LECTORES SIN REMEDIO

Este blog tiene su origen en la página semanal de libros de "Diario de Jerez", "lectores sin remedio", que llevamos escribiendo desde el año 2007. Aunque el blog no es necesariamente una copia de la mencionada página, en él se podrán leer artículos que aparecen en ella. Pero el blog, por supuesto, pretende ser algo más... Los responsables son los dos lectores sin remedio, de los que facilitamos la siguiente información: Ramón Clavijo es Licenciado en Historia por la Universidad de Sevilla y es actualmente Técnico Superior Bibliotecario del Ayto. de Jerez de la Frontera. Está especializado en fondos bibliográficos patrimoniales. José López Romero es Doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla y actualmente es Catedrático de Lengua y Literatura en el I.E.S. Padre Luis Coloma de Jerez de la Frontera. Especializado en la literatura dialógica del s. XVI y en la novela del s. XIX.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

FELICES NUEVAS LECTURAS (y dos breves reseñas)

La marca del meridiano. Lorenzo Silva, Planeta, 2012.
 Excelentes libros de viajes, novelas de trasfondo histórico, alguna incluso orientada al público juvenil van dibujando la trayectoria de este escritor. Autor comprometido, se manifiesta especialmente reivindicativo cuando toma como objeto de atención el norte de Marruecos, paisajes y hechos históricos tan vinculados a nuestro país pero que incomprensiblemente parecen tan lejanos. De todas formas fueron  Bevilacqua y Chamorro,  afortunada pareja de ficción creada por Silva, la que lo colocó dentro del panorama literario español, y lo hizo a lo grande  con aquel merecido Nadal para su “Alquimista impaciente”, donde empezamos a engancharnos con las historias de esos dos abnegados y melancólicos guardias civiles. Ahora  el Planeta es justo premio a una nueva aventura de Vila y Chamorro, muy pegada a la actualidad  que nos golpea y donde el asesinato de un viejo compañero del brigada protagonista es el detonante de la acción. R.C.P.
Grandes esperanzas, Charles Dickens, ilustrada por Ángel Mateo Charris. Circulo, 2012
Cuando el año del  aniversario del gran escritor inglés se acerca hacía su final, nos ha parecido oportuno traer a esta sección uno de sus libros, pero en esta ocasión no para recomendarles que lean –que también- las peripecias de su protagonista Philip Pirrip sino para que admiren la magnifica edición que Circulo/Galaxia Gutenberg ha presentado de la mencionada obra, sobre todo por las ilustraciones del excelente pintor Ángel Mateo Charris. Es curioso que este libro de Dickens, en su primera edición, fuera el único que originalmente fue publicado sin ilustraciones, por lo que las referencias de Charrris eran pocas sobre lo que el autor hubiera deseado. Pero la labor de creación del artista enriquece, más que acompaña, el libro que se convierte en  objeto de deseo. Charris ya ha tenido otras afortunadas incursiones en el campo de la edición ilustrando “En el corazón de las tinieblas”, o la maravillosa portada de un libro de Lorenzo Silva “La estrategia del agua”. R.C.P. 

sábado, 15 de diciembre de 2012

NOTICIAS Y LECTORES


De la cascada de noticias que nos inunda una semana más nuestra mente, “esa mente maravillosa” que diría Punset, selecciona las que finalmente nos provocarán más o menos emociones y dejarán una mayor o menor huella en nuestra memoria. Es paradójico que se hable continuamente, sobre todo en los últimos tiempos, de la desafección por la lectura,  pero ¿de qué lecturas hablamos? Sí, es cierto que para sobrevivir en esta jungla del asfalto  -ahora me ha entrado la vena cinematográfica- necesitamos información puntual, esa que nos llega a través de la prensa convencional o digital, pero no lo es menos  que esa misma información  en muchas ocasiones nos conduce  a una más y pausada lectura sobre temas apenas señalados por la información diaria. Volviendo a estos últimos días han sido ellos especialmente ricos en noticias de cierto calado, unas relacionadas con la marcha definitiva de personajes que ocupan nuestro imaginario sentimental como Tony Leblanc, pero también otras que nos sumen en la  expectación o la inquietud, según se mire, como la del próximo anuncio por parte de la NASA de unas supuesta noticia extraída de la información que envía el Curiosity, que “probablemente, cambiará el curso de la historia”. Noticias culturales de importancia para una ciudad como Jerez, no sobrada de buenas noticias, como la reapertura del Museo Arqueológico o a nivel nacional las elecciones catalanas que seguramente abrirán un antes y un después  en la todavía corta historia del llamado Estado de las autonomías. Estas noticias pasarán como relampagueantes flashes ante muchos lectores, pero otros muchos saltarán de las gruesas cabeceras a la letra pequeña y no pocos desde ahí sentirán curiosidad por indagar algo más de esta u otra noticia que les trajo la semana. El otro día leía una breve información sobre esos lectores, apenas recogidos en las estadísticas, cuyas lecturas vienen determinadas por la información diaria. Lectores impulsivos, poco constantes, anárquicos y  que no se mantienen al tanto de las novedades editoriales, de lo nuevo de Javier Marías, Philip Roth o Pérez Reverte (que por cierto ya está haciendo su particular “agosto” con su nueva novela),   pero al fin y al cabo lectores. Lectores que ahora quizás estén leyendo la biografía de Leblanc, que es tanto como la historia del cine español contemporáneo, lectores que en alguna librería pregunten por los orígenes del Museo de Jerez y quizás por alguna historia de la ciudad. En fin, lectores que ahora mismo busquen lecturas sobre el mal llamado planeta rojo, y así prepararse para esa noticia “que cambiará el curso de la historia”. ¿Por qué será que este último titular me suena?  (Imagen: La mesa de Lectura. Carlos Quintana) RAMÓN CLAVIJO PROVENCIO

LOS MEJORES


“Solo los mejores se casan”, más o menos literalmente, vino a decir una exuberante y sofisticada joven en una película que estaba viendo al ladito mismo de mi mujer. De inmediato, en mi mirada observó ella la satisfacción que aquella frase me había producido viniendo además de quién venía; pero de la misma manera y sin darme apenas tiempo para el regodeo, me espetó, con los ojos inyectados en ese desprecio con que solo las mujeres miran con todo su cariño a los maridos, “¿No te habrás dado por aludido? Y en cualquier caso, es solo una película, pura ficción.” Para terminar apuntillando: “Mentira”. Como pueden comprobar, el matrimonio está lleno de momentos conmovedores. Ficción, mentira… hasta las películas y las novelas que están, como dicen siempre al principio, “basada en hechos reales”, adolecen de una buena dosis de imaginación de guionistas o escritores que llegan a manipular de tal forma la realidad que más que “basada en hechos reales”, debería anteponer el aviso contrario: “cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia”. Cada vez que leo una novela histórica, siento curiosidad por saber cuánto de verdad histórica y cuánto de mentira encierran sus páginas, cuánto es debido a la investigación del autor y cuánto a su imaginación; y hasta en mi obsesión por ello llegué a rastrear la huella de uno de los personajes de la gran ‘Bomarzo’, el duque Pedro Luis Farnesio, a quien he dedicado más de un desvelo. El otro día, sin más lejos, comentaba con un gran lector la sensación de crónica que dejaba la lectura de “La fiesta del chivo”, obra en la que se mezclan, como en ‘Bomarzo’, personajes ficticios e históricos, pero ¿en qué proporción? Esperemos que Vargas Llosa algún día nos lo aclare, porque como novela –excelente por cierto-, no crónica, se incluye en la ya prolífica obra del escritor hispano-peruano. Cuando se sosegaron los ánimos, se me ocurrió murmurar: “quizá la muchacha quiso decir en vez de los “mejores” los “valientes”. Provocador que es uno. José López Romero.


viernes, 7 de diciembre de 2012

EL ANTICRISTO


Como ya hiciera con los opúsculos ‘A los jóvenes’ y ‘Exhortación a un hijo espiritual’, obras de Basilio de Cesarea, Francisco Antonio García Romero acaba de publicar, en la misma colección Biblioteca de Patrística (editorial Ciudad Nueva), una edición de la obra de Hipólito ‘El anticristo’. La misma calidad y el mismo rigor en el tratamiento del texto y en el estudio previo en torno a la figura e identidad de este Hipólito (de origen oriental que fue obispo, aunque se desconoce aún de qué lugar), así como en el análisis de las claves de esta obra cuyo interés radica en el mito bíblico del anticristo, son virtudes o valores que nos presenta este nuevo trabajo de edición e investigación de Francisco Antonio, cuya solvencia en el manejo de estos textos está más que demostrada. Dos trabajos ya publicados en la misma colección con el denominador común del rigor filológico y, sin embargo, tan distintos en la temática que nos plantean. Las luces que iluminan los bellos y prácticos consejos de Basilio de Cesarea, contrastan con la oscuridad que envuelve la imagen del “Antimesías”, del “abominable desolador” o también llamado “abominación de la desolación”. “El Anticristo personifica en el cristianismo a esa figura antagonista de la divinidad, que aparece de diferentes maneras en diversas culturas y épocas distintas, aunque especialmente en el mundo judío”, nos dice Francisco Antonio antes de señalar las distintas formas de representación de esta figura, que tiene su base textual en diversos pasajes de la Biblia, sobre todo en el Antiguo Testamento y en el ‘Apocalipsis’, y en menor medida en el Nuevo Testamento, pero que vuelve a aparecer con fuerza en los textos cristianos a partir de la segunda mitad del siglo II. Todas estas referencias se encuentran en la edición, ya sea en la introducción, ya en el propio texto de Hipólito, quien en su obra repasa las fuentes bíblicas que anuncian la venida del anticristo. Una figura que tendrá a finales del siglo XIX su versión filosófica tan conocida como polémica, a cargo del gran Friedrich Nietzsche, que veía en el propio cristianismo y en la Iglesia a los verdaderos anticristos. Después de la adjudicación o identificación del emperador Nerón con tal figura, de lo que se hicieron eco Tácito y Suetonio, a lo largo de épocas, civilizaciones y religiones todos hemos tenido y seguimos teniendo nuestros anticristos, ya sean generales, oficiales o particulares. Una vuelta en este sentido por Internet nos resultará muy aleccionadora no solo por las imágenes que representan al anticristo, sino por la diversidad de personajes que se han tomado como representación del “abominable desolador”, según creencias y, sobre todo, posiciones o criterios políticos. Y yo en esto tengo también mis anticristos, pero hoy me los callo. ‘El Anticristo’ de Hipólito, con introducción, traducción y notas de Francisco Antonio García Romero, se presentará el día 13, las 19’00 en la Biblioteca Municipal Central. José López Romero.

CABALLERO DE JEREZ


A pesar de que nada más concedérsele el Premio Cervantes a José Manuel Caballero Bonald todos los medios de comunicación se aprestaron a sacar reportajes y monográficos sobre su vida y su obra (ver Diario de Jerez, del pasado 30 de noviembre), en esta página dedicada a la literatura no queremos ser menos y así dedicarle nuestro modesto homenaje a quien con su nombre ha limpiado un poco la imagen de nuestra ciudad, que tanta falta le hacía. Más de un escritor amigo o investigador ha visto en la concesión del premio no solo un reconocimiento a la obra literaria de Caballero Bonald, sino también, aunque en una mínima proporción, un acto de desagravio por aquel lamentable y desagradable incidente de la Academia, institución que nunca debió permitirse el lujo de prescindir de un escritor que, si por algo se caracteriza, es por el cuidado hasta la obsesión por el lenguaje, por la palabra precisa y poética, rasgo que se observa tanto en la poesía como en la narrativa. Y nada mejor que dedicar este pequeño homenaje a acercar al lector su obra. En las dos reseñas incluidas en esta página, se recogen una excelente muestra de su poesía con la antología ‘Summa Vitae’ y la novela ‘Dos días de setiembre’, ejemplos modélicos de su labor literaria, a la que habría que añadir sus trabajos como estudioso del flamenco, que siguen siendo referencia obligada para los investigadores. Pero en estas breves notas queremos destacar, por un lado, de la amplia bibliografía que se ha dedicado a su obra, el trabajo ‘El universo narrativo de Caballero Bonald’ de Juan José Yborra Aznar (Diputación de Cádiz, 1998) y el cuaderno monográfico que le dedicó la revista ‘Trivium’ en su nº 9 de 1997; y por otro, la labor que desde sus inicios está haciendo la Fundación Caballero Bonald en pro de la difusión de la obra de nuestro Premio Cervantes. Porque en esto de la literatura ya se sabe que no es suficiente ser bueno, muy bueno en el caso de C.B., sino también hay que darse a conocer. José López Romero.

sábado, 24 de noviembre de 2012

EL CHICO DE LA ESTRELLA


Cuando cayó en mis manos el último poemario de José Lupiáñez titulado ‘La edad ligera’ (además, tuve la enorme satisfacción de presentarlo en la Escuela de Hostelería de Jerez), después de la lectura atenta llegué a la conclusión de que el cambio que ya había anunciado la poesía de Pepe Lupiáñez en sus libros anteriores, llegaba a su consolidación y expresión última en aquellos poemas. El juvenil ‘Ladrón de fuego’ había dejado paso a la madurez nostálgica de un poeta que prefería el intimismo, la experiencia personal, la evocación de paisajes soñados y vividos para expresar unos sentimientos que miraban más hacia el pasado interior que a un futuro lleno de incertidumbres. Hace unos días mi encuentro con el primer libro de relatos de Lupiáñez, ‘El chico de la estrella’, y después de su lectura, de los seis cuentos de que consta el volumen, la conclusión a la que llegué con su poesía, la he confirmado y certificado en su prosa. El denominador común que les da la unidad intrínseca no es otro que la nostalgia, esta vez de una infancia y una adolescencia, en las que todos los que las vivimos, las sufrimos y hasta las disfrutamos en aquellos duros pero emotivos años 60 nos vemos reflejados. Porque hay mucho de autobiográfico en los relatos de Pepe Lupiáñez, muchos recuerdos con los que nos identificamos y en los que reconocemos un tiempo en el que fuimos niños a pesar de las circunstancias. ¿Quién no se verá en el espejo de la vida escolar que nos retrata en ‘Don Siro’ con su tinta a granel, su goma Milán y la ceremonia de forrar los libros al inicio de cada curso?  ¿Quién no reconocerá a alguno de sus mejores amigos de  pandilla en los personajes de ‘El chico de la estrella’, o incluso el barrio del Carmen en su propio barrio? ¿O quién no recordará su primer amor en la niña de ‘El secreto’ o la imagen idealizada y siempre imposible de Nuri en el relato que le da título al libro? Relatos intimistas y festivos como ‘El milagro de los peces’, esperanzadores y llenos de futuro como ‘Regina y el vértigo de la eternidad’, que contrastan con la dureza áspera e inhumana, pero tan real, de ‘El imperio de César’. Relatos en los que Lupiáñez ha sabido, y esto es uno de los valores más llamativos del libro, imprimir el estilo justo a cada escena. La maestría de un escritor se manifiesta precisamente en esto: en adecuar el estilo a la situación narrativa: pausado cuando de evocar la infancia se trata, más ligero cuando los acontecimientos alcanzan un cierto dramatismo, y pocas veces trepidante, porque el estilo de Lupiáñez se remansa, no suele acelerarse, se recrea en la nostalgia de lo vivido a través de la mirada poética que nunca le abandona: el adjetivo preciso y brillante, las metáforas elegantes, y hasta las sensaciones, sobre todo los olores que se respiran, tan familiares algunos, en todos los relatos. Y como elegante es todo el libro para rememorar un tiempo con el que me he reencontrado gracias a Pepe Lupiáñez. ‘El chico de la estrella’, Port-Royal, Granada, 2012. José López Romero

EL BICENTENARIO: EPÍLOGO BIBLIOGRÁFICO


La semana ha estado marcada en nuestra provincia por los actos centrales de la conmemoración del bicentenario de la Constitución de 1812. No sólo Cádiz ha sido protagonista de ellos, también algunas ciudades de la provincia, principalmente Jerez, han sido marco para algunos de sus actos. Pero ciñéndonos a lo que bibliográficamente hablando ha significado el bicentenario, diremos a modo de advertencia que sería imposible abarcar la infinidad de publicaciones que desde hace unos años han fructificado al cobijo de su sombra. En la provincia de Cádiz concretamente en el año 2009 se presentaba el primero de una serie de Congresos sobre lo que aquellos hechos habían significado en la historia local, y que bajo el lema De la Invasión y la guerra a la Constitución,  era dirigido por los profesores Alberto Ramos Santana y Diego Caro Cancela. Finalmente la tan traída crisis  solo permitió la celebración de dos de los cuatro previstos, y nos dejó una interesante monografía que recoge las actas del primero de ellos (Invasión y Guerra: mayo 1808-febrero 1810). También  destacar el excelente ‘La verdadera historia del asedio napoleónico de Cádiz’ del profesor de la Universidad de Sevilla Manuel Moreno Alonso, editada por Silex. En nuestra ciudad una de  las propuestas más interesantes fue la auspiciada por el Centro de Estudios Históricos Jerezanos y el Centro de Profesores de Jerez, que dedicaron las XXV Jornadas de Historia de Jerez a este tema, desfilando por la sede donde se celebró historiadores tan relevantes como el ya nombrado Diego Caro, Fernando Durán López, Juan Luis Sánchez o incluso el novelista  Jesús Maeso, estando pendiente de publicar sus actas. Hablando de literatura también el “12” ha sido inspirador de algunas novelas, pero especialmente dos han tenido el beneplácito de los lectores. ‘En una tierra libre’, una muy entretenida novela del ya mencionado Jesús Maeso y ‘El asedio’, la incursión de Arturo Pérez Reverte en el Cádiz sitiado. Aquí la excusa de unos extraños asesinatos sirve para hacernos pasear por una ciudad retratada con gran acierto, fruto de una ardua labor de documentación, quizás lo único realmente reseñable de  este libro, lo que no es poco. Ramón Clavijo Provencio 

sábado, 17 de noviembre de 2012

MICIANO Y EL MISTERIOSO MANUSCRITO


A veces la sorpresa se encuentra agazapada en los lugares más insospechados. Me encontraba en el húmedo sótano de aquella vieja casa ya abandonada hacía años, y que un apreciado amigo había recibido en herencia familiar. En aquel sitio el paso de los años había  ido acumulando un número incontable de objetos, también una pequeña biblioteca. En unas viejas y  desvencijadas estanterías se acumulaban  libros hundidos bajo el polvo, y ése era el motivo de mi estancia en el sótano: me habían pedido el favor de separar el “polvo de la paja”,  en definitiva  dar mi opinión  sobre si en aquella anárquica biblioteca había algo de valor que mereciera ser rescatado. Sería tedioso darles cuenta de mis idas y venidas de aquel sótano a lo largo de las semanas siguientes, tampoco sería oportuno describir los materiales con los que fui topándome. Pero entre las sorpresas agradables (más de una) sin duda estuvo el comprobar que la mayoría de los libros que allí permanecían abandonados eran infantiles. Cuentos, libros de aventuras, de misterio, o de  hadas y duendes…una biblioteca infantil con curiosísimas ediciones tal como debió de ser una biblioteca para jóvenes  en las primeras décadas del siglo pasado. Pero mi mayor sorpresa fue el encontrar solapado entre los libros de uno de los estantes un cuaderno de tapas duras. El manuscrito anónimo de caligrafía depurada parecía escrito por un alter ego que años atrás, ignoro cuántos, había estado visitando  aquel sótano y trasteando en  aquella biblioteca infantil…”Mi interés inicial se centró en aquella que parecía abandonada biblioteca infantil. Aquellos libros muchos de ellos de coloreadas ilustraciones e historias maravillosas, parecían que ya no interesarán a nadie y hubieran sido condenados al ostracismo… Pregunté al  amigo y  propietario si identificaba de quién podía haber sido aquel manuscrito, pero su confusión y sorpresa fue tanta como la mía. Seguí acercándome en mi tiempo libre al sótano de aquella casa, y seguí recopilando datos de la biblioteca abandonada. Pero  a veces me daba un respiro, y entonces volvía a las páginas  del manuscrito misterioso y leía unas páginas que parecían ir describiendo lo que yo acababa de hacer apenas unos instantes, sólo que aquella era una crónica de décadas antes…” reparé entonces en un libro cuyo  lomo de azul cielo sobresalía sobre los demás libros de aquel anaquel. Pasaron entonces  ante mi decenas de páginas casi todas ilustradas con magníficos dibujos firmados por Miciano.  El jerezano Teodoro Miciano brillante pintor y grabador, al parecer también  se dedicaba a la ilustración de libros infantiles, algo que ignoraba hasta este momento. Un motivo más para que todos estos libros sean librados de su penoso letargo…” Dejé el manuscrito y  volví a la tarea. En ese momento me llamó la atención un libro cuyo  lomo  azul cielo sobresalía sobre los demás libros de aquel anaquel…RAMÓN CLAVIJO PROVENCIO