LECTORES SIN REMEDIO

Este blog tiene su origen en la página semanal de libros de "Diario de Jerez", "lectores sin remedio", que llevamos escribiendo desde el año 2007. Aunque el blog no es necesariamente una copia de la mencionada página, en él se podrán leer artículos que aparecen en ella. Pero el blog, por supuesto, pretende ser algo más... Los responsables son los dos lectores sin remedio, de los que facilitamos la siguiente información: Ramón Clavijo es Licenciado en Historia por la Universidad de Sevilla y es actualmente Técnico Superior Bibliotecario del Ayto. de Jerez de la Frontera. Está especializado en fondos bibliográficos patrimoniales. José López Romero es Doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla y actualmente es Catedrático de Lengua y Literatura en el I.E.S. Padre Luis Coloma de Jerez de la Frontera. Especializado en la literatura dialógica del s. XVI y en la novela del s. XIX.

sábado, 26 de enero de 2013

TIERRA Y DESTINO


¿Qué lector no ha echado sus primeros dientes con la literatura de aventuras? ¿Por qué se recomienda, y a las declaraciones de grandes escritores me remito, tan vivamente los clásicos del género como lecturas apropiadas para cualquier edad, tiempo y espacio? Y si las aventuras se desarrollan en paisajes bélicos, ya no falta ningún ingrediente para que la novela sea cuando menos interesante y, sin duda, entretenida. Y éstas son las cualidades que atesora esta ‘Tierra y destino’, novela escrita a cuatro manos, lo que le añade un punto más de dificultad, a las que habría que sumar una bien hilvanada trama narrativa, logradas descripciones y unos personajes que representan lo que todo lector espera de este tipo de literatura. Sin que falten tampoco los tópicos y escenas consustanciales al género, que podrían haberse matizado. En ‘Tierra y destino’ son las guerras carlistas el fondo sobre el que se proyecta la trama narrativa; guerras que marcaron buena parte de nuestro siglo XIX. Y es la línea que divide Extremadura y La Mancha el marco geográfico donde se desarrollan los acontecimientos que terminan desembocando en el enfrentamiento del ejército carlista con las escasas fuerzas isabelinas. Soldadesca, ambiente militar al que se incorporan en la narración las partidas de facciosos y bandoleros, con sus jefes al frente, sobre todo Mariano Santos y la participación, como no podía ser menos en el bando carlista, de don Salvador, cura y tío de Santos. Pero en la novela son dos los personajes que se destacan, dos veteranos militares, el húsar Louis F. D’Armagnac, y el coronel británico Arthur de Flinter que, como aquellos duelistas de Conrad (un clásico del género de aventuras), comienzan su feroz enemistad, que no es más que cordial admiración, en la Guerra de la Independencia española, y que el destino los une de nuevo, veinticinco años más tarde, para combatir juntos. ‘Tierra y destino’, J. Berrocal y A. Castro Sánchez. Ed. Carisma, 2012. José López Romero.

sábado, 19 de enero de 2013

DIPLOMACIA


D. Diego Hurtado de Mendoza
“Ahora un político manda más que un diplomático”, leo en una entrevista que le hacen a Inocencio Arias, uno de esos diplomáticos históricos del siempre elitista cuerpo de funcionarios al servicio del Estado, y cuya dilatada experiencia le hacen merecedor de toda nuestra credibilidad. Y de inmediato se me vino a la cabeza uno de los famosos chistes de Chiquito de la Calzada (perdone el lector la cita de autoridad), aquél del concejal de Cuenca. ¿Manda más un  concejal de Cuenca (con todos mis respetos) que el embajador de España en la O.N.U., por ejemplo, cargo que desempeñó I. Arias durante varios años? Seguramente sí, porque en sus respectivas parcelas de poder, el político es amo y señor, apenas debe rendir cuentas a nadie de los desmanes que perpetra (cada día nos desayunamos con nuevos casos de corrupción), mientras que el diplomático sí tiene que responder ante el ministro de asuntos exteriores de su trabajo. Pero no cabe duda de que muy lejos quedan ya aquellos tiempos en que los reyes nombraban a sus mejores hombres, los más cultos y valiosos para desempeñar las labores, refinadas y siempre intrigantes, de embajador ante las cortes extranjeras. Sin Andrea Navagero (es un tópico de la historiografía literaria) no se hubieran introducido en la lírica castellana las estrofas y los metros italianos, entre ellos el soneto y el endecasílabo, sin los cuales la historia de nuestra lírica sería muy distinta. La famosa conversación en Granada que mantuvo con el gran poeta barcelonés Juan Boscán se considera el inicio de aquella revolución en la poesía española, cuando había acudido Navagero en calidad de embajador de Venecia ante la corte de Carlos V cuando éste celebraba sus bodas en la ciudad andaluza con Isabel de Portugal. Y no menos brillante fue la labor que desempeñó don Diego Hurtado de Mendoza ante las cortes europeas (un excelente retrato de este noble nos lo ofrece Antonio Prieto en su novela titulada precisamente ‘El embajador’); hombre de confianza del emperador, exquisito poeta, ingenioso prosista (a él se le atribuye con consistencia la autoría del ‘Lazarillo’), se recorrió toda Europa al servicio de Carlos V, sin importarle para ello la intriga y todas las artes de que pudiera valerse para proteger los intereses de España. Sin duda, la diplomacia en aquellos tiempos era una de las más bellas artes. Pero desde hace ya unos siglos los cargos diplomáticos se utilizan para castigar o para premiar, pero no para servir. Al siniestro Fouché, como nos cuenta Stefan Zweig en su magnífica biografía, lo castigaron con la embajada francesa en Sajonia en el ocaso de su infame vida. Sin embargo, grandes escritores han simultaneado su carrera diplomática con la literatura, Carlos Fuentes es en este sentido un ejemplo tan actual como modélico. Pero ahora las plazas más apetitosas las ocupan antiguos ministros en pago por sus servicios ¿al país? ¡Por favor! La pregunta ofende. Al país no, al partido. José López Romero.

CAMINO SIN RETORNO


El año pasado por estas fechas se vivía en nuestro país la gran ofensiva del libro electrónico. Los e.reader eran la estrella de los artilugios tecnológicos   regalados en Reyes y todo parecía indicar con la creación de plataformas para la comercialización de las ediciones digitales o experiencias pilotos en bibliotecas públicas para la introducción de éstos, que el gran cambio en cuanto al formato del libro estaba a punto de producirse después de años de titubeos. Sin embargo, a un año vista todas estas expectativas parecen haber fracasado, o al menos no se han materializado con la fuerza que hacían prever esas señales que les mencionaba al inicio de estas líneas. Ni los lectores de libros electrónicos se han convertido en una herramienta imprescindible para el lector, ni las ediciones digitales, pese a haberse multiplicado la oferta editorial, parecen hayan desbancado al tradicional libro en papel de las preferencias de los lectores. Es más, conozco a más de uno que aquel flamante artilugio que le regalaron hace un año para leer, ha sido arrinconado tras marchitarse su curiosidad inicial. Ya ni les cuento en qué han quedado las plataformas digitales en la red, donde nos encontramos un mercado tan fraccionado que nos lleva a la confusión o las desastrosas experiencias –por calificarlas de alguna manera-llevadas a cabo en bibliotecas públicas que, por supuesto, no han fructificado ante la tibieza de la administración por apostar por el formato digital. Si a todo ello incorporamos el papel que está jugando en ello la crisis sobre el sector editorial, todo se complica. Pero no se confundan, la lentitud, la confusión en muchos casos, o la aún mayoritaria percepción de que los  artilugios lectores de libros electrónicos aún no terminan de convencer del todo pese a sus indudables avances,  ya no son razones poderosas para negar que hemos iniciado un camino sin retorno hacia la definitiva implantación de lo digital en el mundo de la lectura.  Ramón Clavijo Provencio

miércoles, 26 de diciembre de 2012

FELICES NUEVAS LECTURAS (y dos breves reseñas)

La marca del meridiano. Lorenzo Silva, Planeta, 2012.
 Excelentes libros de viajes, novelas de trasfondo histórico, alguna incluso orientada al público juvenil van dibujando la trayectoria de este escritor. Autor comprometido, se manifiesta especialmente reivindicativo cuando toma como objeto de atención el norte de Marruecos, paisajes y hechos históricos tan vinculados a nuestro país pero que incomprensiblemente parecen tan lejanos. De todas formas fueron  Bevilacqua y Chamorro,  afortunada pareja de ficción creada por Silva, la que lo colocó dentro del panorama literario español, y lo hizo a lo grande  con aquel merecido Nadal para su “Alquimista impaciente”, donde empezamos a engancharnos con las historias de esos dos abnegados y melancólicos guardias civiles. Ahora  el Planeta es justo premio a una nueva aventura de Vila y Chamorro, muy pegada a la actualidad  que nos golpea y donde el asesinato de un viejo compañero del brigada protagonista es el detonante de la acción. R.C.P.
Grandes esperanzas, Charles Dickens, ilustrada por Ángel Mateo Charris. Circulo, 2012
Cuando el año del  aniversario del gran escritor inglés se acerca hacía su final, nos ha parecido oportuno traer a esta sección uno de sus libros, pero en esta ocasión no para recomendarles que lean –que también- las peripecias de su protagonista Philip Pirrip sino para que admiren la magnifica edición que Circulo/Galaxia Gutenberg ha presentado de la mencionada obra, sobre todo por las ilustraciones del excelente pintor Ángel Mateo Charris. Es curioso que este libro de Dickens, en su primera edición, fuera el único que originalmente fue publicado sin ilustraciones, por lo que las referencias de Charrris eran pocas sobre lo que el autor hubiera deseado. Pero la labor de creación del artista enriquece, más que acompaña, el libro que se convierte en  objeto de deseo. Charris ya ha tenido otras afortunadas incursiones en el campo de la edición ilustrando “En el corazón de las tinieblas”, o la maravillosa portada de un libro de Lorenzo Silva “La estrategia del agua”. R.C.P. 

sábado, 15 de diciembre de 2012

NOTICIAS Y LECTORES


De la cascada de noticias que nos inunda una semana más nuestra mente, “esa mente maravillosa” que diría Punset, selecciona las que finalmente nos provocarán más o menos emociones y dejarán una mayor o menor huella en nuestra memoria. Es paradójico que se hable continuamente, sobre todo en los últimos tiempos, de la desafección por la lectura,  pero ¿de qué lecturas hablamos? Sí, es cierto que para sobrevivir en esta jungla del asfalto  -ahora me ha entrado la vena cinematográfica- necesitamos información puntual, esa que nos llega a través de la prensa convencional o digital, pero no lo es menos  que esa misma información  en muchas ocasiones nos conduce  a una más y pausada lectura sobre temas apenas señalados por la información diaria. Volviendo a estos últimos días han sido ellos especialmente ricos en noticias de cierto calado, unas relacionadas con la marcha definitiva de personajes que ocupan nuestro imaginario sentimental como Tony Leblanc, pero también otras que nos sumen en la  expectación o la inquietud, según se mire, como la del próximo anuncio por parte de la NASA de unas supuesta noticia extraída de la información que envía el Curiosity, que “probablemente, cambiará el curso de la historia”. Noticias culturales de importancia para una ciudad como Jerez, no sobrada de buenas noticias, como la reapertura del Museo Arqueológico o a nivel nacional las elecciones catalanas que seguramente abrirán un antes y un después  en la todavía corta historia del llamado Estado de las autonomías. Estas noticias pasarán como relampagueantes flashes ante muchos lectores, pero otros muchos saltarán de las gruesas cabeceras a la letra pequeña y no pocos desde ahí sentirán curiosidad por indagar algo más de esta u otra noticia que les trajo la semana. El otro día leía una breve información sobre esos lectores, apenas recogidos en las estadísticas, cuyas lecturas vienen determinadas por la información diaria. Lectores impulsivos, poco constantes, anárquicos y  que no se mantienen al tanto de las novedades editoriales, de lo nuevo de Javier Marías, Philip Roth o Pérez Reverte (que por cierto ya está haciendo su particular “agosto” con su nueva novela),   pero al fin y al cabo lectores. Lectores que ahora quizás estén leyendo la biografía de Leblanc, que es tanto como la historia del cine español contemporáneo, lectores que en alguna librería pregunten por los orígenes del Museo de Jerez y quizás por alguna historia de la ciudad. En fin, lectores que ahora mismo busquen lecturas sobre el mal llamado planeta rojo, y así prepararse para esa noticia “que cambiará el curso de la historia”. ¿Por qué será que este último titular me suena?  (Imagen: La mesa de Lectura. Carlos Quintana) RAMÓN CLAVIJO PROVENCIO

LOS MEJORES


“Solo los mejores se casan”, más o menos literalmente, vino a decir una exuberante y sofisticada joven en una película que estaba viendo al ladito mismo de mi mujer. De inmediato, en mi mirada observó ella la satisfacción que aquella frase me había producido viniendo además de quién venía; pero de la misma manera y sin darme apenas tiempo para el regodeo, me espetó, con los ojos inyectados en ese desprecio con que solo las mujeres miran con todo su cariño a los maridos, “¿No te habrás dado por aludido? Y en cualquier caso, es solo una película, pura ficción.” Para terminar apuntillando: “Mentira”. Como pueden comprobar, el matrimonio está lleno de momentos conmovedores. Ficción, mentira… hasta las películas y las novelas que están, como dicen siempre al principio, “basada en hechos reales”, adolecen de una buena dosis de imaginación de guionistas o escritores que llegan a manipular de tal forma la realidad que más que “basada en hechos reales”, debería anteponer el aviso contrario: “cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia”. Cada vez que leo una novela histórica, siento curiosidad por saber cuánto de verdad histórica y cuánto de mentira encierran sus páginas, cuánto es debido a la investigación del autor y cuánto a su imaginación; y hasta en mi obsesión por ello llegué a rastrear la huella de uno de los personajes de la gran ‘Bomarzo’, el duque Pedro Luis Farnesio, a quien he dedicado más de un desvelo. El otro día, sin más lejos, comentaba con un gran lector la sensación de crónica que dejaba la lectura de “La fiesta del chivo”, obra en la que se mezclan, como en ‘Bomarzo’, personajes ficticios e históricos, pero ¿en qué proporción? Esperemos que Vargas Llosa algún día nos lo aclare, porque como novela –excelente por cierto-, no crónica, se incluye en la ya prolífica obra del escritor hispano-peruano. Cuando se sosegaron los ánimos, se me ocurrió murmurar: “quizá la muchacha quiso decir en vez de los “mejores” los “valientes”. Provocador que es uno. José López Romero.


viernes, 7 de diciembre de 2012

EL ANTICRISTO


Como ya hiciera con los opúsculos ‘A los jóvenes’ y ‘Exhortación a un hijo espiritual’, obras de Basilio de Cesarea, Francisco Antonio García Romero acaba de publicar, en la misma colección Biblioteca de Patrística (editorial Ciudad Nueva), una edición de la obra de Hipólito ‘El anticristo’. La misma calidad y el mismo rigor en el tratamiento del texto y en el estudio previo en torno a la figura e identidad de este Hipólito (de origen oriental que fue obispo, aunque se desconoce aún de qué lugar), así como en el análisis de las claves de esta obra cuyo interés radica en el mito bíblico del anticristo, son virtudes o valores que nos presenta este nuevo trabajo de edición e investigación de Francisco Antonio, cuya solvencia en el manejo de estos textos está más que demostrada. Dos trabajos ya publicados en la misma colección con el denominador común del rigor filológico y, sin embargo, tan distintos en la temática que nos plantean. Las luces que iluminan los bellos y prácticos consejos de Basilio de Cesarea, contrastan con la oscuridad que envuelve la imagen del “Antimesías”, del “abominable desolador” o también llamado “abominación de la desolación”. “El Anticristo personifica en el cristianismo a esa figura antagonista de la divinidad, que aparece de diferentes maneras en diversas culturas y épocas distintas, aunque especialmente en el mundo judío”, nos dice Francisco Antonio antes de señalar las distintas formas de representación de esta figura, que tiene su base textual en diversos pasajes de la Biblia, sobre todo en el Antiguo Testamento y en el ‘Apocalipsis’, y en menor medida en el Nuevo Testamento, pero que vuelve a aparecer con fuerza en los textos cristianos a partir de la segunda mitad del siglo II. Todas estas referencias se encuentran en la edición, ya sea en la introducción, ya en el propio texto de Hipólito, quien en su obra repasa las fuentes bíblicas que anuncian la venida del anticristo. Una figura que tendrá a finales del siglo XIX su versión filosófica tan conocida como polémica, a cargo del gran Friedrich Nietzsche, que veía en el propio cristianismo y en la Iglesia a los verdaderos anticristos. Después de la adjudicación o identificación del emperador Nerón con tal figura, de lo que se hicieron eco Tácito y Suetonio, a lo largo de épocas, civilizaciones y religiones todos hemos tenido y seguimos teniendo nuestros anticristos, ya sean generales, oficiales o particulares. Una vuelta en este sentido por Internet nos resultará muy aleccionadora no solo por las imágenes que representan al anticristo, sino por la diversidad de personajes que se han tomado como representación del “abominable desolador”, según creencias y, sobre todo, posiciones o criterios políticos. Y yo en esto tengo también mis anticristos, pero hoy me los callo. ‘El Anticristo’ de Hipólito, con introducción, traducción y notas de Francisco Antonio García Romero, se presentará el día 13, las 19’00 en la Biblioteca Municipal Central. José López Romero.

CABALLERO DE JEREZ


A pesar de que nada más concedérsele el Premio Cervantes a José Manuel Caballero Bonald todos los medios de comunicación se aprestaron a sacar reportajes y monográficos sobre su vida y su obra (ver Diario de Jerez, del pasado 30 de noviembre), en esta página dedicada a la literatura no queremos ser menos y así dedicarle nuestro modesto homenaje a quien con su nombre ha limpiado un poco la imagen de nuestra ciudad, que tanta falta le hacía. Más de un escritor amigo o investigador ha visto en la concesión del premio no solo un reconocimiento a la obra literaria de Caballero Bonald, sino también, aunque en una mínima proporción, un acto de desagravio por aquel lamentable y desagradable incidente de la Academia, institución que nunca debió permitirse el lujo de prescindir de un escritor que, si por algo se caracteriza, es por el cuidado hasta la obsesión por el lenguaje, por la palabra precisa y poética, rasgo que se observa tanto en la poesía como en la narrativa. Y nada mejor que dedicar este pequeño homenaje a acercar al lector su obra. En las dos reseñas incluidas en esta página, se recogen una excelente muestra de su poesía con la antología ‘Summa Vitae’ y la novela ‘Dos días de setiembre’, ejemplos modélicos de su labor literaria, a la que habría que añadir sus trabajos como estudioso del flamenco, que siguen siendo referencia obligada para los investigadores. Pero en estas breves notas queremos destacar, por un lado, de la amplia bibliografía que se ha dedicado a su obra, el trabajo ‘El universo narrativo de Caballero Bonald’ de Juan José Yborra Aznar (Diputación de Cádiz, 1998) y el cuaderno monográfico que le dedicó la revista ‘Trivium’ en su nº 9 de 1997; y por otro, la labor que desde sus inicios está haciendo la Fundación Caballero Bonald en pro de la difusión de la obra de nuestro Premio Cervantes. Porque en esto de la literatura ya se sabe que no es suficiente ser bueno, muy bueno en el caso de C.B., sino también hay que darse a conocer. José López Romero.