LECTORES SIN REMEDIO

Este blog tiene su origen en la página semanal de libros de "Diario de Jerez", "lectores sin remedio", que llevamos escribiendo desde el año 2007. Aunque el blog no es necesariamente una copia de la mencionada página, en él se podrán leer artículos que aparecen en ella. Pero el blog, por supuesto, pretende ser algo más... Los responsables son los dos lectores sin remedio, de los que facilitamos la siguiente información: Ramón Clavijo es Licenciado en Historia por la Universidad de Sevilla y es actualmente Técnico Superior Bibliotecario del Ayto. de Jerez de la Frontera. Está especializado en fondos bibliográficos patrimoniales. José López Romero es Doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Sevilla y actualmente es Catedrático de Lengua y Literatura en el I.E.S. Padre Luis Coloma de Jerez de la Frontera. Especializado en la literatura dialógica del s. XVI y en la novela del s. XIX.

viernes, 29 de septiembre de 2017

NOSTALGIA

A veces es inevitable volver la vista atrás, aunque ello sea a riesgo de vernos inundados de nostalgia. No me gusta demasiado esa sensación por su poder adormecedor y paralizante, y que nos deja indefensos cuando nos asalta. No hace mucho me entretenía revisando libros depositados en una vieja librería y que tenía desde hacía mucho tiempo olvidados. Entre ellos captó especialmente mi atención ‘El hijo del Cielo. Crónicas de los días soberanos’ de Víctor Segalen. No es que los avatares del penúltimo emperador de China, Kuang-Siu, que es de lo que trata el mencionado libro me interesaran sobremanera y ahora, con aquel reencuentro, me volvieran los gratos recuerdos de su ya lejana lectura. No, nada de eso, pero en cambio tras aquella edición (Seix Barral, 1983) sí que se agazapaban unos recuerdos que rápidamente me asaltaron, personalizándose en la figura de D. Antonio Olmedo que fue el que me lo regaló hacía ya algunos años. Olmedo, gran bibliófilo, poseedor por entonces de una más que notable biblioteca tanto por su número como por las piezas conservadas en ella, formaba parte de un pequeño pero selecto grupo de relevantes personajes de la cultura local que periódicamente me visitaban en mi despacho de la Biblioteca Municipal, bien para solicitarme información de los fondos allí depositados, y que por uno u otro motivo necesitaban, bien para  investigaciones  en curso o por el ansia de ilustración permanente que en todos alentaba.  Junto a Olmedo, Eduardo Pereiras, gran fotógrafo e incansable investigador de la historia de la fotografía local y Juan de la Plata, referencia imprescindible  en el mundo del flamenco, son los que más huella dejaron en mí y durante años me enriquecieron con cada una de sus visitas. Grandes conversadores a través de sus conocimientos y experiencias me permitieron entrar en un mundo ya desaparecido por entonces, un Jerez del que ellos fueron protagonistas desde distintos ámbitos de la cultura. Entrañables personajes que espero el tiempo no borre su huella en la ciudad, pero sobre todo añorados amigos que en un fogonazo de nostalgia me volvieron a visitar. RAMÓN CLAVIJO PROVENCIO 

domingo, 10 de septiembre de 2017

LECTURAS DE VERANO V

El arte de la distorsión

Juan Gabriel Vásquez. Alfaguara, 2009

Hace unas semanas fue ‘El arte de la novela’ de Milan Kundera, y hoy traemos a esta sección ‘El arte de la distorsión’ de J.G. Vásquez: una colección de textos que, al igual que el libro de Kundera, el escritor colombiano ha reunido en los que reflexiona sobre obras y autores; reflexiones siempre interesantes y muy aleccionadoras cuando se trata de un escritor, Vásquez, tan lúcido en muchas de sus apreciaciones. Desde su visión de ‘Cien años de soledad’, pasando por ‘El corazón en las tinieblas’ de Joseph Conrad y por los diarios de Julio Ramón Ribeyro (magníficos), hasta llegar al libro ‘Hiroshima’ de Hersey que tradujo, Vásquez nos ofrece una serie de trabajos que van de la crítica literaria, a los datos biográficos de autores, para terminar en la denuncia de una bomba atómica que pudo perfectamente evitarse. Vásquez sigue sin defraudarnos. J.L.R.

El turista perpetuo

Harkaitz Cano. Seix Barral, 2017

Evocador  título este , y tanto más en las fechas que nos encontramos, pues nos lleva a desear más si cabe la huida de la  cotidianeidad y escapar en busca de destinos soñados o, al menos, paisajes y rostros que nos alejen del gris y estresante que nos rodea todos los días. Es el autor de esta colección de relatos un ejemplo más de esa nueva generación de narradores procedentes del País Vasco, y que no desdeña transitar por este género del relato corto  en el que ya antes Kirmen Uribe había marcado el camino como uno de sus más significados representantes. No le va a la zaga Harkaitz, lo que podemos comprobar en esta corta pero imprescindible colección de historias, donde los paisajes costeros y evocadores de esa vía de escape de la que hablábamos antes, están muy presentes en una  cuidada y fluida prosa trufada de  guiños cinematográficos y homenajes a otros relatos de  grandes escritores. R.C.P.  

domingo, 27 de agosto de 2017

LECTURAS DE VERANO IV

Historia de los libros perdidos

Giorgio Van Straten. Pasado & Presente, 2016

Dentro de la historia general del libro -por cierto un relato que cada vez atrae a un mayor número de lectores, fuera del ámbito especializado- siempre ha ejercido una especial atracción esa otra crónica que trata de desvelarnos de qué trataban y quiénes fueron sus autores, esos libros de los que hemos oído hablar pero, por circunstancias diversas, no han llegado a conservarse. Son pocos los autores que se hayan atrevido a hurgar en esta particular historia, donde muchas veces la rumorología trata de suplantar la realidad histórica documentalmente demostrada.  Stuart Kelly ya lo intentó en  ‘La biblioteca de los libros perdidos’ (Paidos, 2007), y pese a la amenidad del libro, quizás pecaba de centrarse excesivamente en el mundo anglosajón. No peca de este error Van Straten, que amplía el espectro temporal y geográfico de su estudio, sin perder amenidad. R.C.P.

Tokio blues (Norwegian Wood)

Haruki Murakami. Maxi Tusquets, 2007.

Aunque la obra de este escritor japonés ya comenzaba su consolidación, fue esta novela, publicada en 1987, la que le confirió definitivamente fama internacional, hasta el punto de convertirse en escritor de culto para muchos jóvenes. Porque de la juventud y sus inquietudes, sus problemas, sus sentimientos, sobre todo sentimientos trata esta novela. Al escuchar la canción de Los Beatles el narrador, Watanabe, ya maduro, va recordando aquella adolescencia-juventud en el Tokio de finales de los años sesenta. Y entre los recuerdos, en especial las relaciones con tres mujeres: Naoko, la novia de Kizuki, su mejor amigo que se suicida a los diecisiete años; Midori, compañera de universidad, con la que mantendrá una íntima relación; y Reiko, compañera de la casa de salud de Naoko. Una visión a veces descarnada de una juventud perdida, a ratos intimista y acogedora. Buena lectura. J.L.R.  

martes, 8 de agosto de 2017

LECTURAS DE VERANO III

El malentendido

Irène Némirovsky. Salamandra, 2013

Irène Némirovsky (Kiev, 1903 – campo de concentración de Auschwitz, 1942) fue una precoz escritora, cuya primera novela es precisamente ‘El malentendido’, publicada en 1926 en una revista y cuatro años más tarde editada en volumen. Quizá más célebre por su narración ‘Suite francesa’ novela póstuma, no editada hasta 2004 y llevada al cine con gran éxito. En ‘El malentendido’ Némirovsky desarrolla la historia de un adulterio, el cometido por Denise, esposa de Jessaint, y por Ives Harteloup, su antiguo amigo. El encuentro de los tres personajes en Hendaya, mientras pasan unos días de veraneo, y la ausencia del marido por negocios, propician unas relaciones amorosas siempre complicadas. Una prosa que no deja de sorprendernos por su elegancia, su excelente ritmo habida cuenta de la edad de la autora cuando escribió esta novela. Seguiremos leyendo a Némirovsky. J.L.R. 

El monarca de las sombras

Javier Cercas.  Random House, 2017


Ha pasado algunos meses en el estante este libro, aguardando paciente la lectura tranquila, sosegada que merecía. No es Cercas un autor prolífico y de ahí el interés que despierta cada nueva historia que nos presenta, y es que no hay en el panorama literario nacional un escritor que utilice con tal maestría los recursos literarios, para desvelarnos historias olvidadas por el paso del tiempo, pero que se tornan trascendentes en el devenir de la historia más reciente de este país. Ahora el foco de atención lo fija en desentrañar el pasado de un “héroe” familiar, un tío abuelo que muere en los primeros meses de la Guerra Civil,  en la Batalla del Ebro. El libro sigue ese esquema que tan magistralmente domina Cercas, el de un relato en presente que no es otro que el de la misma investigación que realiza sobre el pasado del protagonista, y otro en el que se  revive al personaje con un salto en el tiempo posibilitado por la investigación. R.C.P.  

viernes, 28 de julio de 2017

LECTURAS DE VERANO II

Tres días y una vida

Pierre Lemaitre. Salamandra, 2016


Después de ‘Nos vemos allá arriba, podemos hablar del fenómeno Lemaitre. Aquel excelente libro, premio Goncourt de 2015, hizo visible en nuestro país al escritor galo, provocando la reedición de numerosos libros - unos inéditos en castellano otros que habían pasado sin pena ni gloria- que al hilo del título anteriormente mencionado, lograron elevadas cuotas de ventas. Ahora Lemaitre vuelve a cautivarnos con otro libro que sin estar a la altura de ‘Nos vemos allá arriba’, está más cerca de él que el resto de su obra. Algunos lo han calificado como novela negra, y nada más lejos de la realidad. Aquí, salvo la existencia de un crimen inesperado, no hay nada que nos haga pensar en ello. Eso sí, hay un excepcional retrato de los personajes que desfilan por esta novela, especialmente el de su protagonista al que Lemaitre nos lo retrata en tres periodos de su vida. Y sobre todo el lector se topará con un final inesperado y a tono con tan brillante relato. R.C.P.

Cine Soledad

Francisco González Ledesma. Ediciones don Balón, 1993.


‘Cine Soledad’ es de esas novelas que a medida que vas leyendo más nos recuerdan las inigualables películas en blanco y negro que Hollywood produjo en los años 50, en las que se mezclaba una trama detectivesca con los bajos fondos de un deporte tan denigrado por muchos, como admirado y seguido por pocos, como es el boxeo; películas como ‘Más dura será la caída’ o ‘El ídolo de barro’. Un frustrado escritor, Paco Mayoral, termina para mal ganarse la vida haciendo reportajes para una revista deportiva catalana. Para uno de esos reportajes asiste a una velada clandestina de boxeo en la que los púgiles son niños y, por desgracia, es testigo de la muerte de  “Chico” Valverde, un niño deficiente. Su investigación le lleva a Gaby Miranda, un boxeador que llegó a ser olímpico y ahora intenta desesperadamente recuperar su prestigio. Una novela dura, como el boxeo. J.L.R. 

martes, 18 de julio de 2017

LECTURAS DE VERANO I

Francamente, Frank

Richard Ford. Anagrama, 2015.


Volvemos a reencontrarnos con Frank Bascombe, el icónico personaje creado por Richard Ford, un encuentro que no podemos dejar de calificar como afortunado. Es cierto que el  Frank, con el que aquí volvemos a toparnos es un hombre en la etapa final de su vida, más melancólico y hasta cierto punto desencantado de la misma, pero que no pierde su ironía, humor y lucidez que tanto nos hicieron disfrutar en anteriores novelas de este autor. Al hilo de la devastación que ha dejado el huracán Sandy, Ford nos deja cuatro historias independientes pero todas bajo la influencia directa o indirecta, de esta catástrofe natural. En estas historias Frank Bascombe se reencontrara con viejos amigos, que aparecen ahora tras años de silencio, antiguas esposas,  desconocidos que le cuentan historias ignoradas y terribles. Historias donde Ford nos deslumbra por su lucidez en analizarla realidad que cotidianamente nos rodea y condiciona nuestras vidas. R.C.P.


El regreso de Titmuss

John Mortimer. Libros del Asteroide, 2014


Esta segunda entrega de la trilogía es tan buena como la primera, ‘Un paraíso inalcanzable’, que no es poco mérito porque ya se sabe: segundas partes… John Mortimer, polifacético escritor que ha obtenido grandes éxitos como guionista para la televisión, vuelve aquí sobre su protagonista, Leslie Titmuss, en la cima de toda su buena fortuna, es decir, ya convertido en ministro de Territorio, Urbanismo y Fomento, el que fuera en su juventud chico que cuidaba del jardín de los Simcox y meritorio aspirante a un cargo político en el partido conservador inglés que ya ha conseguido. Su segundo matrimonio con Jenny Sidonia y un problema urbanístico nos hacen profundizar en la psicología del siempre escandaloso Titmuss, así como en las vidas de los habitantes de Rapstone Fanner, con ese acerado humor y fina ironía de Mortimer. Una novela para divertirse. J.L.R.


viernes, 30 de junio de 2017

LIBROS EN LA COSTA

La llegada del verano –dicen-  favorece  la lectura, lo cierto es que ya sea por disponer de mayor tiempo libre o cualquier otro aspecto que ahora se me escapa,  el estío parece una estación propicia para ello. En el verano nos topamos en el paisaje cotidiano con lectores, una especie que parece desaparecer –al menos visualmente- de los espacios públicos el resto del año y ahora  –como si fueren aves migratorias que llegan   de latitudes lejanas-  y ahora tengo la sensación de que lo copan todo. Hace algunos años a nadie le hubiera llamado la atención ver  un lector absorto en su libro en el banco de un parque o tranquilamente disfrutando de una historia apasionante, mientras tomaba pequeños sorbos de su café en una terraza. De hecho algunos admirados fotógrafos nos han legado sus paisajes de la lectura a lo largo del siglo XX,  en libros apasionados, hoy de culto como  ‘El íntimo placer de leer’ de André Kertész, y donde lo que entonces era pura cotidianeidad hoy se nos muestra envuelto por una pátina de misterio. Pero como les decía más arriba, el verano parece  –no sé si ficticiamente- resistirse a borrar la imagen del lector y la lectura del paisaje cotidiano. Y de todos los escenarios el más querido por estos lectores, cómo no, es el litoral. Los lectores compiten aquí con bañistas, surferos, paseantes de orilla o practicantes de deportes náuticos. Incluso alguno de estos lectores estivales  me han regalado  escenas verdaderamente curiosas, como cuando un temporal de levante me hacía abandonar la playa de La Fontanilla hace un par de veranos. Allí, caminando con dificultad sobre las pequeñas dunas que formaba con la arena el viento, luchando con la que en suspensión hacía peligrar la integridad de cualquiera que fuera desprovisto de unas buenas gafas de sol,  pude contemplar a aquella lectora impertérrita, por supuesto protegida con  unas enormes gafas, y que  tirada sobre la toalla, leía ajena al levante a Theisiger. Otro de los aspectos relacionados con esa “vuelta” de los lectores a la visibilidad en verano, que me intriga es el qué leen. Como todos sabemos la llegada del lector estival provoca esa epidemia de recomendaciones, que editoriales, críticos, blogueros y otras especies, tratan de orientarlos hacia este o aquel libro. A pocos, sin embargo, he visto leyendo – en esta otra faceta mía  de “voyeur de la lectura”-  libros recogidos en algunas de esas listas. Daría para otro artículo la lista de libros que he ido relacionando, en esta “caza” de las lecturas del lector estival. Y les confieso una cosa: muchas veces han sido ellos, cuando tumbados sobre la arena, o bajo la toldera de una terraza frente al litoral, los que sin saberlo me han recomendado un libro inolvidable. El último: ‘Helena o el mar del verano’ (Julián Ayesa. Acantilado, 2017). RAMÓN CLAVIJO PROVENCIO  

SENTIDO COMÚN

“Un hombre no difiere mucho de una mula o un caballo, salvo que el caballo o la mula tienen algo más de sentido común”, leo en ‘Mientras agonizo’, una de las novelas más emblemáticas de William Faulkner, maestro de maestros, como así lo confiesa el mismísimo Vargas Llosa. Me quedé con la frase por esas otras que relacionan a mulas o burros con hombres, o las que aluden a ese sentido común tan extraño al ser humano y, sin embargo, tan insistentemente demandado en los últimos tiempos por algunos políticos. Quizá el mérito o el ingenio de la frase del gran escritor estadounidense, sea haber compendiado en ella todos esos proverbios o refranes que están en la mente de todos y destacar, como en aquellos, la imagen peyorativa que se tiene del género humano. Concepto en el que también insistía el filósofo galés Bertrand Russell: “Me han dicho que el hombre es un animal racional. En todos estos años, no he encontrado una sola prueba de que eso sea cierto”. Cuando esto escribía Russell acababa de cumplir 90 años, es decir, en 1962, y fue en 1930 cuando Faulkner publica por primera vez ‘Mientras agonizo’; ni veinte años habían pasado aún entre el final de las dos grandes guerras mundiales en uno y otro caso (12 en el caso del novelista; 17 en el caso del filósofo). Seguramente en la memoria de estos dos enormes intelectuales frescos permanecerían los recuerdos de esas dos terribles contiendas, ejemplos universales del escaso o nulo sentido común de los seres humanos. Leer a George Steiner –autor con el que doy, desde hace algunos años, por iniciado mi verano de lecturas- o releer textos de Zweig, o los poemas de Erri de Luca, es un ejercicio que debemos hacer con cierta periodicidad para intentar recobrar la confianza en nosotros mismos, porque son intelectuales con sentido común; ese sentido que confiamos en que tengan los  gobernantes, y también los gobernados, aunque en más de una ocasión, desalentados, nos invada el pesimismo y hagamos nuestras las frases de Faulkner y de Russell. José López Romero.