LECTORES SIN REMEDIO

Este blog tiene su origen en la página semanal de libros de "Diario de Jerez", "lectores sin remedio", que llevamos escribiendo desde el año 2007. Aunque el blog no es necesariamente una copia de la mencionada página, en él se podrán leer artículos que aparecen en ella. Pero el blog, por supuesto, pretende ser algo más... Los responsables son los dos lectores sin remedio, de los que facilitamos la siguiente información: Ramón Clavijo es Licenciado en Historia por la Universidad de Sevilla y es actualmente Técnico Superior Bibliotecario del Ayto. de Jerez de la Frontera. Está especializado en fondos bibliográficos patrimoniales. José López Romero es Doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla y actualmente es Catedrático de Lengua y Literatura en el I.E.S. Padre Luis Coloma de Jerez de la Frontera. Especializado en la literatura dialógica del s. XVI y en la novela del s. XIX.
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miércoles, 3 de noviembre de 2010

TREINTA AÑOS DESPUÉS

Se cumplen ahora treinta años de un Congreso, el celebrado en Madrid en 1980 bajo el título de “La imagen romántica de España” dirigido por Rafael Calvo Serraller  (y editado por el Ministerio de Cultura en 1981 bajo el mismo título y en 2 vols.), que hoy, con la distancia que dan los años, podemos afirmar sin lugar a dudas  marca un antes y un después en el interés de los historiadores por el fenómeno de la literatura de viajes sobre nuestro país.  Podemos decir que hasta comienzos de la década de los ochenta del siglo pasado, el interés por los testimonios viajeros sobre España era algo puramente testimonial. Es cierto que antes de esta fecha, algunos especialistas habían prestado atención a tales testimonios, baste recordar la magna obra de García de Mercadal, o los trabajos de Cuenca Toribio o   Alberich. ¿Y cómo no nombrar las dos mejores traducciones que se han hecho de las  obras de tema español más conocidas  de George Borrow  realizadas por Manuel Azaña en los años 20 del siglo pasado? Pero salvo estas excepciones algo fallaba cuando las más representativas obras de temática viajera aún permanecían inéditas en castellano a comienzos de los años ochenta (se había traducido a Borrow, pero por ejemplo no a Richard Ford o Andersen, y por supuesto menos a Latour, tan importante para recomponer el perfil de la provincia de Cádiz a mediados del siglo XIX).  La realidad era entonces que a los pocos estudios propios, me refiero al de historiadores españoles sobre el fenómeno, se le unía el poco interés del mundo editorial por lanzar al mercado español los libros más relevantes que hablaban sobre nuestro país, y que nunca habían sido traducidos al castellano. Y es ahí donde irrumpe el Congreso que mencionábamos al comienzo de estas líneas. A este seguiría cuatro años después otro no menos emblemático a nivel andaluz   “La imagen de Andalucía en los viajeros románticos”. Celebrado en el marco grandioso de la ciudad de Ronda, de tantas reminiscencias viajeras, y auspiciado por la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo, fue dirigido por el profesor Alberto González Troyano. Tres décadas después de aquellos congresos, creo que es necesario hacer  balance y apuntar la importancia de los mismos, pues a partir de entonces empezó a ser para los historiadores  algo más que una curiosidad el hurgar por los testimonios que, primero los viajeros ilustrados, y luego los románticos nos dejaron. Y no menos importante es el elevado número de obras traducidas a nuestro idioma desde entonces,  que tienen como temática narrarnos aquellos viajes decimonónicos,  y con las que en estos últimos años miles de lectores de nuestro país siguen disfrutando.  Qué la imagen que  transmitieron  los viajeros a través de sus libros, y cautivara a los lectores europeos durante el siglo XIX y primer tercio del XX fuera la real...bueno esa ya es otra historia. Ramón Clavijo Provencio

NECIO

María Blasco es una investigadora de fama mundial en oncología y envejecimiento. Algunos ya le auguran que más tarde o más temprano el Nobel de Medicina lo tiene en el bolsillo. Dicho esto, no podemos negar que nos encontramos ante una mujer con quien la humanidad está en deuda permanente e impagable, pues está dedicando su vida a la investigación, a la mejora de las condiciones de vida de todos nosotros, en su intento, con éxito por otra parte, por luchar contra las enfermedades y el paso del tiempo. María Blasco cobra al mes 4.000 euros, al marido de la Esteban le han ofrecido 500.000 por una exclusiva. De acuerdo con este dato, que no nos debe dejar impasibles, no es de extrañar que en uno de esos programas de televisión que sufrimos los veranos, aparezca un bulto sospechoso con gafas de sol, blandiendo en su mano una especie de abrevadero de calimocho y con el ademán chulesco, con la desvergüenza de la ignorancia espete a la cámara: “yo también soy un pureta, yo leo libros…” e intentó en vano acordarse con su lengua estropajosa del último título que había puesto entre sus manos sucias. Yo no sé ya, en estos tiempos tan complicados, si a la televisión sólo se asoma la flor y nata de los mentecatos de este país, que parece están esperando a las cámaras en todas las esquinas o en cualquier playa para soltar el exabrupto de rigor, o si la mentecatez, la zafiedad, la ordinariez son ya genes que se han incorporado al ADN de este país. En “Nuestro GG en La Habana”, novela de Pedro Juan Gutiérrez, un viejo boxeador, Crazy boy, le comenta a Grahan Green: “El boxeo es la vida. O al revés. La vida es un boxeo: uno golpea, lo golpean a uno. Y gana el que pega más duro, más rápido y con mayor capacidad de asimilación. Eso es la vida, míster.” Cuando uno se para y observa los 4.000 euros de María Blasco y los 500.000 ofrecidos al de la Esteban, aun estando de acuerdo con las palabras de aquel viejo y deshaparrado boxeador de La Habana, yo me quedo con Macbeth: “La vida… es una historia contada por un necio, llena de ruido y furia que nada significa”. José López Romero.