“El Gran Mundo: revista dedicada al bello sexo” se publicó en
Sevilla entre 1872 y 1876. Tocaba temas
de “literatura, salones, modas, paseos y noticias”, con ilustraciones
como la que acompaña este artículo. Salvo Benito Mas y Prat y algún otro, pocas
son las firmas consagradas que escribían en ella. Curiosidades, cotilleos en
algunos casos, llenaban sus páginas, lo que nos da una idea de la calidad de
las publicaciones dirigidas a las mujeres, en contraste con aquellas dedicadas a un público
mayoritariamente masculino, como las valoradas “La Ilustración Artística”
o “La Ilustración española y americana”, donde por cierto también
colaboraba Mas y Prat. Varios ejemplos
del contenido: un panegírico sobre las suegras ante el ancestral desprecio de
los yernos, pues “creyendo tener en su hija un tesoro inestimable, les
parece poco para ella todo hombre y abultados miran todos sus defectos” ;
una crónica de un baile ofrecido en Jerez por los señores Sánchez Romate y sus hijos
los duques de Almodóvar del Rio en diciembre de 1875 en su palacio de la calle Lealas ; o una
visita hecha por el poeta y dramaturgo sevillano José Velilla a la feria de
Jerez en mayo de 1876, acompañado por el historiador jerezano Manuel Cancela, donde
el dato más interesante que nos da es la “iluminación a la veneciana”
que lucía la calle Larga. Si esta revista resulta tan solo insípida, otras
publicaciones del XIX sobre la mujer asombran por el solo hecho de haber salido
de las imprentas, como el “estudio” de un tal Dr. Pouillet (ni siquiera en la
Espasa lo he encontrado) cuyo título ya da escalofríos: “Estudio
médico-filosófico sobre las formas, las causas, los síntomas, las consecuencias
y el tratamiento del onanismo en la mujer” (1883). Lo sorprendente ya no es
que este panfleto afirmase que “de todos los vicios de lesa naturaleza, uno
de los más grandes es la masturbación”, que dijera que “la mujer se haya
más propensa que el hombre al onanismo arrastrada por la exquisita sensibilidad
de su aparato genital”, o que enumerase hasta varios remedios contra estas
prácticas, como el sulfato de quinina, la belladona, el bromuro de potasio o,
para aquellas más recalcitrantes, la clitoridectomía, y todo ello escrito por
un hijo del país de la libertad, la igualdad y la fraternidad. Más que eso,
lo realmente llamativo es que este
engendro superara las depuraciones de libros de la posguerra y acabara en manos
de Soto Molina. Quizás quienes integraban aquellas comisiones ni siquiera
sabían quien eran Onán, y puede que don José se lo quedara, como ejemplar
curioso, para su biblioteca particular, conservada en la Biblioteca Municipal
de Jerez. NATALIO BENITEZ RAGEL.
Una biblioteca es lo más parecido a un laberinto, un laberinto lleno de libros, de mundos por descubrir.En homenaje a las bibliotecas y a la lectura , preside la cabecera de este blog un dibujo del pintor jerezano Carlos Crespo Lainez: "Noche de lectura".
LECTORES SIN REMEDIO
Este blog tiene su origen en la página semanal de libros de "Diario de Jerez", "lectores sin remedio", que llevamos escribiendo desde el año 2007. Aunque el blog no es necesariamente una copia de la mencionada página, en él se podrán leer artículos que aparecen en ella. Pero el blog, por supuesto, pretende ser algo más... Los responsables son los dos lectores sin remedio, de los que facilitamos la siguiente información: Ramón Clavijo es Licenciado en Historia por la Universidad de Sevilla y es actualmente Técnico Superior Bibliotecario del Ayto. de Jerez de la Frontera. Está especializado en fondos bibliográficos patrimoniales. José López Romero es Doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla y actualmente es Catedrático de Lengua y Literatura en el I.E.S. Padre Luis Coloma de Jerez de la Frontera. Especializado en la literatura dialógica del s. XVI y en la novela del s. XIX.
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viernes, 6 de octubre de 2017
EL INFIERNO DE RULO
En el ‘Sueño del
Infierno’ o, por otro nombre, ‘las zahúrdas de Plutón’, el gran Quevedo nos
presenta a un poeta que no hace más que maldecir al que inventó las consonantes
(la rima consonante), “Pues porque en un soneto dije que una señora era
absoluta, / y siendo más honesta que Lucrecia, / por dar fin al cuarteto la
hice puta”. No suelo prestarles atención a las canciones actuales, que siempre
tengo de fondo mientras conduzco. La mayoría, si no todas, adolecen de una
ramplonería y una vacuidad artística que algunas hasta estremecen y levantan el
vello. Pero el otro día y por pura casualidad, sin premeditación ni alevosía
(lo juro), me puse a escuchar la canción “Noviembre” perteneciente al grupo
‘Rulo y la contrabanda’. El primer cuarteto dice así: “¿Cómo voy a hacer que el
corazón no te duela / Si llevo años durmiendo abrazado a cualquiera? / ¿Cómo
voy a conseguir dejarme de vicios / Si tengo menos voluntad que tu abogado de
oficio?”. Enseguida se me vino a las mientes el texto de Quevedo. ¡Maldito
inventor de las consonantes! El pobre de Rulo no ha podido encontrar mejor
consonancia para sus “vicios” que a un pobre “abogado de oficio” que pasaba por
allí (por su inagotable inspiración) y encima, para completar el ripio, lo
tilda de poco esforzado en su trabajo. No hace falta que aquí comente, porque
basta con acercarse al colegio de abogados para informarse, la labor tan
desagradecida y escasamente remunerada que realizan a diario los abogados de
oficio. Además de que tras cada uno de ellos hay una persona que se ha
esforzado en sacarse un título universitario, que ahora ejerce con más penas y
con tan poca gloria como escaso reconocimiento en los juzgados. ¿Y quién es
Rulo? ¿qué mérito tiene si no es el único ser perpetrador de malas consonantes?.
Para Quevedo, un serio y seguro candidato a su infierno. José López
Romero.
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