Ragel.

VISOR

Ahora sí. A diferencia de semanas pasadas, esta vez estoy decidido a comentar aquella entrevista que le hicieron al editor Chus Visor, publicada por los medios allá por principios del verano y que tanta polémica levantó. “Dicen que los novelistas son vanidosos pero ¡hay cada poeta!”, es el titular que en ella se destacaba y no era precisamente lo más grueso o fuerte con lo que el dueño de una de las más prestigiosas colecciones de poesía de habla hispana se dejaba caer. La entrevista tenía su razón de ser porque con 70 años recién cumplidos también se celebraba que llevara 45 de ellos intentando ganarse la vida con la edición de poesía, toda una heroicidad en un país que se lee poco y mucho menos poesía, aunque el propio Visor no está de acuerdo con esto y pone como ejemplo los 45 años de su sello (seguro que más de una y de dos subvenciones le habrán salvado algunos balances anuales) y los 25.000 ejemplares vendidos del poemario de Joaquín Sabina (pero es que Sabina vende lo que toca). En cualquier caso, esos 45 años de editor y sus 70 de vida le permiten a Chus Visor ocupar un lugar de privilegio desde el que no solo puede observar toda la fauna literaria, sino también decir lo que sobre esta piensa, porque a esas alturas de la profesión y de la vida uno se puede permitir ciertos lujos y entre ellos el de decir lo que le da la gana. Por eso, comenta sin tapujos la mediocridad de muchos poetas actuales (“poetas infames” los llama) que sin embargo venden bastante bien lo que publican, o que la poesía femenina no está a la altura de la narrativa, o la enemistad que se ha granjeado de los poetas que no ha editado, así como niega la acusación de manipular premios para dárselos a sus amigos (¡qué va a decir él!). Al margen de polémicas y declaraciones más o menos escandalosas y siempre discutibles, hay que reconocerles a editoriales como  Visor, Tusquets o Renacimiento (por poner otros ejemplos), su papel decisivo en el prestigio internacional de nuestra poesía. José López Romero.