Despedíamos el año con un Houellebecq protagonista y objeto
del documental de Guillaume Nicloux, que indaga sobre el misterio que rodeó su
desaparición los días siguientes a la publicación de su aclamado libro El mapa y el territorio. Pero esta
excentricidad ha quedado sepultada apenas iniciado 2015, por los ecos de su nuevo
libro, Soumission, que lo envuelve en
la polémica, y más aún tras los trágicos acontecimientos ocurridos
en París. Pero el nuevo año nos trae también
ecos del revuelo provocado semanas atrás por un trabajo firmado por Ferris Jabr (en parte basado en los
estudios de la eminente profesora y abanderada en los trabajos sobre las bases
neurológicas de la lectura Maryanne
Wolf) en la Revista Investigación y Ciencia, y que concluía que el cerebro
tiene tendencia a preferir la lectura en papel sobre la digital. Sin embargo
noticias como la anterior, lejos de cerrar la polémica, seguirá –no es difícil
pronosticarlo- alimentando un año más la ya cansina dicotomía entre papel y
libro digital que se prolongará en el tiempo en una estéril pugna. Pero todo
está cambiando a ritmo acelerado, y en este nuevo escenario que se está
configurando una nueva hornada de jóvenes editores está lanzando al
mercado nuevas propuestas, tanto para
uno como para otro soporte, no todas necesariamente triunfadoras, pero que van
dando al paisaje de la lectura un atractivo impensable hace unos pocos años.
Por ejemplo, y relacionado con este último asunto, el nuevo año nos traerá sin
duda buenas noticias sobre las edición artística, precisamente una de las vías donde el libro tradicional sigue sin
tener competidor, pese a la mejoría en la calidad grafica de los nuevos
soportes. Pero la posibilidad de tener entre tus manos una edición única, o
casi única , - y en esto está siendo decisiva la edición de algunas colecciones
de novela gráfica, o la adaptación en tiradas limitadas de libros emblemáticos
de la historia de la literatura- hace este camino más despejado para la edición en papel. En todo caso demos
por bueno si este 2015 nos trae sorpresas tan estimulantes como la
protagonizada por James Salter (en la imagen) el pasado 2014, dejándonos esa
excepcional historia–Todo lo que hay- tras más de dos décadas
de silencio. Los lectores necesitamos fuera de las polémicas entre papel y
pantalla, o las excentricidades de nuestros iconos literarios, grandes libros
que llevarnos a la vista, y entre ellos
a ser posible alguno excepcional. Con seguridad ya les digo sobre estos
últimos, que no llegarán a completar el número de dedos de una mano. RAMÓN CLAVIJO PROVENCIO
Una biblioteca es lo más parecido a un laberinto, un laberinto lleno de libros, de mundos por descubrir.En homenaje a las bibliotecas y a la lectura , preside la cabecera de este blog un dibujo del pintor jerezano Carlos Crespo Lainez: "Noche de lectura".
LECTORES SIN REMEDIO
Este blog tiene su origen en la página semanal de libros de "Diario de Jerez", "lectores sin remedio", que llevamos escribiendo desde el año 2007. Aunque el blog no es necesariamente una copia de la mencionada página, en él se podrán leer artículos que aparecen en ella. Pero el blog, por supuesto, pretende ser algo más... Los responsables son los dos lectores sin remedio, de los que facilitamos la siguiente información: Ramón Clavijo es Licenciado en Historia por la Universidad de Sevilla y es actualmente Técnico Superior Bibliotecario del Ayto. de Jerez de la Frontera. Está especializado en fondos bibliográficos patrimoniales. José López Romero es Doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla y actualmente es Catedrático de Lengua y Literatura en el I.E.S. Padre Luis Coloma de Jerez de la Frontera. Especializado en la literatura dialógica del s. XVI y en la novela del s. XIX.
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viernes, 16 de enero de 2015
LA ISLA
-“Pá. Una preguntita de esas que a ti te gustan”. Mi
proyecto de ingeniero, es decir, mi hijo atacaba con una de esas preguntas que
solo la familia nos tiene reservadas. –“El otro día estábamos mis amigos y yo
hablando de libros… (está claro que solo los hijos no nos dejan perder del todo
esa ya casi agotada capacidad para la sorpresa) y surgió la pregunta: ¿qué tres
libros te llevarías a una isla desierta?” Ante la sonrisilla entre
condescendiente y profesoral que me salió de forma natural, el puñetero se
adelantó: -“Pero no te enrolles, que no tengo todo el día”. –“Déjame unos días
para pensarlo, porque estos asuntos requieren reflexión”, le contesté para salir
del aprieto. Pasado el plazo, –“Bueno, Pá, ¿hay respuesta a la preguntita o
tienes que consultar con la RAE?”. ¿Y por qué siempre la famosa isla? –“¡Ojú!,
¡ya viene el rollo!”- le oí por lo bajini. Tres tipos de libros no deben faltar
en una mesilla de noche, que bien pudiera ser nuestra isla particular: aquellos
que nos enseñan el camino a seguir como seres humanos, libros guía, modelos de
valores humanos, en los que intentemos descifrar nuestro destino, por ejemplo,
la Biblia, libro que nos reconforta y nos pone en comunicación con Dios (en una
isla desierta a Dios hay que tenerlo de nuestra parte). Otro tipo de libro
sería aquellos que nos enseñan toda la maldad de la que es capaz el ser humano,
y para ello con la lectura de algunos dramas de Shakespeare ya no tendríamos
ganas de volver desde nuestra desierta isla a esta mal llamada civilización.
Pero está el último tipo, aquellos que nos enseñan todas las virtudes y todo lo
bueno que se encierra en la humanidad y la belleza que es capaz de crear, y para
ello ninguno mejor que El Quijote y los libros de poemas, los sonetos de
Garcilaso, por ejemplo. Son estos últimos libros los que te reconcilian con el
prójimo y te infundirían fuerzas en la isla para volver a este mundo. –“Buen
discurso, Pá. Afortunadamente cada vez hay menos islas desiertas”. ¿La madre?,
una santa. José López Romero.
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