LECTORES SIN REMEDIO

Este blog tiene su origen en la página semanal de libros de "Diario de Jerez", "lectores sin remedio", que llevamos escribiendo desde el año 2007. Aunque el blog no es necesariamente una copia de la mencionada página, en él se podrán leer artículos que aparecen en ella. Pero el blog, por supuesto, pretende ser algo más... Los responsables son los dos lectores sin remedio, de los que facilitamos la siguiente información: Ramón Clavijo es Licenciado en Historia por la Universidad de Sevilla y es actualmente Técnico Superior Bibliotecario del Ayto. de Jerez de la Frontera. Está especializado en fondos bibliográficos patrimoniales. José López Romero es Doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla y actualmente es Catedrático de Lengua y Literatura en el I.E.S. Padre Luis Coloma de Jerez de la Frontera. Especializado en la literatura dialógica del s. XVI y en la novela del s. XIX.
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sábado, 7 de noviembre de 2015

APARICIONES

Los libros van pasando ante nuestros ojos de manera vertiginosa, y como en un juego de magia aparecen y desaparecen sin cesar. Nos quedamos sin aliento, incapaces de seguir el ritmo y sospechando  que en el carrusel diabólico al que nos somete la industria editorial se nos  van escapando historias excepcionales aunque -nos consolamos-  también muchas que no merecen un minuto de atención por parte de un lector avezado.  Pero el destino de la mayoría de los libros es trágico, y es que entre el nacimiento oficial y el olvido el tránsito es  fugaz  pues todos están finalmente condenados. Ya nos lo recordaba Felipe Benítez Reyes en aquellos versos: Todos los libros llevan un estigma de olvido. Hay una voz en ellos /Que enmudece y declina. En otro libro,   el recientemente fallecido Henning Mankell escribe: “Nadie quiere que le olviden. Pero a casi todos nos olvidan. ¿A cuántos escritores recordamos y seguimos leyendo hoy día? Y no estoy pensando únicamente en los que escribieron hace cientos de años, sino también en aquellos que leíamos y sacábamos de las bibliotecas y que murieron hace veinte o treinta años” (Arenas movedizas. Tusquets). Hay sin embargo otros libros cuya salida de escena es de lo más truculenta. Conocemos de su existencia pero no de sus bondades y miserias. Entre ellos estarían multitud de libros desaparecidos por la acción destructora del propio hombre, o por hechos fortuitos y desgraciados. Los historiadores han rescatado muchos títulos de autores conocidos y desconocidos, de los que solo conocemos eso, sus títulos, pero no su contenido lo que ha excitado la imaginación de muchos escritores que han elucubrado con ello. ¿Qué habrá sido de aquel manuscrito extraviado por un joven Poe en uno de sus viajes a Baltimore, y del que se nos da cuenta en el muy documentado libro de Georges Walter (Poe. Anaya)? Algunos de estos libros que se creían definitivamente perdidos, como en otro número de magia, aparecen cuando menos lo esperamos. Sucedió con historias perdidas de  Mark Twain, Julio Verne, o Aldous Huxley, entre otros muchos. Casi siempre estas apariciones son funestas,  pues más que obras desaparecidas o perdidas eran  historias con las que su autor nunca se sintió satisfecho y prefirió esconderlas y  olvidarlas.  Por todo ello hay expectación en los círculos literarios de nuestro país por la inminente aparición de  “Los Caprichos de la Suerte”, la novela de Pío Baroja que completaría la trilogía de “Las Saturnales” dedicada a la Guerra Civil. Veremos si la espera de más de medio siglo en que el manuscrito permaneció oculto en la casa familiar de Vera de Bidasoa (Navarra) y el entusiasmo del admirado José Carlos Mainer sobre el libro, se ve corroborado por los lectores. Aguardamos expectantes. RAMÓN CLAVIJO PROVENCIO  

FLAMENCO

Por los mismos días en que se destapaba el sueldo fantasma del director del Centro Andaluz de Flamenco, que había percibido 2.200 euros al mes durante tres años sin llegar a pisar siquiera tan bien remunerado puesto de trabajo (ver Diario de Jerez, 30 de octubre), llegaba a todos los centros de enseñanza de nuestra sufrida región las “Instrucciones de la Dirección de Ordenación Educativa de la Junta para la celebración del Día del Flamenco”, cuyo punto primero reza lo siguiente: “Todos los centros docentes no universitarios sostenidos con fondos públicos de esta Comunidad Autónoma celebrarán el día 16 de noviembre de cada año o con anterioridad al mismo si recayese en día no lectivo, el Día del Flamenco”. La casualidad es otra de las grandes ironías de la vida que, en este caso, se convierte en un caso más de ese cinismo tan característico ya de nuestros gobernantes. Para celebrar el Día del Flamenco ¿podríamos ponerles a nuestros escolares un comentario del texto periodístico en el que se trata el “asuntillo” del sueldo fantasma? Sin duda sería una buena actividad complementaria, porque por ella se daría cuenta nuestro alumnado del desprecio más absoluto con que las administraciones públicas tratan a la cultura en todas sus manifestaciones. Mientras que todos los centros educativos ya se disponen a preparar estas actividades, aunque  la cultura de nuestros adolescentes no se mejora con la celebración de “Día de”, en el que se suele programar una serie de actos forzados, algunos sin convicción, contando siempre con la voluntad de docentes, escolares y hasta familias, y con escasos por no decir ningún medio, las famosas Instrucciones del Día del Flamenco afirma rimbombante: “… corresponde a la Comunidad Autónoma la competencia exclusiva en materia de conocimiento, conservación, investigación, formación, promoción y difusión del flamenco como elemento singular del patrimonio cultural andaluz”, o lo que es lo mismo: 2.200 euros, y encima nos mandan tocar las palmas. José López Romero.