viernes, 23 de noviembre de 2018

CABALLOS DE PAPEL


Cuando te llevan por primera vez a ver “Cómo bailan los caballos andaluces”, ya no lo olvidas nunca. Si además no llegas a la decena de años, la emoción tarda semanas en evaporarse. En aquellos tiempos no se ejecutaba en la Real Escuela sino en los terrenos de la “feria del ganado”, en el González Hontoria. Pero la brillantez de la exhibición y la entrega del público eran exactamente las mismas. La afición por el caballo en Jerez es una de las marcas que identifican la ciudad. La costumbre viene de antiguo. En 1738 el noble que ostentaba los señoríos del Alcázar y de la Torre de Melgarejo, Bruno José de Morla, concibió un curioso libro, impreso en El Puerto de Santa María: “Vueltas de escaramuza, de gala, a la  gineta … practicadas en la plaza de Xerez de la Frontera ...” Con apenas cien páginas, más de la mitad son grabados, como el que reproducimos, que detallan los movimientos precisos para una correcta ejecución de los juegos ecuestres celebrados en la céntrica plaza del Arenal, donde ya se enfrentaban las familias aristocráticas desde el siglo XV. Esta rareza bibliográfica, que solo encontramos catalogada en cuatro bibliotecas españolas (en las provinciales de Toledo y Ávila, la universitaria de Oviedo y la Nacional), es una de las piezas que se muestran en “Caballos de papel”, que hasta el mes de marzo ocupa la galería de exposiciones de la Biblioteca Municipal. Pero no es la única. De la casa madrileña de Rivadeneyra están las “Obras completas de Flaxman”, grabadas al contorno por Joaquín Pi y Margall en 1826, como homenaje al escultor e ilustrador inglés, fallecido ese mismo año. Son dos tomos encuadernados en un volumen con pasajes de “La Ilíada”, “La Odisea” o “La Divina Comedia”, prodigándose en la recreación de motivos ecuestres. En otra vitrina destaca el “Jardín de Albeyteria”, un tratado de clínica veterinaria caballar impreso por la viuda de Ibarra en 1792 y enriquecido con excelentes grabados calcográficos en láminas desplegables de gran tamaño. Un libro por cierto también muy difícil de encontrar. Un “Quijote”, de la misma Casa, de 1787; un tratado de legislación sobre el caballo de Martres y Chavarry de 1826; la “Colección de marcas o hierros del ganado caballar” del Consejo Provincial de Agricultura de Sevilla de 1885 ; o una magnífica “Antología del caballo árabe en España” de 2007, son otros tantos de los ejemplos que podemos admirar en la Muestra. Pero en esta ocasión, los libros no están solos. Mediante las técnicas de la cartonflexia y la papiroflexia, el jerezano Carlos Hermoso ha destacado el protagonismo del caballo en la historia y la literatura universales. El Cid Campeador a lomos de Babieca, don Quijote y Sancho con los ojos vendados “volando” sobre Clavileño, un impresionante Caballo de Troya con guerreros en su interior, una cuadra de La Cartuja jerezana, o un guiño a la fuente de los “caballitos de colores” del Paseo de La Rosaleda, son algunas de las escenas que el artista ha recreado  para que la visita a Caballos de Papel se convierta en un auténtico placer. NATALIO BENITEZ RAGEL 

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