Al Doctor Thebussem, seudónimo tras el que se escondía el hidalgo asidonense Mariano Pardo de Figueroa (1828-1918), debemos, amén de una profusa colección de artículos que encendieron la mecha del cervantismo en España, del inicio en nuestro país de los estudios sobre historia postal, filatelia y exlibrismo, la dignificación de la gastronomía como tema literario. Siempre provocador, en 1876 dirigió una carta pública titulada “Jigote de lengua” al Jefe de las Cocinas Reales censurando el formato y redacción de las listas de comida de Su Majestad, y sugiriendo la necesidad de que apareciera en ellas un plato nacional. El asunto, considerado baladí por muchos e interpretado por otros como una grave falta de cortesía hacia el rey Alfonso, agradó sin embargo a éste, que pidió a su amigo José de Castro y Serrano (“Un cocinero de Su Majestad”) que invitara a Thebussem a iniciar una polémica en la prensa para su deleite personal y para mayor aprovechamiento de todos. Las epístolas cruzadas entre Castro y Thebussem marcaron el referente del buen gusto en la mesa y la cocina del momento. Refugiándose en su fingida nacionalidad alemana, el Doctor aprovechó para analizar la relación de los españoles con la comida (desconocimiento de la verdadera alimentación, falta de higiene en las cocinas, malos hábitos…) y para celebrar la calidad de los productos y la variedad de guisados existentes. Castro le animó a dirigir una campaña para promover una “cocina nacional”, previa recopilación de las recetas más significativas y catalogación de los manjares más característicos, asunto que atraía al asidonense pero que consideraba casi irrealizable. Cuando Thebussem viajó a Madrid en el invierno de 1887 para preparar la edición de La mesa moderna, que reuniría los comentados artículos y algún otro –como “Los alfajores de Medina Sidonia”, por el que había sido nombrado miembro de la Sociedad de Gastrónomos y Cocineros de Londres–, las mejores mesas y casas de la Corte se disputaron su presencia, y se le premió con el título de Presidente de la Sociedad del Arte Culinario de Madrid. En el libro que presentamos (editorial Renacimiento, 2011), Jesús Romero Valiente , natural también de Medina Sidonia, doctor en Filología y desde hace muchos años profesor de Latín en el I.E.S. Padre Luis Coloma y conspicuo investigador de variados asuntos de su pueblo, nos ofrece una selección de otros escritos gastronómicos de Thebussem, menos conocidos pero no por ello menos jugosos. “Montiño y Gouffé”, “Cocinero y santo”, “Juan de la Mata ”… son más que reseñas bibliográficas; en “Ajilimójili” se funden Gastronomía y Lingüística; respuestas a consultas sobre recetas, usos culinarios, etiqueta en la mesa o historia de la cocina son “Pelitriques”, “Arrepápalo”, “Con dos dedos”… “Leyes y cañas” se refiere al modo de tomar la manzanilla, y “Los Gippinis”, a un pleito que enfrentó al pastelero gaditano Domenico Gippini con el Ayuntamiento de Jerez. Dotado de finísimo humor, Thebussem ilustra sus escritos con chascarrillos y anécdotas, y a veces lo culinario se convierte en pretexto para desarrollar sabrosos cuentos, como “Pastel de bonijo” o “Sopas de ajo”. José López Romero.
Una biblioteca es lo más parecido a un laberinto, un laberinto lleno de libros, de mundos por descubrir.En homenaje a las bibliotecas y a la lectura , preside la cabecera de este blog un dibujo del pintor jerezano Carlos Crespo Lainez: "Noche de lectura".
LECTORES SIN REMEDIO
Este blog tiene su origen en la página semanal de libros de "Diario de Jerez", "lectores sin remedio", que llevamos escribiendo desde el año 2007. Aunque el blog no es necesariamente una copia de la mencionada página, en él se podrán leer artículos que aparecen en ella. Pero el blog, por supuesto, pretende ser algo más... Los responsables son los dos lectores sin remedio, de los que facilitamos la siguiente información: Ramón Clavijo es Licenciado en Historia por la Universidad de Sevilla y es actualmente Técnico Superior Bibliotecario del Ayto. de Jerez de la Frontera. Está especializado en fondos bibliográficos patrimoniales. José López Romero es Doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla y actualmente es Catedrático de Lengua y Literatura en el I.E.S. Padre Luis Coloma de Jerez de la Frontera. Especializado en la literatura dialógica del s. XVI y en la novela del s. XIX.
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viernes, 11 de marzo de 2011
INCOMPATIBILIDADES
Eran otras líneas dedicadas a otro tema las que debían ocupar este espacio, pero muchas veces la actualidad prima sobre los deseos, y aunque mis intenciones, como les digo, eran otras, es difícil no pronunciarse sobre la reacción de algunos intelectuales argentinos, a cuya cabeza se encuentra el director de la Biblioteca Nacional de aquel país, contraria a que el último premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, sea el que inaugure oficialmente la próxima Feria del Libro de Buenos Aires. Desde la concesión del Nobel se está produciendo un hecho preocupante en torno al autor peruano, y es el intento cada vez más evidente desde ciertos círculos de empañar la figura literaria de Vargas Llosa con su hipotético ideario político. Ese hipotético “liberalismo agresivo” que se le echa en cara y que enerva no a los lectores, sino a importantes sectores de poder en determinados territorios americanos. Ello se hace evidente cuando escarbamos un poco en quiénes son éstos que están detrás del boicot a Vargas Llosa en Argentina: un pequeño círculo de intelectuales muy cercanos al kirchnerismo, y a los que todavía tiene que escocer que el reciente Nobel de literatura calificara de desastre total a la presidenta Cristina Fernández. ¿Qué pensaría Borges, que también fue bibliotecario, de la iniciativa del actual director de la Biblioteca Nacional Argentina? ¿Hay que mezclar el admirable legado literario con los idearios personales de cada escritor? ¿Tenemos que dejarnos influenciar por las proclamas de políticos y funcionarios también es esto de la Literatura? Si los dejamos entreabrir esta puerta quizás en un futuro no muy lejano nos convenzan que leer a Vargas Llosa es incompatible con admirar la obra de García Márquez. Ya escucho la voz del funcionario futuro que velará por nuestra salud literaria… “Pero hombre, ¿cómo pretende usted leer la “autobiografía de Federico Sánchez” de Semprúm, después de haber terminado con “La colmena” de Cela? ¿No ve que le van a sentar mal?” Ramón Clavijo Provencio
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