Hace unos días recibía una invitación por parte de un conocido restaurante italiano, para degustar un menú homenaje a la gran escritora norteamericana, aunque veneciana de corazón, Donna León, creadora del comisario Brunetti, gran amante de la cocina. No hacía mucho el mismo restaurante había iniciado tan atractiva propuesta con un homenaje en Madrid a Camilleri, por lo que deduzco que la iniciativa tendrá aún más recorrido en el tiempo. Pero les comento esto porque me parece relevante que ideas como la anteriormente mencionada, ponga en un primer plano para el público en general, la relevancia que la gastronomía tiene dentro del universo de la novela policiaca o negra, si prefieren este último término. Y ya que estamos en ello cómo no mencionar al gran cocinero y escritor Xabier Gutiérrez, al que se le atribuye haber inaugurado en nuestro país eso que alguno ha denominado “gastronomic noir”, con una tetralogía, “Los aromas del crimen”, de las que hasta ahora se han publicado los libros ‘El aroma del crimen’, ‘El bouquet del miedo’ y ‘Sabor Crítico’, todas protagonizadas por el subcomisario de la ertzaintza Vicente Parra. No, la novela policiaca o negra, como quieran, no está, que también, impregnada solo de los aromas del tabaco, el café, o el bourbon sino por el de la variada gastronomía en la que sus personajes nos introducen a los lectores. La verdad es que no podemos imaginarnos las novelas de Maigret sin sus rondas por incontables bares o restaurantes de París o a nuestro Pepe Carvalho sin sus devaneos con la gastronomía catalana, y así podríamos seguir con una lista tan larga como apetecible. Pero como sería imposible en estas breves líneas, seamos realistas, abarcar en su totalidad esa faceta gastronómica de este afortunado género literario, nos despediremos con el detective Nero Wolfe creación de Rex Stout, quien en el libro “Demasiados cocineros” nos deja un ejemplo sublime de esa íntima relación entre la novela negra y la gastronomía. Ramón Clavijo Provencio
Una biblioteca es lo más parecido a un laberinto, un laberinto lleno de libros, de mundos por descubrir.En homenaje a las bibliotecas y a la lectura , preside la cabecera de este blog un dibujo del pintor jerezano Carlos Crespo Lainez: "Noche de lectura".
LECTORES SIN REMEDIO
viernes, 1 de octubre de 2021
lunes, 16 de agosto de 2021
LECTURAS PARA VERANO III
Cuando Lázaro anduvo
Fernando
Royuela. Alfaguara, 2012.
Después de una gris vida laboral como empleado de banca, Lázaro sufre un ERE que lo lleva de cabeza a la prejubilación (hasta aquí la historia del protagonista por desgracia no dista mucho de la de miles de españoles). Y cuando “disfruta” de su obligado retiro, un derrame cerebral lo lleva a urgencias, cuyos médicos le certifican la muerte. Al ser conducido a la morgue, de forma inexplicable resucita y les pide a los camilleros un cigarrillo. Devuelto a este mundo, la vida de Lázaro da un vuelco total en el que más que protagonista de su destino, termina por convertirse en espectador de una serie de acontecimientos a los que asiste a veces aburrido y cansado, y otras divertido. Fernando Royuela con un estilo en la mejor tradición irónica de nuestra literatura, nos va describiendo y criticando una sociedad que no sabe qué hacer con una inoportuna resurrección. Magnífica. J.L.R.
Cuentos
completos. (2º volumen, 1909/1937)
Edith Wharton. Páginas de Espuma, 2019
Los escritos viajeros de esta norteamericana, ‘En Marruecos’, ‘Viaje por Francia en cuatro ruedas’ o sus ‘Travesías por España, Francia, Italia y el Mediterráneo’, me proporcionaron en el pasado momentos de emoción y admiración. Wharton día tras día vencía, sin duda, los convencionalismos de la sociedad del momento. Gana el premio Pulitzer y fue la primera reportera de guerra. Pero aparte de sus excelentes libros de viajes o el alabado y conocido ‘La edad de la inocencia’, a Edith Warton podemos incluirla entre esos pocos escritores maestros de un género tan difícil como el del relato breve. En este segundo volumen (el primero ya fue comentado en esta sección) comprende el periodo 1909/1937. Una acertada selección, tanto en su temática como en la altura literaria de los mismos. R.C.P.
domingo, 8 de agosto de 2021
EL ECO LEJANO DE LOS LIBROS QUE NUNCA EXISTIERON
lunes, 2 de agosto de 2021
LECTURAS PARA VERANO II
Olga
Bernhard Schlink. Anagrama, 2019
No descubrimos nada si afirmamos
que Schlink es uno de los mejores escritores alemanes contemporáneos. Su espléndida ‘El lector’
quizás sea el ejemplo más recurrido para ratificar lo que decimos. Pero a la
vez que esta novela, luego llevada al cine en una gran versión, tiene otras de
menos repercusión popular pero que como ‘Mujer bajando una escalera’ sigue
mostrándonos el enorme talento de este escritor para profundizar en los
sentimientos y a la vez hurgar en el pasado más incomodo de la historia
europea. En ‘Olga’ la novela trascurre bajo tres perspectivas, que lejos de
estorbar la lectura, se enriquecen unas a otras para culminar en un emocionante
final. Un narrador en tercera persona, un estudiante de los años cincuenta y
unas cartas serán el hilo conductor de una historia en pos de la intensa y
trágica vida de una mujer. R.C.P.
Magnetizado
Carlos Busqued. Anagrama, 2018.
El pasado 29 de marzo encontraban muerto en su casa a Carlos Busqued. Contaba 50 años de edad. Había nacido en Roque Sáenz Peña, provincia de Chaco (Argentina) en 1970 y vivía desde hacía años en Buenos Aires. La editorial Anagrama ya le había publicado varias novelas, entre las que destacan ‘Bajo este sol tremendo’ y la que aquí reseño ‘Magnetizado’. Con ecos de ‘A sangre fría’ de Truman Capote, Busqued va desentrañando a lo largo de esta novela o crónica o serie de entrevistas la personalidad de Ricardo Melogno, quien sin justificación o motivo alguno mató en septiembre de 1982 a cuatro taxistas con el mismo “modus operandi”: un disparo en la cabeza desde el asiento de atrás del propio taxi. Busqued recoge en su narración todo tipo de materiales, entre los que destaca la serie de entrevistas que le hizo al mismo Melogno en la cárcel. El relato del asesino y su paso por las cárceles y los manicomios es realmente estremecedor. Muy recomendable. J.L.R.
viernes, 16 de julio de 2021
LECTURAS PARA VERANO I
Romanticismo
Manuel
Longares. Cátedra, 2008.
Ya
lo he dicho en varias ocasiones: uno a veces llega a ciertos, a muchos libros
un poco tarde, pero bendito el momento en que se llega. Y esto me ha pasado con
esta monumental novela de M. Longares que ya puede considerarse con todo
merecimiento una de las obras maestras de nuestro siglo, aunque solo hayan
transcurrido dos décadas de este. Con una prosa brillante, apabullante, que
deja extasiado al lector, y por momentos anonadado, Longares nos relata la
historia del “cogollito”: la vida de la alta burguesía madrileña (barrio de
Salamanca) desde los días anteriores a la muerte de Franco hasta los finales
del siglo XX, con la victoria socialista (¡qué ha sido de aquel partido!) en
1982. La inquietud, el desasosiego de una clase adinerada y ociosa ante un
futuro incierto y cómo va evolucionando a través del tiempo y los cambios que
se producen en la generación posterior, son los temas tratados con la maestría
narrativa y deslumbrante de Longares. Imprescindible. J.L.R.
El campeón ha vuelto
J.R.
Moehringer. Duomo, 2016
Es
este un libro que en nuestro país fue descubierto tardíamente, tras el éxito
que su autor cosechó con dos libros posteriores ‘Open’ (2014) y el espléndido ‘El
bar de las grandes esperanzas’ (2015). Y sin embargo esta novela corta que gira
en torno a la búsqueda por parte del propio autor, en sus inicios como
periodista, de un boxeador que tuvo un cierto éxito en la década de los 50 del
pasado siglo, contaba con muchos atractivos para ser editada en castellano en
el ya lejano 1997, fecha de edición en los Estados Unidos. Uno de ellos, haber
sido finalista del premio Pulitzer de ese año. Sin embargo, hubo que esperar a
2016 para introducirnos en la más que apasionante historia de Bob Satterfield y
cuya pista parece perderse en un vagabundo que deambula por las calles de Los
Ángeles y se hace llamar “Campeón”. R.C.P.
domingo, 4 de julio de 2021
CABALLERO BONALD
Pasado ya un tiempo prudencial, el que dista del dolor a la aceptación resignada de la pérdida, tiempo en el que los escritores ya reposan en sus obras, a disposición, como siempre lo están, de los lectores, quiero, si me lo permiten, contar mis encuentros con la obra de J.M. Caballero Bonald. No sé si fue antes la lectura de ‘Dos días de setiembre’, en la edición de Argos Vergara (1979) o de ‘Selección natural’ la antología al cuidado del propio Caballero que publicara la editorial Cátedra allá por 1983, mis primeros encuentros, lo cierto es que son dos lecturas a las que les he sacado un buen partido, pues la novela fue la protagonista de una de la sesiones del club de lectura de la biblioteca municipal, y algunos poemas de aquella selección (“Espera”, “Nombre entregado”…) se los leo todos los años a mis alumnos en un intento, siempre desesperado, de que pongan al menos un verso, un poema en sus vidas. Más tarde el buen criterio que ahora falta hizo de ‘Toda la noche oyeron pasar pájaros’ lectura obligatoria de aquel tan recordado C.O.U., y así nuestro alumnado pudo disfrutar, si eso es posible cuando la lectura se impone por decreto, de la prosa de Caballero. Y con una periodicidad que no entendía de plazos fijados, sino de gustos y oportunidades, fui adentrándome en el universo narrativo de Caballero en torno a los paisajes de la baja Andalucía: ‘Ágata, ojo de gato’ (de la que conservo una edición de Bruguera, 1977), ‘Campo de Agramante’ y ‘En la casa del padre’, que también propuse con éxito para otra sesión de mi querido club. Y para entender mejor al escritor y también a su obra dos textos, uno leído y otro en consulta, tengo a mano por si falta me hicieran: ‘La costumbre de vivir’, el segundo volumen de sus memorias, y el estudio que le dedicara a sus novelas José Juan Yborra Aznar titulado ‘El universo narrativo de Caballero Bonald’ (Diputación de Cádiz, 1998), el mismo excelente investigador que publicara en la revista ‘Trivium’ (nº 10, 1998) el artículo “Suma bonaldiana, aproximación a los títulos bibliográficos sobre la obra de creación de José Manuel Caballero Bonald”. Y por supuesto, tan a la misma mano, a tiro de brazo, tomo de vez en cuando de la estantería su ‘Somos el tiempo que nos queda’ y leo algunos poemas, sueltos, los que el azar pone ese día ante mis ojos, y termino siempre por releer aquel “Espera” (“Y tú me dices / que tienes los pechos rendidos de esperarme, que te duelen los ojos de estar siempre vacíos de mi cuerpo, / que has perdido hasta el tacto de tus manos / de palpar esta ausencia por el aire, / que olvidas el tamaño caliente de mi boca…”) y, por supuesto, “Nombre entregado” (“Tú te llamabas tercamente Carmen / y era hermoso decir una a una tus letras, / … Ahora es de noche y tú no tienen nombre, / a nadie pertenecen tu voz, tus adjetivos, / mientras cae la lluvia / mansamente y es más torva la vida / cuando al llamarte sé que ya no tienes nombre…”). Y cuando termino de leer estos versos siempre hago el propósito de leérselos al día siguiente a un grupo de alumnos, para que pongan al menos por un día un poema en sus vidas. Y cuando los leo en clase siempre se produce el milagro: el silencio. José López Romero.
EL AJEDREZ EN LA MEMORIA
No podemos afirmar que nuestro país haya sido, y menos aún sea en la actualidad, un lugar donde el ajedrez haya alcanzado la popularidad que sin duda tiene en otros lugares. Y sin embargo este juego, definido equivocadamente como elitista por algunos, parece siempre haber estado muy presente aunque en un segundo plano en nuestras vidas. En muchos domicilios, muchas veces arrinconado, tenemos un tablero olvidado del que no recordamos cuándo lo adquirimos o para qué. En mi memoria recuerdo en el peregrinaje anual que todos los veranos realizaba mi familia a Los Barrios para pasar el verano, cuando aquella población era aún un pintoresco pueblo y no una ciudad dormitorio de Algeciras, aquel pequeño club de ajedrez en el que aprendí las reglas del juego siendo un adolescente. Luego vendría la adquisición de dos libros que aún conservo: ‘Tratado elemental de ajedrez’ de Ricardo Aguilera, pero sobre todo el ‘Lecciones de ajedrez’ de J.R. Capablanca, el gran maestro cubano, que con una prosa brillante introducía al lector en partidas míticas protagonizadas por grandes maestros, y al que atribuyo mi temporal obsesión por el juego, en el que nunca llegué a destacar. Aquel viejo libro me viene a la memoria tras leer el de muy reciente aparición ‘Cuentos, Jaques y Leyendas’, del profesor Manuel Azuaga, que rescata del olvido una serie de magnéticas historias, protagonizadas por personajes conocidos como Humphrey Bogart, Miguel de Unamuno, Nabokov o Stanley Kubrick entre otros, y donde el ajedrez es la pieza, nunca mejor dicho, principal. El año pasado leí con interés otro libro ‘El peón’ escrito por Paco Cerdá. En él se rescataba una vieja historia protagonizada por nuestro mejor ajedrecista hasta el momento, Arturo Pomar, aquel niño prodigio que al final de su carrera firmó unas tablas con el joven americano Bobby Fischer, en el campeonato mundial de Estocolmo de 1962. En fin, libros sobre un juego tan maravilloso como poco cuidado en este país, y que quizás contribuyan a llamar la atención de algún futuro genio de las tablas, aunque hoy aún ni siquiera conozca el movimiento de las piezas sobre el tablero. Ramón Clavijo Provencio
sábado, 19 de junio de 2021
LECTURAS SOSTENIBLES
En 1987 la ONU define el desarrollo duradero (o sostenible) como aquel “que satisface las necesidades de la presente generación sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades”. En 2015 aprobó la resolución “Transformar el mundo: la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible”, un plan de acción en favor de las personas, el planeta y la prosperidad, fortaleciendo la paz a través de los diecisiete “Objetivos de Desarrollo Sostenible” (ODS). La IFLA (Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecas), había estado trabajando para involucrar a las bibliotecas en los ODS, destacando su papel en el “acceso a la información como un derecho humano básico y como precondición para el ejercicio de los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales que pueden acabar con el ciclo de pobreza y apoyar el desarrollo sostenible”. La Fundación MUSOL (Municipalismo y Solidaridad), nos obsequió en 2018 con el documento “Modelo de transversalización de los ODS en las políticas municipales y de rendición de cuentas ante la ciudadanía y ante las autoridades designadas”. Entre las actividades que proponía para que las bibliotecas se alinearan con los Objetivos de la ONU se encontraban los “clubes de lectura sostenibles”, apostando por novelas y relatos que incitaran a la discusión sobre aquellos. Citamos algunos ejemplos. “La isla bajo el mar” (Isabel Allende, 2009) nos relata la azarosa vida de Zarité, una esclava que consigue superar las dificultades y abrirse camino para alcanzar la felicidad, argumento idóneo para la discusión sobre el Objetivo número 5 (Lograr la igualdad de géneros y empoderar a todas las mujeres y niñas). “El señor presidente” (Miguel Angel Asturias, 1946), es una denuncia de la dictadura que puede provocar debates en torno al Objetivo número 16 (Paz, justicia e instituciones sólidas). “Los santos inocentes” (Miguel Delibes, 1981), donde una familia humilde de la Extremadura profunda es sometida a un régimen de explotación casi feudal, nos permite plantear los Objetivos números 1 (Fin de la pobreza) y 10 (Reducción de las desigualdades). Para los menores MUSOL nos propone cuentos como “Barnabo de las montañas” (Dino Buzzati, 1959), una fábula moral en una prosa evocadora del mundo poético fantástico que alberga el bosque (Objetivo número 13: adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos); o “Valeria” (García Hernández, 2015), un relato online sobre una niña guatemalteca que padece los efectos de la falta de acceso al agua y al saneamiento en la infancia y en la educación (Objetivos números 4, garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad ; y 6, garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos). Los “libros humanos” o los “GPS literarios sostenibles” son otras tantas maneras de concienciar sobre las encomiables metas propuestas para 2030. Conseguirlo o no entra dentro del terreno de la incertidumbre, pero al menos hablamos de ello. Que ya es algo. NATALIO BENÍTEZ RAGEL.










