-“¡¡¿Usted otra vez?!!” – me recibe el cura tridentino que me cosió a penitencias el verano pasado. “¿Otra vez viene, contrito y confeso, a arrepentirse por haber leído un best-seller?”. –“¿Cómo me ha reconocido?” –le respondo sorprendido. – “Porque lleva usted la marca de Stieg Larsson en la cara”. “Pues sí. A eso vengo, a confesar que he caído de nuevo este verano y me he leído el segundo tomo de la trilogía ‘Millennium’, de cuyo título ni quiero ni puedo acordarme. Pero a diferencia del primero, éste me ha parecido realmente malo, un verdadero bodrio, con una trama que no se la creen ni los suecos, penosamente hilvanada y no hablemos de otros aspectos. Es decir, un disparate narrativo. –“Pero usted a qué viene aquí? ¿a confesarse o a acusar?” Y supongo que no habrá dedicado todo el verano a leerse el bodrio que usted dice. A ver si con las otras lecturas podemos hacer algo por su alma” –me dijo el cura poco convencido de la propuesta. “Pues mire usted –le respondí más animado, pensando que con las otras lecturas al menos podría moverle a compasión, aliviar mi pena y, sobre todo, esperar que no se ensañara con el castigo- ‘Dos crímenes’ de Jorge Ibargüengoitia es de lo mejor que he leído; un autor al que cada vez se acerca más público y que de seguro a ninguno defrauda; ya leí el pasado verano ‘Las muertas’ y me parece un escritor magnífico. Como magnífica es la biografía de Stefan Zweig de Oliver Matuschek (‘Las tres vidas de Stefan Zweig’), que complementa perfectamente la que escribió el propio Zweig (‘El mundo de ayer’); un autor, Zweig, de mesilla de noche. Dos novelas de Andrea Camilleri para hacer más soportable el calorcito de este verano, que no ha sido poco; en la línea siempre refrescante y divertida de las peripecias del inspector Montalbano. He revisado escritores como Buero Vallejo (‘Las trampas del azar’) y Juan Benet (‘El aire de un crimen’); y me ha sorprendido el escritor cubano Pedro Juan Gutiérrez y su ‘Nuestro GG en La Habana ’, hasta el punto de que ya tengo preparada su ‘Trilogía sucia de La Habana ’. Alguna cosilla más he leído, pero no vienen al caso. El cura se acarició la barbilla con el índice y el pulgar y sentenció: - “Ya que se pone usted así, por este año se va a ir de rositas; pero como el año que viene venga con el tercer tomo de ‘Millennium’ yo ya no podría salvarlo: ¡al infierno!”. José López Romero.
Una biblioteca es lo más parecido a un laberinto, un laberinto lleno de libros, de mundos por descubrir.En homenaje a las bibliotecas y a la lectura , preside la cabecera de este blog un dibujo del pintor jerezano Carlos Crespo Lainez: "Noche de lectura".
LECTORES SIN REMEDIO
Este blog tiene su origen en la página semanal de libros de "Diario de Jerez", "lectores sin remedio", que llevamos escribiendo desde el año 2007. Aunque el blog no es necesariamente una copia de la mencionada página, en él se podrán leer artículos que aparecen en ella. Pero el blog, por supuesto, pretende ser algo más... Los responsables son los dos lectores sin remedio, de los que facilitamos la siguiente información: Ramón Clavijo es Licenciado en Historia por la Universidad de Sevilla y es actualmente Técnico Superior Bibliotecario del Ayto. de Jerez de la Frontera. Está especializado en fondos bibliográficos patrimoniales. José López Romero es Doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla y actualmente es Catedrático de Lengua y Literatura en el I.E.S. Padre Luis Coloma de Jerez de la Frontera. Especializado en la literatura dialógica del s. XVI y en la novela del s. XIX.
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miércoles, 6 de octubre de 2010
¿LA ISLA DE LA POLÉMICA?
Uno de los temas más curiosos, pero no por ello menos interesantes, que han saltado a la actualidad cultural en estos últimos meses, ha sido sin duda el anuncio de Andrew Motion, afamado poeta inglés, de estar escribiendo la segunda parte de “La isla del tesoro”. La verdad es que la noticia habrá hecho a algunos escandalizarse, pese a que haya pocas cosas ya a estas alturas que nos puedan llevar a ello. De materializarse el asunto, y nada parece que vaya a cambiar la decisión de Andrew Motion, se avecina una tormenta y no precisamente sobre la Hispaniola. En realidad no es la primera vez, ni será la última, que alguien, por razones diversas en una escala que va desde el oportunismo hasta la veneración por un libro, decide escribir una segunda parte de una historia admirada por los lectores, ignorando el dicho que todos conocemos sobre las segundas partes de las mismas, y tanto más aún si la continuación no es fruto de la pluma del autor que la inició. Muchos ejemplos de lo que decimos se nos vienen a la cabeza, pero lo que le da cierto morbo a este caso, no es sólo que “La isla del tesoro” es uno de esos libros en los que solo pensar en continuar la historia ideada por Stevenson, pueda parecer un sacrilegio ( aunque vivamos una época donde los sacrilegios, en este caso literarios estén a la orden del día), sino que el “aventurero” no sea esta vez un joven escritor ambicioso, deseoso de ser conocido a costa de lo que sea, sino un prestigioso nombre de las letras inglesas. Porque Andrew Motion, amigos, fue reconocido con el Poeta Laureado del Reino Unido (título honorífico que concede la Corona Británica), y actualmente da clases de escritura creativa en el prestigioso Royal Holloway. Lo que parece indudable es que en un recorrido literario largo y plagado de reconocimientos como es el suyo, este proyecto, que piensa materializar a través del sello Jonathan Cape de Random House, pudiera parecer un innecesario salto al vacío donde se puede ganar poco y, en cambio, perder mucho. La verdad es que las explicaciones de Motion eran perfectamente previsibles. ¿Por qué no escribir una continuación de la historia que Stevenson improvisó para su hijastro Samuel Lloyd Osbourne, si este dejó un final abierto a todo tipo de posibilidades? y ¿por qué no podría intentarlo alguien que, como es el caso de Andrew Motion, tiene todas las cualidades literarias para ello? En fin, la polémica está servida, y no son pocos los que ya opinan sobre este asunto que amenaza con no desaparecer de los cotilleos literarios, hasta la publicación de esa segunda parte que se anuncia para el año 2012, y que por cierto ya tiene título, que como no podría ser de otra manera es el de “Regreso a la isla del tesoro”. Ramón Clavijo Provencio
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